Ugh…” fue la respuesta de un empleado de Google a las preguntas de Mission Local sobre las manifestaciones en contra de los autobuses de compañías de tecnología en San Francisco. Además, el empleado de Google parece estar a cargo del manejo de las atenciones dirigidas a los medios de comunicación.

El correo electrónico enfatiza una tendencia mayor: algunas de las compañías informáticas más grandes del mundo han entrado en un torbellino de conflictos entre clases sociales al enfrentarse a agitadas manifestaciones en San Francisco y haber roto ventanas de los autobuses; además, las compañías han respondido con un silencio ensordecedor, aunque algunos rivales lo han calificado como provocador. Un “empleado” que se expresó en la primera manifestación resultó ser un engaño. En los días después de las manifestaciones de diciembre, Google ofreció una declaración que carecía de interés a los medios de comunicación (“No cabe duda que no queremos causar ninguna incomodidad a los residentes del área de la Bahía”); además, Apple no contestó el mensaje del New York Times.

Varios empleados subalternos le dijeron a Mission Local que les han dicho que cualquier pregunta de los medios de comunicación deben dirigirla a los voceros de las compañías, quienes han sido lentos en su respuesta. El vocero de Google no quiso hablar oficialmente con Mission Local sobre cómo se proponen responder, si es que lo hacen, a las agresiones. Facebook no ha contestado los numerosos correos de Mission Local en días recientes, y un vocero de Apple contestó con esto: “Apple se compromete a brindar opciones seguras y ecológicas de transporte que beneficien a nuestros empleados así como a las comunidades en donde viven. Hemos estado trabajando con la oficina del alcalde para ver cómo mejorar las normas de recorridos en transporte en San Francisco y apoyamos firmemente las nuevas reglas que ha propuesto”.

“Las compañías de tecnología no quieren enredarse más en este tema”, dijo Sam Singer, experto de relaciones públicas en San Francisco que ha representado a gente desde Chevron a políticos metidos en escándalos. “Por lo tanto han tenido poca disposición en cuanto a la comunicación. No estoy seguro de que esa sea la estrategia adecuada”.

Los titanes de tecnología aparecieron ante las cámaras el lunes pasado en una conferencia de prensa con funcionarios de la ciudad para anunciar un programa que le permitiría a los autobuses transportar a sus empleados al hacer uso legal de las paradas de Muni. Aunque los dos representantes que hablaron en la conferencia se centraron en los elementos esenciales de los autobuses de transporte: la cantidad de trayectos en automóvil que no están en las vías desde que los autobuses comenzaron (Carla Boragno, representante de Genentech calculó 5 millones) y trabajar hacia el “objetivo compartido de transporte eficiente en el área de la Bahía”, como lo puso Veronica Bell de Google.

Los representantes ignoraron los temas generales en el corazón de las manifestaciones recientes contra los autobuses informáticos: el desplazamiento y el elitismo habiendo dejado el ángulo político a funcionarios de gobierno en la sala. El alcalde Lee resaltó que “Los autobuses han sido un beneficio, aunque son un símbolo para cosas con las que la gente no está contenta”. El Supervisor Scott Wiener declaró seriamente que los autobuses de tecnología han sido politizados injustamente, y los trabajadores han sido satanizados. No fue sino hasta después de la conferencia formal a los medios de comunicación que Boragno de Genentech le dijo al Wall Street Journal que pensaba que las manifestaciones eran “curiosas”.

Singer declaró que las compañías se están perdiendo la oportunidad de comprometerse con el público y ayudar a desarrollar soluciones a temas que impulsan las manifestaciones recientes. “Necesitan interactuar con periodistas, gente de la comunidad, y con sus propios empleados en hablar de temas que la gente habla en San Francisco y el supuesto impacto de la informática en la economía y mercado de vivienda de San Francisco”, dijo.

Mientras que un empleado de Google dijo que la compañía sí discute internamente su impacto en San Francisco, incluyendo pláticas sobre la posibilidad de establecer una oficina en Oakland, ha habido pocas declaraciones oficiales y comentarios de integridad en el silencio público.

En la primera manifestación contra los autobuses de tecnología el pasado nueve de diciembre, un grupo de pasajeros tuiteó reacciones cándidas como “¿Creen que ME GUSTA ir hasta Mountain View? Esta manifestación es tonta”. En la segunda bloqueo de autobuses el 20 de diciembre, un aparente empleado de Google tuiteó fotografías de manifestantes con un letrero en mano de índole profana en la estación de BART de West Oakland; además, un manifestante supuestamente rompió una ventana. Mientras tanto, un aparente empleado de Apple habló con vacilación con Mission Local esa mañana en las calles Valencia y 24 y dijo que se identificaba con las quejas de los activistas.

