En una reunión el pasado lunes por la noche, cuatro días después de que una balacera en la que un agente desató un brote de protestas violentas en el barrio, la comunidad expresó una variedad de preocupaciones sobre la seguridad a largo plazo en el Distrito de la Misión.
Alrededor de 100 personas de la comunidad se reunieron en el Centro de Recursos para la Buena Familia Samaritana y hablaron de una cantidad de preocupaciones en relación a la respuesta policial ante la violencia del fin de semana, la cual varió entre la insuficiencia de patrullas en espacios públicos a una falta de difusión de menores y apoyo.
La violencia se desató el fin de semana después de que un agente no identificado le disparó al pandillero norteño Oscar Barceñas, quien blandió un arma corta semiautomática al agente involucrado, según la policía. En una reunión municipal inicial el mismo lunes, el jefe de la policía de San Francisco, Greg Suhr, declaró que Barceñas pudo haber planeado vengarse debido a una balacera mortal sucedida el 16 de septiembre cerca de la Plaza Garfield. Las lesiones de Barceñas no pusieron su vida en peligro.
El capitán Robert Moser de la estación de policía de la Misión declaró el lunes por la noche que el aumento en la presencia policial —de agentes patrullando a pie, agentes antipandillas y agentes encubiertos— ha ayudado a mitigar la violencia en el área. Suhr agregó que el reciente brote de violencia fue específico de pandillas y no al azar y que la Misión es un lugar seguro y enérgico.
No obstante, algunos residentes de la Misión declararon que el departamento de policía y el Ayuntamiento puede hacer más, y presionó para que haya un aumento permanente de patrullas en espacios públicos como parques, en donde a menudo se encuentra a personajes desagradables.
“En el parque Rolph, he encontrado agujas”, dijo un residente de la Misión y madre de familia Ceci Gutiérrez. “La gente está tan borracha, orinan y los niños ven eso”.
Una persona del público —para pesar de la gente presente— afirmó que la comunidad se siente insegura debido a los menores que están en la calle y que son “flojos” y dados a la violencia, a quienes —según él— se les deberían negar los derechos de vivienda en el distrito.
“¿Por qué no se pueden seguir las reglas? Hay que sacar a estas personas”, dijo. “Hay que sacarlos a ellos y sus familias y traer a gente que en realidad necesita esa vivienda”.
Ricardo García-Acosta de la Red de Respuesta para la Comunidad de Northwest le pidió al público que tomara en consideración la difícil situación de muchachos que viven bajo condiciones complejas antes de mostrarlos como si fueran “monstruos, villanos o delincuentes”.
“No estamos hablando de cómo los muchachos se desconectan del sistema escolar ni cómo los alumnos de tercero, cuarto y quinto año se identifican con las calles en lugar de identificarse con su clase o profesores”, dijo García-Acosta.
“Es difícil tenerse respeto cuando uno crece en un hogar deshecho y tiene recursos limitados en una comunidad que está en rápido cambio. Y lo único que se puede admirar es Lil Wayne y Nicki Minaj como héroes. Es muy triste”.
La activista de la comunidad Susana Rojas estuvo de acuerdo y agregó que los residentes deberían ser voluntarios en organizaciones de la comunidad que tratan de enfocarse a jóvenes de manera productiva.
“Por favor recuerden que nuestros muchachos padecen de estrés postraumático porque hay mucha violencia”, dijo Rojas. “Así que no los menosprecien… algunos de ellos toman dichas decisiones, pero no todos”.
El residente de la Misión Roberto Hernández declaró haber asistido a 50 reuniones sobre muertes en la comunidad, y que a menudo las reuniones promueven soluciones a corto plazo a problemas que son de largo plazo.
“Es un círculo vicioso”, dijo. “Entramos en modo de crisis, traemos a más policías, todo disminuye y el negocio vuelve a lo normal. Esta comunidad ha luchado por hacer cambios, pero no ha sido lo suficiente…he enterrado a demasiados jóvenes en este barrio… estoy triste”.
El momento de más tensión llegó cuando una persona del público afirmó antes de salir con gran aspavientos de la sala que el agente involucrado en el tiroteo del jueves debería ser responsable por “dispararle a nuestros muchachos”.
