Dos librerías de la Misión se están enfrentando a las rentas a la alza de la calle Valencia y ventas a la baja en la era del Kindle y Amazon, por lo que han puesto la vista a una nueva fuente de ganancia para pagar la renta del año pasado: el financiamiento colectivo.

“Han sido unos años difíciles tratar de estar a la par”, dijo Ashton Di Vito de la librería Modern Times. El negocio se fue de la calle Valencia en 2011 por un aumento en la renta, pero todavía sigue operando con déficit en el local actual cubierto de murales que ocupan en la calle 24. “Así que estamos esperando que, con este tipo de campaña, podamos pagar la deuda y que eso solidifique nuestro lugar aquí en la calle 24. Sería nuestro primer paso en firme”.

Modern Times lanzó una campaña de financiamiento colectivo en Indiegogo a finales de noviembre para recaudar $60,000 hasta las 11:59 del viernes 24 de enero. Con las horas corriendo, recaudaron un poco más de $9,000.

Se le podría llamar un rescate financiero a librerías, aunque la Misión todavía está decidiendo si el local es demasiado querido como para dejarlo fracasar.

La campaña de Modern Times llega después de la altamente exitosa campaña del año pasado de Adobe Books. El casero de la librería de libros usados de la calle 16 anunció a principios del año pasado que aumentaría la renta a más de $4,000 al mes. El anuncio llegó mientras el casero estaba en negociaciones arrendatarias con la tienda de ropa de lujo para hombre Jack Spade.

Para poder cumplir con la renta que pedía, Adobe Books lanzó una campaña Indiegogo en donde pedía $60,000 dólares para negociar con el casero o encontrar un nuevo lugar para desarrollar un reinventado Adobe Books en caso de que las negociaciones fracasaran. En los 30 días siguientes, el local superó su objetivo con más de $1,000.

“Dirigimos, lo que yo creo que fue la campaña de financiamiento colectivo más exitosa en los Estados Unidos para una librería independiente”, dijo Christopher Rolls, administrador de la librería Adobe. “No fue fácil lograrlo para Adobe. Parecía como si no fuera a suceder, pero sí sucedió, en el último momento por así decirlo”.

Aunque la esperanza inicial era negociar con su casero en la calle 16, el dinero terminó destinado a un nuevo hogar en el corazón de la calle 24, el bulevar de los tradicionales negocios latinos que ha atraído a establecimientos más sofisticados en años recientes. La renta de la nueva ubicación es un poco más alta de lo que pagaban en la calle 16, pero considerablemente menor a la renta propuesta para el local anterior, explicó Rolls.

Phil Lesser, asesor de negocios que representó a Jack Spade en su campaña para mudarse a la ubicación donde solía estar Adobe Books, declaró en agosto que los negocios pueden cambiar con la época. “Están en el negocio de la palabra impresa. Es un negocio muy difícil, y venden libros usados en la calle 16. Incluso Borders quebró, ¿no? El negocio de libros usados no es el mismo que era cuando yo era niño, así que ¿qué hacer ahora con ese espacio?”

Aun así, Lesser estuvo a favor de usar el financiamiento colectivo para que Adobe sobreviviera. “Si alguien les va a dar dinero para un libro o dinero para ser parte de la comunidad, creo que es maravilloso. Es un vehículo que no existía hace algunos años. [Hay] muchas formas para administrar un negocio”.

En la calle 24, Adobe Books se integró al Colectivo de la Librería Modern Times, otro exiliado reciente de la calle Valencia por altas rentas. Durante 30 años, el local se había hecho de un lugar en el abarrotado ecosistema de librerías con un inventario político progresista, con todo y secciones amplias de temas feministas o queer en español. Incluso así, hace tres años el local no pudo pagar la totalidad de los $6,400 de renta en la calle Valencia, y cuando su contrato arrendatario se acabó, el casero lo aumentó todavía más. Se mudaron al edificio que solía ocupar China Books, una librería que habían convertido en un gimnasio. (La vieja ubicación en Valencia de Modern Times se convirtió en la sofisticada tienda de lentes Fine Arts Optical). La renta del espacio del local de la calle 24 es menos de la mitad de la renta de Valencia ($2,850).

