Casa Quezada

Translation by Anabelle Garay

Dolores Street Community Services comunicó hoy que 22 residentes y dos empleados de Casa Quezada dieron positivo para COVID-19.   Dolores Street responsabilizó al ” tiempo de respuesta lento y un retraso en las pruebas masivas” por el brote de COVID-19 en 35 Woodward Street, cerca de Mission y Duboce, un sitio de 52 viviendas de apoyo permanente en un hotel residencial de habitaciones individuales con servicios compartidos. La declaración de la organización sin fines de lucro dice que “un caso confirmado de COVID-19 contribuyó a un escenario prevenible”. 

Después de repetidas peticiones, el Departamento de Salud Pública tardó casi seis días, cuando ya existían dos casos confirmados, para realizar pruebas en el sitio. 

Por otro lado, en un comunicado de prensa enviado hoy viernes, el departamento de salud dijo que la manera en se manejó la situación en Casa Quezada fue un ejemplo de la “práctica de respuesta rápida de la ciudad para evaluar a los residentes vulnerables que muestran síntomas de COVID-19”. 

“De acuerdo con los protocolos establecidos y con base ​a la investigación de contacto y las características únicas de este edificio”, según el comunicado de prensa del departamento, “DPH recomendó realizar pruebas a todos los residentes y al personal y realizó esas pruebas en el sitio el 19 de abril”. El primer residente dio positivo el 13 de abril, después de haber mostrado síntomas. 

Sin embargo, la organización sin fines de lucro que maneja el hotel residencial de habitaciones sencillas (SRO) dijo haber presionado considerablemente, y que el apoyo no llegó a tiempo.

“A cada paso del camino y sabiendo los factores de riesgo que influyen en la transmisión de COVID-19, nuestro personal ha tenido que abogar arduamente por las pruebas, la detección de contacto y el acceso a salas de aislamiento y cuarentena para nuestros residentes”, dijo Laura Valdez, directora ejecutiva de Dolores Street Community Services.

“Lamentamos que las pruebas no hayan ocurrido antes. Para aplanar la curva, debemos asegurarnos de que DPH cuenta con los recursos adecuados para prevenir y responder a brotes” en hoteles residenciales de habitaciones individuales (SRO). 

Después de que se le notificó a Dolores Street que no había suficientes habitaciones en el sitio para poner en cuarentena a todos los residentes que fueron expuestos, Dolores Street solicitó que todos los residentes de Casa Quezada fueran hospedados en hoteles donde pudieran aislarse adecuadamente. 

“Aunque 17 residentes dieron negativo en las pruebas, algunos seguramente desarrollarán síntomas de COVID-19 en las próximas dos semanas, dada la alta tasa de contagio”, dijo el comunicado. 

A partir del jueves, todos los residentes han sido transportados de manera segura a las habitaciones de hotel del Departamento de Aislamiento y Cuarentena de la ciudad.

Dolores Street también informó que Mission SRO Collaborative, un programa de Dolores Street, ha confirmado cuatro casos positivos de COVID-19 en Grand Southern y uno en 16 Virginia, cerca de las calles Mission y 30.

El Grand Southern es un hotel de más de 60 unidades en la cuadra 1000 de Mission cerca de Civic Center, que alberga principalmente a familias, personas mayores y personas inmunocomprometidas.

En un cronograma detallado, Dolores Street Community Services describió una semana y media frustrante en Casa Quezada a partir del 9 de abril, cuando un residente sufrió tos persistente y fiebre alta. En ese momento, sus solicitudes de pruebas de detección fueron rechazadas por los funcionarios de salud. En los días siguientes, dos residentes y un miembro del personal dieron positivo al virus. 

El 13 de abril, el residente que había estado mostrando síntomas de COVID-19 dio positivo al virus. Ese mismo día, un segundo residente comenzó a mostrar síntomas y fue al hospital para hacerse la prueba. Temiendo un brote inminente, el personal contactó al Departamento de Salud Pública y solicitó la evaluación de los 60 residentes restantes. Al menos, esperaban que esos residentes recibirán una evaluación. 

Pero no tuvieron tal apoyo. 

“Los médicos de DPH informaron a nuestro equipo en una llamada que no evaluarían a todos los residentes de Casa Quezada”, explicó Dolores Street Community Services en un cronograma sobre los eventos, señalando también que el departamento no enviaría una enfermera para examinar a los residentes. 

Ese día, Mission Neighborhood Health Center acordó comenzar a evaluar a los residentes de una vez, pero con capacidad limitada, solo 15 recibieron pruebas. 

Solo después de que un segundo residente dio positivo el 16 de abril y fue transportado a la sala de emergencias con síntomas graves, fue cuando el Departamento de Salud Pública acordó evaluar a todos los residentes en el hotel residencial. 

En los dos días que Casa Quezada esperó a que el departamento de salud hiciera las pruebas, un miembro del personal se enfermó gravemente, fue llevado al hospital y posteriormente dio positivo al COVID-19. 

El día siguiente, el 18 de abril, llegó el departamento de salud. Realizó pruebas en el sitio y reveló el día siguiente que 22 residentes y dos miembros del personal dieron positivo.

Diana Flores, directora de participación comunitaria y programas de la organización sin fines de lucro, calificó el incidente como una experiencia de aprendizaje. “Tenemos que mantener conversaciones en las que no tome semanas o días para responder cuando vemos que se acerca una crisis”, dijo. 

Ella dijo que le gustaría ver más equidad en la respuesta de la ciudad, ya que muchos residentes y personal son de bajos ingresos y latinos. “Queremos que el departamento preste atención a eso”, dijo. “MSC South debería haber sido una advertencia”.  

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Founder/Executive Editor. I’ve been a Mission resident since 1998 and a professor emeritus at Berkeley’s J-school since 2019 when I retired. I got my start in newspapers at the Albuquerque Tribune in the city where I was born and raised. Like many local news outlets, The Tribune no longer exists. I left daily newspapers after working at The New York Times for the business, foreign and city desks. Lucky for all of us, it is still there.

As an old friend once pointed out, local has long been in my bones. My Master’s Project at Columbia, later published in New York Magazine, was on New York City’s experiment in community boards.

Right now I'm trying to figure out how you make that long-held interest in local news sustainable. The answer continues to elude me.

Julian grew up in the East Bay and moved to San Francisco in 2014. Before joining Mission Local, he wrote for the East Bay Express, the SF Bay Guardian, and the San Francisco Business Times.

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