Photo by Neena Dolwani

Traducción por: Neus Valencia

A partir del sábado 12 de septiembre, el histórico mural de César Chávez en las calles 24 y York será cortado en pedazos y repartido a algunos residentes y organizaciones comunitarias de la Misión, dijeron sus creadores.

Después de todos los años de avances y retrocesos de los líderes y activistas comunitarios, el edificio que alberga la lavandería en el número 2799 de la calle 24, cuyo foco de atención en su pared oeste es el mural con 35 años de antigüedad, ahora será demolido para convertirse en un edificio de tres pisos con viviendas y tiendas. En un esfuerzo por evitar la destrucción total del mural, uno de sus creadores, Carlos “Kookie” González, obtuvo el permiso del propietario y de los contratistas del proyecto para retirar las secciones del edificio donde se encuentra el mural y donarlas a la gente del barrio.

“Está sobreviviendo de la mejor manera posible”, dijo González, de 61 años. “Por lo menos podemos rescatar algunas partes”.

La obra, titulada Y tú, y yo, y Cesar, muestra los rostros de héroes culturales como César Chávez, Dolores Huerta y Malcolm X, así como de gente de la Misión. Al igual que un rompecabezas, el mural será dividido en las piezas que muestran los retratos – por ejemplo, la sección donde destaca Frida Kahlo, u otra donde se muestra a un jefe nativo americano. Aunque varían en tamaño, las piezas más grandes serán los retratos de Chávez que medirán 4 por 6 pies y de Dolores Huerta que medirán 6 por 6 pies.

Aunque el mural nunca alcanzó el estatus de patrimonio histórico, sí incorporó gran parte de la historia de la Misión y tuvo resonancia en la vida de muchos de los residentes. Originalmente, Ray Patlan y González crearon el mural en 1985, lo titularon Y tú, y yo, y que y retrataba la vida y los héroes del barrio.

“La idea original era pintar a la gente local”, dijo Patlan, de 74 años. “Había una mujer que solía servir mesas en un restaurante, siempre llevaba una redecilla para el pelo y todo el mundo la conocía. Trabajaba en la esquina sureste de la 24. Incluí a gente como ella”.

Para algunas de las imágenes, Patlan y González trazaron sobre fotografías proyectadas de familiares y amigos. La visión era actuar como una especie de junta comunitaria, destacando los eventos que Patlan consideraba “importantes”, como la boda de un vecino. En esta versión, el tema central era una pandilla de la calle York, un hombre que afirmaba ser uno de los primeros habitantes de Bernal Heights y hombres de negocios.

“Estas son personas que tal vez uno no estima al igual que a los demás, pero sí se les aprecia y respeta porque de alguna u otra manera te brindan un servicio”, dijo Patlan. “Son parte de tu vida”.

En 1995, Patlan dio su bendición a González para reavivar el mural junto con otros muralistas y miembros de la pandilla de la Misión que González había conocido como oficial de libertad condicional juvenil. Fue entonces cuando Gonzalez añadió la imagen de César Chávez. También incluyó el símbolo de “Huelga Bird ” del movimiento de campesinos United Farm Workers Movement, que fue desfigurado y restaurado varias veces debido a su cooptación como símbolo de la pandilla. El Huelga Bird fue reemplazado hace dos años por Dolores Huerta.

González luchó durante años para preservar su mural. Hace un mes estaba dispuesto a aceptar la derrota, cuando un amigo que trabajaba en la construcción le dijo que debía quitarlo y conservarlo.

Cuando González le pidió esto al dueño del edificio, John Muhawieh, que nació y creció en la Misión, dijo que aprobaba la propuesta con la condición de que los contratistas hicieran el trabajo.

“Siempre quise ayudarlos desde el primer día. Sé que el mural está ahí, lo entiendo. Soy parte de la comunidad, así que no fue tan difícil para mí”, dijo Muhawieh, señalando que creció a pocas cuadras de la lavandería.

Los contratistas también aceptaron después de que González dijera que él asumiría los gastos adicionales de material y mano de obra, lo que originó una página de GoFundMe que, en cuestión de días, superó su meta de $3,000 dólares.

“Afortunadamente, fueron muy buena onda”, dijo González. “Fueron muy empáticos con nuestra situación porque sabían que el mural tenía mucha historia y que luchamos con uñas y dientes”.

Los trozos irán a un varias organizaciones comunitarias que fueron parte de la vida de “rufian” de González en la Misión, incluyendo el Instituto Familiar de la Raza y Mission Cultural Center for Latino Arts – este último fue vandalizado por González cuando era adolescente, pero se salvó del castigo a cambio de tomar clases de arte allí.

Los residentes de la Misión y sus parientes que aparecen en el mural recibirán sus propias piezas. Y, por supuesto, González se quedará con dos piezas para él: Pancho Villa y la banda de mariachis, cuyo modelo original que usó para el mural fue el grupo de su padre.

Y Muhawieh ofreció otro trato, le prometió a González que podía hacer otro mural una vez que se acabaran de construir los nuevos departamentos – “si estoy vivo”, dijo González riendo. Bromeó que, si tiene la oportunidad, pintará al dueño como un santo, como homenaje a su contribución para salvar el proyecto.

La despedida del mural será el 12 de septiembre, y González prevé que será emotiva, y no sólo para él. El Día del Trabajo, un grupo de entre 50 y 100 personas con cubrebocas se reunieron para despedirse del mural en una ceremonia espiritual por el grupo de Danza Xitlalli de San Francisco, dijo González. Uno de los bailarines fue Ariel Vargas, quien ayudó a pintarlo en 1995 y restaurarlo después de que fue vandalizado. En la ceremonia, la gente compartió sus recuerdos en torno al mural: estudiantes que se habían tomado su foto de graduación con sus familias frente al mural, y otros que lo pasaban diariamente cuando iban y venían del trabajo.

“Es un sentimiento increíble saber que la gente lo atesoró como una joya en la comunidad”, dijo. “Es un sentimiento agridulce”.

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Annika Hom

Annika Hom is our inequality reporter through our partnership with Report for America. Annika was born and raised in the Bay Area. She previously interned at SF Weekly and the Boston Globe where she focused...

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