No obstante, ha sido una época difícil para las librerías en cualquier lugar. Incluso el gigante Borders no pudo contra las tabletas con libros electrónicos y sitios web como Amazon.com que ofrecían grandes descuentos y entregas a domicilio. Incluso hay una biblioteca sin libros en Texas llena de computadoras y una colección digital de 10,000 libros, pero ningún tomo físico.

Borderlands Books en la calle Valencia prevaleció en el abarrotado mercado de la Misión al haber creado un nicho específico de ciencia ficción y fantasía y al haber redefinido sus ventas de libros con una cafetería.

Modern Times todavía sigue en busca de una exitosa estrategia de negocios. Tienen una deuda de $100,000 en renta atrasada y deuda en tarjetas de crédito. El local pidió $40,000 de clientes asiduos desde hace tiempo a través de eventos y opciones de donativos mensuales mientras lanzaron al mismo tiempo la campaña de Indiegogo, lo que le recordó al público lo que hace que Modern Times sea especial a la comunidad. La reacción ha sido poca.

“La campaña de Indiegogo ha sido vacilante”, reconoció Di Vito a principios de mes.

Aunque Adobe atribuye su éxito de financiamiento colectivo a sus vínculos en la comunidad “en especial con músicos, escritores y artistas”, dijo Rolls, Modern Times también tiene dichos seguidores. El local asegura ser una de las primeras librerías administradas colectivamente en los Estados Unidos, lo que significa que los trabajadores no son empleados sino copropietarios que tienen un voto equitativo en las decisiones.

Modern Times abrió en Castro en 1971 y se mudó a Valencia en la Misión en 1980. Algunos clientes han estado yendo a Modern Times desde que eran niños, dijo De Vito. “Quiero decir que estamos en la Misión desde los 70, los 80 y todo”. Hace poco ha estado viniendo la gente que hace mucho no venía porque escucharon que el local estaba en problemas, aunque incluso así el apoyo ha sido limitado.

Es cierto que la narrativa de recaudar dinero para cubrir la deuda arrendataria no tiene la urgencia del pitch* de Adobe Books del año pasado en donde mencionaban un “momento crucial en el que nos ahogaremos si no nadamos”, ante la inminente clausura. (Las noticias de que Adobe se saldría porque un vendedor de ropa de lujo para hombre respaldado por un gigante corporativo de Manhattan no se supo sino hasta una semana después de que terminó la campaña). Dado que Modern Times ya se mudó, la campaña busca alivio de estar en constante apuro y “para realmente hacer del lugar en la calle 24 un hogar”.

“No estamos en una especie de crisis inminente como por ejemplo, Adobe cuando dijeron que ‘si no recaudamos los 60 mil no hay sentido en seguir adelante’” dijo Di Vito.

La campaña de financiamiento colectivo es tan solo una de las muchas maneras en que Modern Times ha intentado recaudar dinero. “Podemos hacer esto un poco más paso a paso”, dijo Di Vito.

La librería Adobe y la librería Alley Cat, que se mudó a unas cuadras, también se han agregado a la competencia. “Hemos notado que las ventas han como disminuido desde que llegaron”, dijo Di Vito. Incluso así el lado positivo es que la calle 24 se está convirtiendo en un lugar para los amantes de libros. “Creo que es lindo que ahora tengamos un corredor de librerías”.

Rolls de Adobe Books está nervioso ante el destino de Modern Times. “Es mucha deuda y es mucho dinero que recaudar. Estamos ofreciendo cualquier ayuda que podamos a Modern Times aunque, por supuesto, reconocemos que nosotros tampoco estamos muy bien”, dijo Rolls en referencia a los retos que enfrentan las librerías en esta época.

Si Modern Times no recauda su objetivo, como parece ser que sucederá, no cerrarán inmediatamente.

“Seguramente intentaremos aguantar un poco más”, dijo Di Vito. “Pero como van las cosas, si la calle 24 termina repitiendo el patrón de Valencia, si [la renta] comienza a aumentar drásticamente en precio, entonces realmente no hay mucha esperanza para este local en la Misión”.