Two women at the rally in front of the U.S. Department of Education offices show their support of CCSF.

Michael Condiff recordó que la primera vez que llegó caminando a la Universidad Comunitaria de San Francisco (CCSF, por sus siglas en inglés), acababa de terminar su condena de trece años de prisión, y era la primera vez en mucho tiempo que se sentía bien consigo mismo. Condiff explicó que fue el día en que tuvo la oportunidad para una vida mejor.

“Me dio una razón para levantarme en la mañana”, dijo Condiff por teléfono desde su casa en el condado de Sacramento. “Me dio una oportunidad para ser normal, un miembro productivo de la sociedad otra vez”.

Condiff, alguna vez conocido como “Casino Bandit” en los medios de comunicación por una serie de asaltos en los 90 vivió en una casa de transición en el Tenderloin cuando a comienzos de 2009 se inscribió en periodismo, español y clases de matemáticas en CCSF. Al haber querido pedir trabajo fue rechazado por haber sido recluso y explicó que todo hubiera dependido de él si no fuera por un medio ambiente amistoso y acogedor como el que encontró en el programa Second Chance de la universidad.

Condiff tomó clases ahí durante dos años y medio. “Si la Universidad Comunitaria no hubiera estado ahí para mí”, dijo, “no sé qué tipo de camino hubiera tomado”. Actualmente, es el gerente general de un hotel en Gold River.

Para julio de 2014, los caminos de la vida de miles de residentes del Área de la Bahía tendrán que volver a trazarse si la universidad se ve obligada a cerrar. CCSF se enfrenta a un futuro incierto debido a que a principios de julio el fallo de la Comisión de Acreditación para Universidades Comunitarias amenazó con revocar la acreditación de la universidad.

“Es absurdo”, dijo Patrick Parker, exestudiante de CCSF que se unió a las más de 1.500 personas el mes pasado reunidas enfrente del Departamento de Educación de los Estados Unidos en la calle Beale para protestar la decisión y la pelea por lo que describe como una educación accesible al público y asequible.

Al operar durante los últimos nueve meses bajo una sanción de comparecencia otorgada por la comisión de acreditación, CCSF que es una de las escuelas públicas más grandes de la nación fue informada el tres de julio que solo había cumplido con dos de las catorce recomendaciones que la comisión le ofreció, y que corrigió solo algunas de las deficiencias que la ACCJC le informó.

La comisión estableció que CCSF necesitaría más tiempo y un esfuerzo más organizado a nivel institucional para cumplir por completo con los requisitos de acreditación. También enfatizó que la universidad está significativamente por debajo de los estándares de acreditación para programas de enseñanza, servicios de apoyo al estudiante, servicios de apoyo de aprendizaje, la biblioteca e instalaciones y que los principales obstáculos incluyen una falta de responsabilidad financiera y deficiencias en liderazgo y dirección.

Hemos hecho varias peticiones a la comisión de acreditación para recibir comentarios, pero la ACCJC se negó a hablar con Mission Local sobre los puntos específicos de la pérdida de acreditación.

Muchos simpatizantes de la Universidad Comunitaria y defensores de la educación pública creen que la ACCJU tiene otros motivos. “Es un intento para reducir y privatizar y desaparecer las universidades comunitarias”, dijo una estudiante graduada que habló en la protesta. La estudiante le agradeció a la multitud por defender la educación pública en los Estados Unidos. “Lo que sucede aquí tendrá un impacto muy profundo en el mundo”, les dijo.

Edgar Luis Torres, director del departamento de Latinoamérica y Latino Studies en CCSF, dijo que después de nueve meses de que cientos de personas han trabajado duro en la Universidad Comunitaria, la decisión llegó como una sorpresa.

“Sin duda, lo que hemos hecho fue aplaudido por el equipo de visita [de la ACCJC]”, dijo Torres. “Nos dijeron que éramos un modelo que seguirán”.

