Rendering of potential ground floor space at 1515 15th Street. Photo from promotional video by Polaris Pacific.

Considere el lenguaje usado en la mercadotecnia de los recién inaugurados edificios de uso mixto de la Misión: “boutiques indie, residencias avant-garde y una rebosante escena artística que distingue al nuevo comercio del área” dice en un tríptico del recién acabado edificio en el 1515 de la calle 15.

De acuerdo con el sitio web, el edificio Vara, ubicado en las calles 15 y Misión es “un retiro chic ubicado en uno de los barrios más deseables de San Francisco”.

“Una mezcla balanceada de la vida urbana y un ameno lujo, superior a cualquier otro” es algo que los condominios de la 19 y Valencia le prometen al próximo inquilino.

En el pasado artículo, echamos un vistazo a la rentabilidad y reglamentación que ha creado desafíos al buscar ocupar los espacios comerciales en los nuevos edificios de uso mixto. Sin embargo, hay otros factores que intervienen cuando los agentes inmobiliarios escogen a un inquilino comercial en los primeros pisos de los edificios de vivienda de lujo. Usemos uno de los términos favoritos de la serie Silicon Valley: los agentes inmobiliarios están en busca de un inquilino comercial que “compagine culturalmente”.

Los gustos y estilos de vida de los inquilinos que pueden costear los condominios de alto costo de la Misión en los pisos superiores juegan un papel importante en determinar qué negocios obtienen contratos arrendatarios para los espacios inferiores.

“Queremos algo que nuestros residentes disfruten y usen”, dijo Kevin Chin, el agente inmobiliario de espacios comerciales del edificio Vara, que tiene tres vacantes. Para uno de los espacios, Chin está intentando cerrar un trato con un restaurante o un lounge de lujo, algo que espera que sea un “destino turístico”.

Para los constructores, encontrar un negocio que sea la combinación adecuada  entre “chic”, “animado”, “urbano”, y “lujoso” significa crear un espacio comercial medio vacío que necesite en gran parte construcción de instalaciones. Es un telón en blanco a la espera de inquilinos empresariales en el futuro, aunque los agentes no dudan en mencionar que no son ningún inquilino de edad avanzada.

El diablo está en los detalles

Durante casi dos años desde su inauguración, el 411 de la calle Valencia, un edificio de 16 unidades de uso mixto en la Valencia y la 15, ha tenido dos espacios comerciales vacantes en el primer piso. El ultra moderno Samovar Tea Lounge con su diseño minimalista y máquinas futuristas abrió este mes en uno de los locales vacantes.

Acacia, una tienda elegante de decoración para el hogar abrió en el otro.

La estética refinada de los dos locales parece ser la combinación perfecta descrita en la publicidad residencial del edificio que lo describe como “una animada comunidad de casas a la moda”.

Seguramente, el trato se hizo sin dificultad alguna porque los dos negocios son vendedores experimentados con sólidos negocios existentes ya que Samovar tiene otros tres locales en San Francisco y Acacia solía vender sus productos en la boutique Aggregate Supply también en la calle Valencia.

Sabrina Haman, capacitadora de desarrollo de negocios con MEDA (Mission Economic Development Agency, por sus siglas en inglés) comentó que en tratar de encontrar un espacio comercial para pequeños negocios se ha topado con agentes que poseen requisitos estéticos muy exigentes.

“Quieren que la apariencia del negocio esté a la moda”, dijo Haman de los espacios comerciales en los nuevos edificios.

Un vistazo a varios de los nuevos locales comerciales que están vacantes revela una forma extrema del espacio minimalista: casi no hay nada adentro. La esperanza de los constructores es que dicha carencia atraiga a un amplio rango de inquilinos. “Uno no quiere construir algo que el inquilino a futuro querrá quitar”, dijo Louis Cornejo, agente comercial del 1515 de la calle 15, un edificio de uso mixto con 40 unidades en la esquina de la calle South Van Ness.

En cambio, Cornejo opina haber visto una cantidad de nuevos edificios que al dejarle poco a la imaginación excluyen mucho en los diseños.

“A menudo se ven edificios residenciales con un insuficiente espacio diseñado para el comercio”, dijo Cornejo. “Por ejemplo, hay veces que los constructores tienen espacio que podrían ser un café o un restaurante limitado, pero ni siquiera han construido el espacio adecuado para sacar la basura”.

