El timbre de un teléfono tradicional se escucha desde la cocina en la estación de bomberos de la Misión. Laura Carvajal, de 30 años de edad, suelta el vaso que estaba secando y se apura a contestar el teléfono. “Departamento de bomberos, ¿le puedo ayudar?”

Bomani, de 42 años de edad, conductor de un camión antiincendios, contesta primero.

El papá de Carvajal, un bombero jubilado, no estuvo contento con la decisión de Carvajal de incursar en una profesión llena de peligro. En un incendio, como él bien sabía, uno podía desorientarse fácilmente, quedar atrapado o quedarse sin aire. Y lo que es peor, como ahora Carvajal sabe, existe el peligro que uno no puede ver: el cáncer que afecta a bomberos a un paso dos veces mas rápido de lo que afecta a la población en general, de acuerdo con un estudio publicado en octubre realizado por el Instituto Nacional de Salubridad y Seguridad Ocupacional.

El estudio muestra que los bomberos tienen una mayor oportunidad de desarrollar cáncer respiratorio, digestivo y urinario que el público en general. Después de seguir la iniciativa de los bomberos, David Chiu, presidente de la Junta de Supervisores, tiene esperado presentar una propuesta que le facilite a los bomberos obtener compensación laboral al suponer que hay una conexión entre el trabajo y el diagnóstico de cáncer para bomberos de San Francisco.

“En los últimos meses hemos tenido a cuatro bomberos que se han jubilado y dos bomberos activos que fallecieron a causa de cáncer”, dijo Tony Stefani, exbombero, sobreviviente de cáncer y presidente de la Fundación de Prevención de Cáncer para Bomberos de San Francisco. Más de 200 bomberos en la ciudad han fallecido de cáncer durante los últimos 14 años, dijo.

El estudio analizó cánceres y fallecimientos por cáncer en 30,000 bomberos en San Francisco, Chicago y Filadelfia entre 1950 a 2009; además, encontró que los bomberos tienen el doble del índice de mesotelioma maligno que la población en general. El problema es la mezcla de plásticos y otros químicos que al encenderse se convierten en toxinas cancerígenas, según Stefani.

Además de que la piel está expuesta, las toxinas se hacen camino a través del equipo protector que usan los bomberos. “No se van, se almacenan en el cuerpo”, dijo Stefani. “Cada vez que los bomberos entran a los edificios, se exponen a estos químicos y tienen un almacenamiento continuo de dichas toxinas en sus cuerpos”.

Suertuda aunque con cáncer

Jeanine Nicholson, capitán con autorización laboral sin esfuerzo físico que está a cargo en las instalaciones de capacitación de bomberos en la Misión, ha trabajado desde hace dos décadas como bombero cuando le diagnosticaron cáncer de mama hace dos años.

“Si en algún momento hay una buena oportunidad para que te de cáncer…” dijo Nicholson, fue entonces.

Su diagnostico llegó justo unos meses después de que otra compañera Janette Neves Rivera, madre de dos, anunciara que tenía cáncer y que estaba peleando para obtener una compensación laboral.

Rivera tuvo que documentar todos los incendios que ayudó a extinguir para comprobar que su cáncer estaba relacionado con su trabajo. Mientras lo hacía, se le acabaron los días de baja por enfermedad así como horas de vacación, por lo que tuvo que pedir una baja por fuerza mayor para que otros bomberos pudieran donarle su tiempo. La ciudad le negó la petición de baja por fuerza mayor, al decir que el cáncer no estaba relacionado con el trabajo, dijo Nicholson.

La batalla de Rivera, la cual atrajo atención pública a las regulaciones inflexibles del departamento de bomberos, le facilitó a Nicholson obtener sus papeles de compensación laboral en orden. “Tuve suerte”, dijo Nicholson.

Las autoridades de la ciudad nunca cuestionaron el vínculo entre el trabajo de Nicholson como bombero y el cáncer de mamá que desarrolló. Dos semanas después de su diagnóstico tuvo una doble mastectomía y 16 rondas de quimioterapia. “Me noqueó”, recordó Nicholson.

La nueva ley

La nueva legislación hará que el ejemplo de Nicholson sea la norma en lugar de la excepción.

Bajo la nueva ley, si un bombero desarrolla cáncer se supondría automáticamente que está relacionado con el trabajo. Los bomberos enfermos entonces tendrían acceso a beneficios de compensación laboral y seguirán recibiendo un cheque salarial mientras están en tratamiento.

Las familias de los bomberos también podrán recibir beneficios por fallecimiento. Fuentes de la oficina del presidente David Chiu de la Junta de Supervisores declaró que el lenguaje judicial todavía está en proceso de redactarse, por lo que no está claro si las demandas que han sido rechazados podrían volver a revisarse bajo la nueva regulación.

La oficina de Chiu no pudo decir cuándo volverán a presentar la legislación ante la Junta de Supervisores o cuánto financiamiento adicional necesitará su implementación por parte de la ciudad de San Francisco.

Un asunto familiar

“Lo principal es cuidar de los que han puesto su vida en peligro y que ahora están muy enfermos, se les debe cuidar”, dijo Stefano. Es posible que no sea sino hasta el verano que la nueva regulación entre en vigor. Hasta que eso suceda, los bomberos toman cada cáncer como un asunto familiar. Nicholson declaró que no hay una cita del doctor o una sesión de quimioterapia que un bombero colega no la haya acompañado. “La gente llegó a estar conmigo en mi casa cuando estaba enferma como un perro. Después de mi primera ronda de quimioterapia supe que mi cabello se me iba a caer, así que decidí raparme. Un montón de bomberos vinieron a mi casa y se raparon conmigo”, recordó Nicholson.

Todo vale la pena

Incluso con la amenaza de cáncer, la intención de Carvajal, como la de otros bomberos, es quedarse.

En la estación 7, Carvajal, quien pasa la mayor parte de su tiempo contestando llamadas médicas, acababa de terminar otro ejercicio para bomberos. Carvajal sigue segura de su decisión de convertirse en bombero.

“Para mí todo vale la pena. Uno no puede vivir la vida con miedo. Uno puede morir caminando por la calle mañana o uno nunca sabe cuándo, es mejor que uno haga lo que le hace feliz en este momento”, dijo Carvajal. “Estoy contenta de hacer el trabajo de mis sueños”.

Mientras tanto, Nicholson ha recibido permiso para regresar a su puesto en la estación 13 en el centro de San Francisco. “Sé que se ha llevado las vidas de otras personas, pero para mí simplemente no va a determinar lo que puedo o no puedo hacer”, dijo.