En un esfuerzo por exponer lo que creen ser mal uso del proceso de acreditación, la California Federation of Teachers (CFT, por sus siglas en inglés) y el American Federation of Teachers (AFT, por sus siglas en inglés), y el 2121 union presentaron una queja larga querella con el Departamento de Educación de los Estados Unidos en abril. En lugar de ayudar a mejorar la educación de los estudiantes, los grupos argumentaron que la comisión de acreditación distrae la atención, el tiempo y los recursos de las aulas para centrarse en temas arbitrarios de cumplimiento que tienen poco que ver con la educación.

La CFT unió fuerzas con la CCSF Coalition, un grupo local que rechazó la legitimación del fallo de la acreditación, y ejerció presión en el Departamento de Educación de los EE.UU. para revocar el poder de la ACCJC como oficina de acreditación; que se haga a la ACCJC responsable por el fallo “injustificado” en contra de CCSF; que se denuncie lo que llaman el “plan corporativo” para privatizar la educación; se mantenga a las universidades comunitarias accesibles y asequibles para todos.

En respuesta a las múltiples críticas sobre el proceso de administración y las demandas de los sindicatos de maestros por hacer que el proceso sea más transparente, el Departamento de Educación de los EE.UU investigó las prácticas de la ACCJC. De acuerdo con la CCSF Coalition, el Departamento de Educación hace poco encontró que la AACJC no está en cumplimiento con los criterios necesarios de reconocimiento por parte del departamento como una institución de acreditación.

En un comunicado de prensa publicado el martes, Wendy Kaufmyn, miembro de la coalición y miembro del personal académico de la CCSF, declaró que “este anuncio claramente demuestra la ilegitimidad de la ACCJC y sus ataques a la CCSF”.

Paul Feist, vicerrector de comunicación para las universidades comunitarias de California, declaró que se han recortado millones de dólares a la CCSF en los últimos años. En el año fiscal de 2012-2013, la universidad gastó 13 millones de dólares menos del fondo general ilimitado de lo que gastó en tres años anteriores. Asimismo, Feist explicó en un correo electrónico que la universidad descansó a 36 miembros del personal desde la sanción de comparecencia, y que muchos de los miembros del personal académico de medio tiempo no fueron recontratados para el año fiscal de 2012-2013.

Si se revoca la acreditación, CCSF perderá el financiamiento estatal y federal, y los alumnos se quedarán con títulos que muchos empleadores y universidades no reconocerán. Si la universidad cierra sus puertas, 85.000 alumnos se verán obligados a buscar educación en otro lado (seguramente a un costo elevado, dijeron los simpatizantes de CCSF) y miles de miembros del personal académico y administrativo tendrían que ser despedidos.

Torres declaró que el hecho de que CCSF cierre tendrá repercusiones a nivel municipal porque la universidad capacita a muchos de los agentes, bomberos y enfermeras de San Francisco. “La universidad es un motor que genera trabajos para San Francisco”, explicó Torres. “¿Qué van a hacer cuando eso desaparezca?”

El Supervisor del Distrito 9 David Campos, quien habló en la protesta realizada en el centro de la ciudad en julio, enfatizó la importancia de la querida universidad de la ciudad. “De lo que estamos hablando aquí es de proteger los valores de San Francisco”, le dijo a una multitud que aplaudía. “[La Universidad Comunitaria] es la representación del sueño americano”.

En una reunión para la comunidad que Campos llevó acabo en la Misión el mes pasado, algunos residentes propusieron una comisión de acreditación con base en la comunidad que iría ante los funcionarios locales y estatales para explicarles por qué cerrar la universidad sería perjudicial para la comunidad.

“Mientras más funcionarios electos pongan atención a esta carta mejor”, dijo Alyssa Picard, organizadora de la AFT. “Esa es nuestra mejor oportunidad a fin de cuentas para tener influencia en el Departamento de Educación y en la gente que tiene el poder de cambiar la forma en que funciona la ACCJC”.

