Traducido por Andrea Valencia

Estaba agachada en el auto de mi hijo cuando lo vi: el aromatizador colgaba del espejo retrovisor. Era claro, por cómo se veía, que era exactamente lo que estaba viendo.

“¡Ay dios mío!” grité sin pensarlo. “¡Estas loco! ¡Se te van a encoger!”

Cualquier persona con un hijo adolescente sabe qué tan olorosos pueden ser y qué tan descuidados son cuando se trata de los olores que producen. Siendo doctora de obstetricia y ginecóloga hay muy pocas cosas que me dan asco, pero con el pasar de los años, las de mis hijos son las que más me afectan. Recipientes con comida a medio comer y ropa sudada abandonada en lugares extraños han sido las nuevas formas de vida que florecen antes de rastrear el olor a muerto hasta su fuente.

Hace varios años comencé a encontrar más y más estudios sobre ftalatos y sus negativos efectos secundarios. Se han asociado con problemas cognoscitivos y de comportamiento en niños y en el movimiento menos coordinado en niñas bebés. En roedores se ha encontrado que los ftalatos provocan infertilidad, disminuyen el conteo de esperma y causan anormalidades en el pene y testículos. En estudios preliminares de niños bebé, la alteración en las estructuras anatómicas masculinas así como testículos que no bajan se asocian con la exposición a ftalatos en prenatales.

Los ftalatos, como el BPA, del cual escribí hace poco, se encuentran en una sorprendentemente gran variedad de productos como el piso de vinilo, alfombras, empaques para comida y algunos recubrimientos usados en pastillas, por nombrar algunos. Está en tantas cosas que haría enloquecer a la persona promedio al intentar librarse del contacto con ellos por completo. Y ni siquiera eso es posible.  Algunos fabricantes enlistan los ftalatos como ingrediente mientras que otros escogen enlistarlos bajo tres nombres diferentes, si no es que lo omiten bajo la premisa de que darlo a conocer revelaría “el secreto del oficio” en su producto.

No obstante, existe una forma casi segura de saber si algo tiene ftalatos o no: si huele bien. Las lociones con esencia, el detergente para ropa con esencia y definitivamente el aromatizante.

Solía ser una gran admiradora de los aromatizantes, velas con esencia y perfume pero la investigación con la que me he topado ha hecho que esto ya no sea así. Ahora, sin importar qué tan bien huela un producto compro cosas sin esencia.

Algunas veces me encuentro preguntándome si todos los productos femeninos que me encantaban cuando estaba embarazada y amamantando han hecho a mis hijos impotentes. Pero me tranquilizo al decirme a mi misma que de cualquier forma todavía no quiero nietos.

Pero eso no significa que no use la información que tengo ahora para tomar pasos en la conservación del legado de mi familia. “¿Por qué”, le pregunté a mi hijo desesperada, “no puedes tener tu auto limpio?”

Después me di cuenta que el mal olor estaba ahí una vez que su hermano mayor hubiera tomado prestado el auto y hubiera dejado una bolsa de comida para llevar abajo del asiento del conductor y en donde había ya formas de vida.

“Ja,Ja” pensé, “karma de olor para el coche”.

¿Cómo minimizar la exposición a ftalatos?

  • Evitar productos con esencia. Si le gusta la loción con esencia, cómprela sin esencia y añada algunas gotas de aceite con esencia.
  • Cuando compre maquillaje primero revíselo en la base de datos del Grupo de Trabajo para el Medio Ambiente.
  • Este tiene maña. Si está comprando vitaminas y suplementos, o medicinas sin receta como aspirina entonces evite las que tengan una capa entérica (la mejor manera de saber es si las letras EV están a lado del nombre de la medicina). Una capa entérica está creada para proteger a la gente con estómagos irritables, pero también contiene ftalatos. Si su estómago está sano, compre otra variedad.
  • Evite el papel plástico, y la comida que viene envuelta en capas de envoltura de plástico.
  • Si planea tener hijos o está embarazada tenga un cuidado adicional en ese periodo de tiempo. Los ftalatos parecen posar el daño más significativo a fetos en desarrollo, en lugar de a los adultos.
  • Apoye la legislación que exigiría un proceso de etiquetado más claro en artículos con ftalatos o que los prohibiría por completo. Es difícil y pone los nervios de punta el intentar comprar cosas sin estar expuesto químicamente –la legislación es lo que tendría un efecto a largo plazo.

Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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