El sábado pasado, el olor de la sabrosa comida casera abundaba en el ambiente cerca de la escuela primaria Marshall cada vez que nueve mujeres abrían las ollas al vapor que contenían docenas de tamales.

Las mujeres, madres de estudiantes de la escuela Marshall, participaron en el primer concurso de tamales celebrado para la comunidad escolar. El evento fue parte del Día del Niño, un festival que la escuela presenta.

“Siempre he soñado con un concurso de degustación de tamales”, dijo Jasón García de 36 años de edad, supervisor del concurso.

Hace seis meses se les ocurrió la idea a los padres de familia para hacer que la comunidad conviva año con año, dijo García quien agregó que espera que el concurso se convierta en una recaudación de fondos anuales para la escuela. Los boletos para la beneficencia eran de entre $20 a $25 cada uno.

“Parte de la idea era intentar hacer que la comunidad participe, específicamente la comunidad inmigrante, para que participen en la recaudación de fondos”, dijo Jennifer Cruz de 33 años de edad, quien hizo 40 tamales salvadoreños para el concurso.

“Es para beneficio de los niños, en donde los niños ven la colaboración de las culturas y ven que todos podemos trabajar juntos y fusionar nuestras culturas”, agregó Cruz, cuyo hijo asiste a la escuela Marshall.

La comunidad participó en la degustación al probar tamales provenientes de El Salvador, Yucatán y otras regiones de México, así como versiones mexicoestadounidenses. Los tenedores deshacían el pollo o cerdo deshebrado que se salía de la masa junto con una salsa espesa de jitomate o salsa verde picante. Con cada probadita, los degustadores tomaban notas.

“Era la mejor oportunidad para probar todos estos tamales caseros”, dijo Joy Morgenstern, madre de familia cuyo hijo asiste a Marshall. “Otorga un sentido de comunidad que uno encuentra en países latinoamericanos pero no aquí”.

Guadalupe Guerrero, asistente del superintendente del Distrito Escolar Unificado de San Francisco, fungió como jueza invitada en el concurso.

“Para mí, nadie sale perdiendo”, dijo Guerrero. “Es una gran manera de pasar el tiempo con la comunidad, y supera a las otras reuniones para la comunidad”. Mientras los niños jugaban, se pintaban la cara y escuchaban música, García contaba los votos.

A fin de cuentas, solo podía haber un ganador. La hija de Mariela Rodríguez, quien tiene 40 años de edad, la motivó a participar y terminó por decidir concursar porque le encanta hacer tamales. Cuando le dieron el premio de $500 dólares, Rodríguez muy emocionada dijo que planeaba compartir su ganancia con su hermana en México.

“Estoy muy nerviosa”, dijo, “me tiemblan las manos”.