Jorge Bell, decano de ayuda financiera y decano interino del campus de la Misión, ha sido un empleado de la CCSF desde hace 35 años y fue alumno a mediados de los 70. Bell presume ser un ejemplo de lo que la universidad ha hecho por tanta gente. “Prácticamente crecí aquí”, dijo en su oficina, la cual tiene vista a la calle 22, en la Misión.

Bell declaró que muchos estudiantes han llegado a inscribirse a clases desde la noticia de la pérdida de acreditación, y que muchos profesores se están jubilando temprano o han aceptado trabajos con futuros más estables, incluso aunque la escuela esté completamente acreditada hasta el próximo verano.

En la página de Student Counseling del sitio web de la escuela, un mensaje de “Qué Sucede con CCSF” le asegura a los alumnos que la pérdida de acreditación se ha apelado, que no es final y que las unidades que se tomen durante el otoño o primavera contarán y podrán transferirse. Las clases comenzaron el miércoles 14 de agosto.

“Esta ha sido una época difícil para todos nosotros”, decía el mensaje. “Sepan que el cuerpo académico y de consejería han hecho un sumo esfuerzo en un periodo de tiempo extremadamente breve para cumplir con los requisitos del cuerpo de acreditación. Seguiremos brindandi¡o una ayuda excelente para que alcancen sus metas como lo hemos hecho en el pasado y saldremos adelante juntos. Seguimos abiertos ¡y todavía no se acaba!”

En la página principal de CCSF, un video titulado “We Are Here” presenta a alumnos y personal trabajando y estudiando y diciéndole a los espectadores que la escuela está abierta. Una nota de la rectora interina Dra. Thelma Scott-Skillman en la misma página invita a los alumnos a “seguir persiguiendo sus sueños en la Universidad Comunitaria”.

“Estamos perdiendo gente”, dijo Torres. “Buena gente, buenos profesores, profesores experimentados”.

Indiana Quadra es uno de ellos. “Seguramente me hubiera quedado algunos años más”, dijo por teléfono desde su casa en el condado de Marin. “Principalmente porque me encanta lo que estaba haciendo”.

Quadra se jubiló el año pasado, después de 30 años de trabajar en una carrera de consejería en la Universidad Comunitaria. “Podía verlo escrito en la pared”, dijo. Su perspectiva de los primeros años ahí es que fueron los días de gloria de lo que una vez fue una escuela de agrupación local.

Quadra decidió irse cuando se dio cuenta que su voz y las voces de otros en la escuela habían sido silenciadas por un comité que no había sido claro sobre los estándares y no les dio ninguna advertencia sobre la sanción de “comparecencia”.

“Es como si alguien le diera un final sin siquiera haberle dado ninguna nota o guía de estudio para el final”, dijo.

Bell declaró que aunque aquéllos que quedan en la Universidad Comunitaria están desmoralizados por la amenaza de la pérdida de acreditación, están seguros de que en el próximo año, pueden superar la crisis.

Torres declaró que la gente a la que le ha enseñado ha ido a estudiar a Stanford y Johns Hopkins. Un exalumno que alguna vez fue indigente le envió una partitura que escribió para una obra que se presentó en la Universidad Estatal de San Francisco. Y esto, dijo Torres, son cosas que no se pueden medir con una comisión de acreditación.

“Es un sentimiento increíble”, dijo Torres, “tener a gente que escribe y que dice ‘no podría haberlo logrado sin la educación que recibí en la Universidad Comunitaria’”.

Chris Sanchez contribuyó a este artículo. 

Follow Us

Molly is a multimedia journalist, editor, photographer and illustrator. She has contributed to dozens of publications, and most recently, served as Editor of the Pacific Sun. To view more of her work, visit mollyoleson.com.

Leave a comment

Please keep your comments short and civil. Do not leave multiple comments under multiple names on one article. We will zap comments that fail to adhere to these short and easy-to-follow rules.

Your email address will not be published. Required fields are marked *