Estudiantes Sueltan la Sopa sobre Almuerzos Escolares Más Saludables

A las 10:45 de una reciente mañana de miércoles, dos empleados de servicio de alimentación en la preparatoria John O’Connell le pusieron el último toque a los 190 almuerzos que pronto servirían. Los chefs del área que trabajan para Revolution Foods en Oakland prepararon la comida ayer y luego la entregaron a la escuela esta mañana.

“Hoy hay wraps barbacoa de pollo y enchiladas con arroz integral”, dijo Rosalina Navarroza quien ha estado en John O’Connell desde hace casi siete años, siempre y cuando, dijo, que algunos de los niños le digan “abuela”.

Para el primero de enero, el vendedor de comida producirá todas las comidas de John O’Connell así como las de todas las escuelas primarias en el distrito y de algunas secundarias y preparatorias. Las comidas incluyen una lista impecable de socios locales como Diesel Turkey Ranch, Fork in the Road Foods y Massa Organics. La carne proviene de animales no confinados, alimentados con un regimen vegetariano y sin hormonas. Los pedidos van a la alza.

“Parte de eso es porque la calidad de la comida ahora es mejor. Nada está congelado. Nada es artificial. Es completamente diferente”, dijo Jennie Lee, subdirectora interina de Servicios de Nutrición del Estudiante para el Distrito Escolar Unificado de San Francisco.

Lee agregó que las porciones de cada comida están reguladas federalmente, y se apegan al programa de almuerzo saludable que promueve la campaña de la primera dama Michelle Obama para combatir la obesidad infantil.

Mientras su compañera de trabajo cubría con aluminio las enchiladas para mantenerlas calientes, Navarozza mencionó las reglas: “La leche, la carne y el pan [granos] vienen en todas las comidas. Después, escogen de la variedad de frutas y verduras. Hoy, tenemos tomates cereza y frijoles. Luego, escogen de las ciruelas o manzanas o naranjas”. Después, Navarozza se puso los guantes para hacer una piramide de ciruelas.

Beverly Choice, una de las guardias de seguridad del campus, entró en sus sandalias de los 49ers con lentejuelas negras y un muchacho adolescente, delgado ya estaba esperando en la puerta de la cafetería. Los muchachos me llaman “Mama Bev”.

Otro guardia de seguridad, Juan Gallardo, de 43 años de edad, se les unió. “Algunas veces los niños intentan meterse en la fila y para reducir los abusis en la fila, estamos aquí”, dijo Gallardo, conocido por los niños como “G”.

Cientos de los 450 estudiantes de la escuela llegaron a la cafetería.

Navarrozza y sus compañeros de trabajo mantienen a los niños en la fila y los alimentan.

“Agarra tu fruta, toma un poco de leche”, les aconsejan todos. Con todas las comidas, dan leche. Hoy, tienen un regalito adicional: fresas.

“¡Enchiladas de queso! ¡Sí! Son mejores que las del año pasado. Están calientes y te dan ganas de comértelas. Solía ser asqueroso, pero ahora me gusta”, dijo José, de 17 años de edad.

Otro estudiante estuvo de acuerdo.

“Es comestible”, dijo Robert, de 14 años de edad, estudiante de primer año. “No es lo mejor, pero está bastante bueno”.

Otros tuvieron propuestas.

“Está bien. Nos dan opciones pero deberíamos tener diferentes tipos de fruta todos los días. Una ensalada grande estaría muy bien”, dijo una muchacha de 17 años que es estudiante de último año.

“Casi siempre está bueno y saludable, pero me  gustaría que tuvieran más variedad”, agregó el muchacho de 15 años de edad, estudiante de primer año.

Un estudiante estaba más preocupado por las bebidas.

“Prefiero que me den una botella de agua. Siempre hay leche”, dijo el estudiante de último año y de 18 años de edad. “Me gustan las alitas de pollo. ¡Ojalá sirvieran comida china!”

Algunos estudiantes se quejaron de que las porciones eran muy pequeñas.

Entre 60 y 100 estudiantes son elegibles para almorzar fuera del campus, si cumplen con los requisitos. Deben tener 90 por ciento de asistencia, un mínimo de 2.5 de promedio y por lo menos 170 créditos.

Alrededor del 65 por ciento de los estudiantes de John O’Connell reciben el almuerzo reducido o gratuito, en comparación con el 77 por ciento del año pasado. Todavía es prematuro y probable que aumente, después de que reciban las últimas solicitudes de comida. Los que no sean elegibles pueden comprar el almuerzo a $3 dólares.

Cada estudiante ingresa su número de identificación personal en la caja, lo que le ayuda a los empleados de servicio de alimentación determinar quién tiene almuerzo gratuito y reducido. Un adolescente de pelo largo negro y rizado olvidó su PIN. Se dirigió a Gallardo quien le dio un pedacito de papel que sacó de su bolsillo con el número del muchacho.

“Uno llega a conocer a los niños muy bien”, dijo Gallardo con una sonrisa y lentes de armazón negro.

En 13 minutos, la fila se acaba y la mayor parte de los adolescentes están sentados y comiendo.

El director Mark Alvarado declaró que obtuvieron mucha retroalimentación. Además, dijo, si no está bueno “vemos cuánto se desperdicia”.

De los 190 almuerzos que se preparan todos los días, Navarozza dijo que no se ordenan 11, a lo mucho. Para los estudiantes que agarran la comida y después cambian de parecer, hay una mesa comunitaria donde ponen comida que no quieren. Solo un plato de enchiladas y algunas cajitas de leche estaban en la mesa después del almuerzo del miércoles.

Alvarado mide la mejora de nutrición por la desaparición del número de estudiantes que llevan tés helados Arizona, que tienen 69 gramos de azúcar y 259 calorías en 23 onzas.

“La cantidad de estudiantes que llegan por la puerta con papas picosas y tés helados Arizona ha reducido radicalmente, para ponerlo en perspectiva, cuatro de cada cinco niños que llegaban por la puerta lo tenían, ahora tal vez uno o dos.

Filed under: En Español

You may also like:

Comments are closed.

Full name required to post. For full details, read our Policy