Los vecinos que no estaban contentos con el complejo de condominios y restaurante en el 1050 de la calle Valencia ganaron una victoria preliminar esta semana cuando la junta municipal de apelaciones votó el miércoles pasado para disminuir el tamaño del proyecto e imponer varias condiciones con el objetivo de hacerlo más compatible con el barrio.

Después de una audiencia de casi cuatro horas, la junta de apelaciones de San Francisco votó unánimemente a favor de dos demandantes que habían objetado el diseño del proyecto así como el impacto a corto y largo plazo en el teatro Marsh, que se encuentra justo a lado.

Los miembros de la junta votaron que el edificio debe ser de cuatro pisos en lugar de cinco. Además, aprobaron una cantidad de condiciones que serán codificadas en el permiso de construcción del proyecto en relación al teatro Marsh.

Cynthia Goldstein, directora ejecutiva de la junta de apelaciones, declaró que el fallo todavía no es final. Esta semana, redactaron una extensa resolución antes de la junta el quince de enero.

“La junta expresó su propósito de cómo querer que se decida en este caso”, dijo Goldstein. “Todavía hay oportunidades para que la junta haga cambios”.

“La junta escuchó y lo entendió”, dijo Stephen Williams, abogado de la demandante Alicia Gamez. “Hicieron lo correcto”.

La otra demandante era Stephanie Weisman, fundadora y directora artística del teatro Marsh, un teatro de 12,000 pies cuadrados que está a lado del sitio del proyecto. Treinta y cinco simpatizantes del teatro Marsh hablaron en la audiencia y expresaron sus preocupaciones entorno a la interrupción permanente de operaciones del teatro a causa de la construcción del complejo.

Para evitar disputas legales, si y cuando construyan el edificio, se le exigirá a los compradores del condominio firmar un acuerdo de divulgación en el que reconocen que se mudarán a lado de un lugar de funciones en vivo.

El constructor también deberá construir un muro a prueba de ruido entre el muro sur del proyecto y el teatro Marsh para mitigar el flujo del ruido, según votó la junta.

La audiencia de esta semana fue “nuestro esfuerzo desesperado” para evitar la construcción del desarrollo como la aprobó la ciudad, dijo Williams y agregó que el departamento de urbanismo y la comisión de urbanismo aprobaron el proyecto en 2012; además, la junta de supervisores también lo aprobó el pasado cinco de noviembre.

El constructor Mark Rutherford le dijo a Mission Local en noviembre que el desarrollo incluirá dos unidades por debajo del precio del mercado bajo las leyes municipales de vivienda asequible. Ahora que el proyecto ha sido limitado , no está claro si el nuevo plan tendrá unidades asequibles como todos los edificios con más de diez unidades que deben incluir.

“No está claro para nosotros en este momento cuántas unidades estarán en el proyecto”, dijo Cynthia Goldstein, directora ejecutiva de la junta de apelaciones.

“Estamos muy contentos con los resultados”, dijo Peter Heinecke de la asociación del barrio Liberty Hill el jueves por la mañana.

En un correo electrónico a los integrantes de la asociación con fecha de miércoles, Heinecke lo describe como una “increíble victoria”, y hoy por teléfono dijo que “la asociación Liberty Hill está muy contenta de que la junta nos haya escuchado [a nosotros] y al teatro Marsh y produjeron lo que creemos ser un muy buen resultado”.

Rutherford, en un correo electrónico del jueves, declaró que “no sabrá nada hasta la audiencia del quince de enero”, y no comentó más a fondo.

Goldstein declaró que cualquier parte en la apelación tiene el derecho a pedir otra audiencia durante un periodo de diez días después de que los resultados de la junta pasen por un segundo voto.

Mientras tanto, los appellants están celebrando.

“Tengo el sentimiento de que no hemos exactamente acabado con el proceso, no creo que hayamos llegado al final”, dijo Weisman el jueves por la tarde. “Pero fue un voto para las artes y los barrio”.