Además, hay espacio vacíos con propietarios específicos que quieren controlar las decisiones de diseño del inquilino. Al negociar con un agente, Haman le dijo que para que el negocio se pudiera mudar al lugar tendrían que pagarle a un arquitecto específico para diseñar el interior del local. El constructor quería que el primer piso correspondiera a un estilo específico y el contrato arrendatario estipulaba que el negocio tenía que pagar por adelantado para que el factor chic del espacio se apegara a las normas. El trato no se concretó.

Incluso a los grandes comerciantes les puede desilusionar la estética de los nuevos espacios intactos.  David Scanlon, el agente comercial del nuevo edificio de uso mixto en las calles 19 y Valencia, declaró que algunas marcas que reflejan un estilo de vida vienen a la Misión específicamente por la característica ecléctica y peculiar y posiblemente no quieren la modernidad que ofrecen los muros de vidrio.

“Muchos conceptos encajarían con el edificio antiguo, no con nuevos edificios como los de nosotros”, dijo Scanlon.

Si la renta es muy alta, el espacio está vacío y el factor moda es exigente entonces la selección de inquilinos comerciales con quienes los constructores de edificios de uso mixto hacen tratos se hace cada vez más carente.

Un nuevo milenio, una nueva calle

La tendencia en la Misión de los negocios duraderos que cierran y las perdurantes vacantes comerciales está vinculado con las fuerzas económicas mayores y los cambios generacionales. En el Internet abundan los artículos sobre cómo la nueva generación del milenio gasta dinero. La mayoría hace referencia a la moderación económica después de la recesión y a las aspiraciones aplazadas, aunque un factor que parece particularmente evidente en la nueva generación de la Misión (muchos de ellos con carreras en Silicon Valley) es el internet.

Sin duda alguna, el internet ha alterado la manera en que la gente, en especial la gente joven, compra y consume, lo que significa que también está cambiando el entorno construido de calles vecinales.

“Los negocios pequeños de barrio siempre han competido con los del centro de la ciudad, y siempre han competido con grandes tiendas, y ahora, además de eso, hay negocios tradicionales que van contra la red mundial”, dijo Phil Lesser, una de las fuerzas a favor de la construcción en el barrio.

Los negocios como The Balm y Project Juice que se han mudado con éxito en uno de los nuevos espacios comerciales de la Misión en las calles 19 y Valencia también poseen un sólido comercio en línea. Los negocios que batallan para mantener sus puertas abiertas no pueden o no existen en línea.

Uno de los principales atractivos de Lost Weekend Video es perderse en los pasillos de películas clásicas o de culto y platicar con la gente que trabaja ahí. El encanto del local proviene de pasar el tiempo en un espacio físico, no en la rapidez de las transacciones comerciales. Las delicias tangibles en agarrar ropa de época por libra en Clothes Contact exige que la persona esté físicamente presente. La variedad de artículos no puede catalogarse fácilmente en el comercio electrónico.

En dichas instituciones perdurables, estar presente es indispensable. Sin embargo, para los nuevos negocios que llegan a la Misión las ventas digitales son cada vez más indispensables.

Lesser trabajó con la tienda de ropa para hombres Jack Spade en su infructuoso intento por mudarse a la calle 16. Lesser opina que el negocio vino a la Misión específicamente por la gente que compra en línea.

“Jack Spade vio que a excepción de Manhattan, los códigos postales en y alrededor del 94110 eran las ventas a través de la web más grandes en el mundo”, dijo Lesser.

Es un cliché cada vez más común el de que vivimos en una era en la que es prácticamente fácil obtener lo deseado con un clic (o, seguramente, con tan solo tocar la pantalla). Ya sean pantalones o jugo, comidas o películas, víveres frescos o citas románticas todo está a un clic de distancia. No obstante, dichas transacciones clasificadas como transparentes están transformando permanentemente el espacio público en el que vivimos. Y se puede ver en cada uno de los letreros de arriendo en los escaparates de la Misión.

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Daniel Hirsch is a freelance writer who has been living in the Mission since 2009. When he's not contributing to Mission Local, he's writing plays, working as an extra for HBO, and/or walking to the top of Bernal Hill.

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