La manifestación del pasado lunes que detuvo un autobús privado de Google atrajo la atención de medios de comunicación nacional a la Misión y además agudizó el debate entorno al impacto de Silicon Valley en el Distrito de la Misión y otros barrios de San Francisco.

Para algunos en la compañía, la manifestación en la forma de interrupción de servicio del autobús tuvo un efecto a nivel personal.

“No todos tenemos ofertas millonarias, no todos somos millonarios, el costo de vida es un peso para todos”, dijo un empleado de Google, quien por preocupaciones de repercusiones profesionales pidió no ser identificado. “Gano $70,000 al año. Después de impuestos, pago la mitad de mi dinero en la renta”.

El empleado dijo que ha vivido en San Francisco desde hace cuatro años y pasado dos de dichos años en la Misión “antes de que se hiciera muy caro”. El empleado declaró sentir que la retórica de los manifestantes polariza injustamente al barrio.

La creciente tensión y la repercusión a los tecnólogos en los meses recientes lo han hecho sentirse cada vez más amenazado mientras espera a que llegue su autobús para ir a trabajar. Describió una experiencia en la que estaba esperando un autobús en el Lower Haight cuando un transeúnte le escupió a la cara a otro empleado de Google que estaba de pie a lado de él y le gritó un improperio en contra de Google.

“Existe una verdadera frustración porque muchos de nosotros vivimos en estas comunidad y es casi como si nos personificaran como una entidad completamente diferente, una fuerza que desciende en la ciudad”, dijo. “No solo estamos aquí por la tecnología, muchos de nosotros venimos aquí por otras razones, en realidad este es nuestro hogar”.

Un exempleado de Google que se fue de la compañía el año pasado expresó un sentido similar de conflicto.

“Andar en el autobús era problemático para mí en el sentido personal y político”, dijo. “Apoyo a la gente que organizó esta manifestación, incluso a la gente que padece calladamente de los efectos del aburguesamiento… Pero, eso se equilibra con el hecho de que soy un profesional joven y que trabajar en Google fue una gran oportunidad profesional. La Misión es el lugar donde puedo hacer eso y vivir en la ciudad”.

Otro empleado de Google declaró que hubo debates en la compañía sobre el impacto en San Francisco y en la Misión. El ingeniero se mudó al barrio hace siete años y declaró que algunos de los problemas recientes pueden provenir de un sentido de que los recién llegados llegan con un grupo de amistades en lugar de mezclarse más en la comunidad.

Cuando algunos empleados de Google vieron las imagines del manifestante que actuó como un empleado de Google y que intimidó a otros manifestantes, no podían creer que alguien con quien trabajasen se comportara de dicha manera.

“Cuando se descubrió que no era un Googler, cobró mucho sentido”, dijo el empleado.

Varias publicaciones confundieron al manifestante con un verdadero empleado de Google. Poco después, el actor reveló ser un organizador sindical de nombre Max Bell Alper al SF Bay Guardian.

“Sí que dice algo que todo mundo lo haya creído”, dijo Amanda Ream, activista de Eviction Free San Francisco, el grupo detrás de la acción del lunes.

Ream declaró que la manifestación se centró en el autobús de Google porque es “la imagen más icónica y visible” del impacto del sector tecnológico en San Francisco, pero la manifestación se trató de mucho más que el transporte.

La respuesta oficial de la compañía a la manifestación del lunes se centró principalmente en el impacto cotidiano a sus rutas de autobús.

“Obviamente no queremos causar ninguna incomodidad a los residentes de SF y nosotros y otros en nuestra industria estamos trabajando con la SFMTA para acordar en una política para autobuses en la ciudad”, escribió un vocero de la compañía a Mission Local a través de correo electrónico.

La oficina de transporte municipal de San Francisco (SFMTA, por sus siglas en inglés) trabaja actualmente en una propuesta normativa que presentarán ante la junta en enero. La propuesta regulará en mejor medida el impacto de los autobuses en los barrios, dijo Paul Rose, vocero de la SFMTA. De acuerdo con Rose, la propuesta se ha desarrollado en conjunto con varias compañías de tecnología, incluyendo a Google.

“En los últimos años, este tipo de autobuses ha surgido como parte de la red de transporte, con miles de ellos que los abordan al día”, dijo Rose. “Estamos en proceso de permitirle a nuestras políticas poder ponerse al tanto con este modo de transporte”.

Rose declaró que la propuesta normativa, que si aprueban entrará en vigor en el verano de 2014, transformará doscientas paradas de Muni en paradas compartidas con autobuses privados que pagaron un cargo para ser parte del sistema. Asimismo, la propuesta incluye adjuntar placas de identificación a todos los autobuses privados para que integrantes de la comunidad con quejas puedan presentar quejas con la posibilidad de poder denunciarlo.

“Hemos recibido denuncias de gente en los barrios”, dijo Rose. “Esta propuesta atenderá esas preocupaciones y promoverá un servicio que elimina miles de autos de las calles”.