Hace poco en una reunión para la comunidad, se puso en claro que los residentes de la Misión están divididos ante los posibles cambios a la moratoria en las licencias para la venta de alcohol que se estableció hace 18 años. El Supervisor David Campos prometió tener más reuniones públicas antes de acordar cualquier modificación a la moratoria.

“La pregunta que tengo es: ¿estamos de acuerdo en la forma en que está?”, le preguntó Campos al público.

Sí, respondieron rápidamente tres personas del público.

“Me gustaría saber más sobre las estadísticas que la precedieron”, dijo otra persona.

Los propietarios de negocios estaban a favor de más alcohol y más facilidad en su venta. Tener una barra completa es la única manera en que los pequeños negocios pueden competir con nuevos establecimientos que se mudan a la Misión, dijeron, y la moratoria dificulta la compra de una licencia para venta de alcohol.

“No se puede hacer negocio con sólo vender comida”, dijo un propietario de un negocio.

“¿Qué podemos hacer para sobrevivir como un negocio tradicional cuando la gente no viene ya a comprar?”, preguntó otro. “Si no fuéramos dueños de un bar en el Distrito 8, no sobreviviríamos”.

No obstante, varios residentes tuvieron diferentes opiniones. “Nos está inundando el alcohol”, dijo uno. “¿Cómo va a cambiar la mejora en la salud pública?”

La ley del Distrito de la Misión para Uso Especial de Bebidas Alcohólicas entró en vigor a mediados de los 90, en parte porque los residentes estaban preocupados por el alcoholismo en público y la delincuencia.

La entonces supervisora Susan Leal propuso hacer permanente la prohibición temporal. “Los residentes de la Misión y los empresarios han estado preocupados desde hace años por los problemas de delincuencia, merodeo y acoso afuera de las licorerías”, dijo Leal en ese entonces. “Hoy día estamos haciendo que la legislación sea permanente para… hacer que la Misión sea un lugar más seguro en donde vivir”.

No obstante, la prohibición no ha hecho que el alcohol deje de entrar al barrio. Desde que entró en vigor en 1996, la información recabada del Departamento de Control de Bebidas Alcohólicas muestra que 156 restaurantes han obtenido una licencia para vender cerveza y vino en el barrio, 39 restaurantes han obtenido una licencia completa para la venta de alcohol, dos nuevos bares han abierto y otros tres locales venden cerveza y vino.

Eso es porque la prohibición restringe a las nuevas licencias de alcohol pero no impide que un propietario de negocios compre una licencia de otro lugar en la ciudad. La prohibición no aplica a licencias de vino y cerveza.

La moratoria de la Misión es la prohibición más antigua de la ciudad en licencias de alcohol y es además la más estricta, según AnMarie Rodgers, gerente para asuntos legislativos en el Departamento de Urbanismo de San Francisco, a los residentes en la reunión.

Permitirle a los negocios transferir licencias de alcohol en o fuera del Distrito de la Misión podría facilitárselo a los negocios, dijo Rodgers.

Las transferencias se permiten en otros barrios, incluyendo el Haight, en donde una moratoria parecida se colocó a mediados de los 90. La moratoria de la Misión prohíbe la transferencia de licencias de alcohol.

Como Mission Loc@l informó en el pasado, hace poco abrieron varios establecimientos, incluyendo a West of Pecos, Mission Bowling Club y Tacolicious, y pudieron transferir las licencias de otras áreas de la ciudad o de otros establecimientos que ya estaban en el barrio ya que por lo menos el 50 por ciento de sus ganancias provienen de la venta de comida.

Aunque era importante para muchos propietarios de negocios presentes en la reunión poder hacer las transferencias, la mayor parte de los residentes se preocupan que la práctica sólo traiga más alcohol al barrio.

“El problema es que vemos a muchas personas borrachas en la calle”, dijo un señor.

“Compran el alcohol en un local, no en un restaurante”, dijo otra persona del público. “Le venden a cualquiera. Para mí, eso es más perjudicial”.

“¿Por qué es importante tener más alcohol?” preguntó un señor que trajo a su joven hija a la reunión. “¿Por qué no tener más alimentos saludables?”

“Estoy muy preocupado por la conservación del barrio”, agregó.

“Como comunidad, todavía tenemos que levantar lo que queda”, dijo una señora. “Ya sabe cómo quedan las calles Misión y Valencia los viernes o sábado por la noche. Es muy salvaje”.

“Si están intoxicados, uno no le puede servir a la gente. Se les puede negar”, dijo Rodgers.

“Pero lo hacen”, contestaron dos personas.

“La autoridad competente parece ser el problema más grande de hoy”, dijo Rodgers, y agregó que los recortes presupuestales han disminuido la habilidad de la ciudad para penalizar de manera apropiada a los negocios que no siguen las leyes en la venta de alcohol.

Sin embargo, las cosas mejorarán, precisó. Hace algunos años no existía una autoridad competente; en la actualidad, sólo cuatro personas son responsables de que se respete en la ciudad. Eso significa que los empleados no pueden revisar los establecimientos pero responden a quejas, dijo.

No obstante, los residentes todavía estaban preocupados por posibles cambios a una prohibición que algunos opinaron que no se respetaba apropiadamente como debe ser.

“Si la legislación cambia, ¿cómo podemos estar seguros de que se regulará?”, preguntó alguien.

La discusión pasó al tema de la elitización.

“Con toda la elitización, estamos abriendo la puerta a más boutiques y lugares elegantes”, dijo una mujer. “Mis brownies no van a Bi-Rite”.

“Sin importar de qué color sea uno, el alcohol lo afectará”, contestó Erick Arguello, presidente de la Asociación de Vecinos y Comerciantes del Corredor Inferior de la Calle 24.

“El motivo en ’96 era la salud pública, el salvar a nuestros hijos. No importa si son latinos, samoanos o blancos. Pero, ¿quién queda perjudicado? Son los niños de bajos ingresos”.

“El objetivo general aquí es la salud pública”, dijo un señor del público.

Para concluir la reunión, Campos prometió que no se harán cambios sin el consentimiento de la comunidad.

“No creo estar en un punto en el que pueda hacer cambios a la legislación”, dijo. “Todavía queda la pregunta: ¿debería cambiar algo?”

Campos declaró que planea realizar más reuniones públicas, aunque no se han anunciado las fechas todavía. Mission Loc@l publicará las fechas tan pronto como se pongan a disposición.