Aún así, aquéllos han sido la excepción a la norma. Dado que las compañías no han querido poner un alto a la intimidación ni tampoco han corroborado su propia narrativa, los políticos como el alcalde Lee y el grupo de negocios de presión Bay Area Council sí lo han hecho.

Rufus Jeffris, vocero de Bay Area Council, declaró que no hay un acuerdo formal bajo el que el grupo pueda hablar a favor de las compañías de tecnología ni de los autobuses. El silencio puede ser la mejor política para las mismas compañías, dijo.

“A menudo, estos manifestantes no están dispuestos a tener una conversación productiva; se trata de promover sus propios motivos individuales, y eso no va a ser útil en nuestra posición”, dijo Jeffris. “Algunas veces, el silencio es el derecho y mejor respuesta, en lugar de meterse en un argumento que no va a ningún lado. El Bay Area Council y estas compañías sienten que su energía está mejor centrada en crear una solución, en lugar de gritar en las calles”.

Aunque la falta de reacción también se ha permitido en las voces antitecnología para definir el debate, dijo Singer, animar las percepciones de los trabajadores desde elitistas indiferentes escondiéndose detrás de las ventanas oscuras del autobús a “gobernantes supremos” en ensayos conocidos y “basura informática” en grafiti en Oakland.

“Entiendo que intenten entender nuestra perspectiva pero, como estamos conectados a una entidad mayor, es difícil representarnos a nosotros mismos”, le dijo un pasajero informático a Mission Local que cualquier información dada a los medios de comunicación es una ofensa que seguramente terminará en despido).

Callar a los empleados es típico de compañías grandes, dijo Singer, pero también coloca una carga adicional en ellos: muchas veces, les gustaría participar en estas discusiones a nivel municipal, pero no pueden hacerlo por lealtad a sus empleadores.

Eso es lo que encontró Mission Local cuando se acercaron casi dos docenas de pasajeros de tecnología que estaban esperando en una parada en el Distrito de la Misión la semana pasada, quienes parecieron haberse rehusado a hablar todavía más cuando un periodista se les acercó en diciembre. “Nos dicen que siempre revisemos antes de decir cualquier cosa”, dijo uno. Incluso cuando se les ofreció el anonimato, algunos compartieron opiniones que eran todo menos apáticas.

Algunos estuvieron de acuerdo con que hay una crisis de vivienda, pero la mayor parte culpó la política deficiente y los caseros.

  • · “Hay una verdadera crisis válida sucediendo en este momento. Se convertirá en una monocultura en la forma en que esto está sucediendo. Es un lugar cada vez menos y menos atractivo en donde vivir. No hay suficiente vivienda. Es un hecho triste y decepcionante. Son 30 años de normas”.
  • · “Una ciudad que critica el éxito se va a meter en un problema. Pero hay algo válido en que el éxito no se comparte. Obtener el éxito compartido más ampliamente, esa es una pregunta legítima”.
  • · “Nadie tiene efectivamente una mala intención hacia otros. Es simplemente que la gente joven en informática vive aquí porque es más chévere vivir en la ciudad, y con ellos traen un poco de dinero, y los caseros quieren una parte de ello”.

Algunos declararon que seguirá habiendo una crisis de asequibilidad, con o sin los autobuses:

  • · “Incluso si sacaran todos los autobuses de Google, Apple y Facebook, seguirá habiendo un montón de start-ups y dinero que se gana en la ciudad”.

Uno de ellos incluso tuvo un respeto con resentimiento para los activistas que se manifestaban en contra de sus autobuses.

  • · “La gente que protesta es obviamente una parte de la cultura de la Misión y lo que hace que la Misión sea tan chévere. Y si esa mitad de la Misión se muda, incluso la gente en informática no querrá vivir aquí. Es muy irónico”.

Pero la mayor parte de los pasajeros nos rechazó al grito de “sin comentarios”. Ya no necesitan una crítica de relaciones públicas que los aleje del lugar como Jillian Stefanki, representante de relaciones públicas de Facebook, hizo durante la huelga de BART el otoño pasado cuando Mission Local entrevistó a empleados que esperaban su autobús.

Con reportaje adicional de Lauren Smiley.

**El correo electrónico original a press@google.com se envió a las 11:55 a.m. PST, lo cual no se refleja en la respuesta reenviada de press@google.com. La respuesta reenviada debe reflejar una zona horaria diferente.

Courtney Quirin

Courtney Quirin is a trained wildlife ecologist turned environmental journalist with a knack for photography and visual storytelling. Though her interests span many topics and disciplines, she's particularly...

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