Prohibición en Licencias Para Venta de Bebidas Alcohólicas Se Muestra Frágil

Aunque el Distrito de la Misión está a punto de pasar por el 18vo aniversario de una prohibición en nuevas licencias para bebidas alcohólicas, ahora será más fácil que antes comprar un cóctel en el barrio.

Según la información del Departamento de Control de Bebidas Alcohólicas, desde que comenzó la moratoria en 1996, 156 restaurantes han obtenido una licencia para vender cerveza y vino en el barrio; 39 restaurantes han obtenido una licencia completa para vender bebidas alcohólicas; dos nuevos bares han abierto y tres otros locales venden cerveza y vino.  La razón es que la prohibición restringe las nuevas licencias de bebidas alcohólicas pero no impide que un propietario de negocios compre una licencia de otro lugar en la ciudad. Además, hay menos restricciones en la venta de cerveza y vino.

La ley de California limita el número de bares, clubes y restaurantes en un condado a uno por cada 2,000 habitantes. Los locales que venden alcohol están limitados a uno por cada 2,500 habitantes; los locales que venden cerveza y vino están limitados a uno por cada 1,250 residentes, según el Control de Bebidas Alcohólicas.

Algunos creen que se debería levantar la moratoria en la Misión mientras que otros desean primero tener un debate con la comunidad. Asimismo, hay residentes y líderes de la comunidad que creen que la prohibición se puede fortalecer.

“Existe una necesidad en firme de volver a pensar una parte porque estamos viendo un cambio en la Misión”, dijo Christina Olague, ex-presidenta de la comisión de Urbanismo y quien ahora es supervisora del Distrito 5.

Los funcionarios introdujeron la moratoria, conocida como el Distrito de la Misión de Uso Especial de Alcohol, en 1996 como una forma de combatir la delincuencia, el ruido y el alcoholismo público.

“El proyecto de ley en sí, como se redactó está muy bien”, dijo Leslie Hennessy, propietaria de Hennessy y ex-presidenta de la Asociación de comerciantes de Bebidas en California. “Se libró de las malas manzanas —las malas manzanas son las que venden a la gente indigente que ya está intoxicada”.

A mediados de 1990, la entonces Supervisora Susan Leal propuso hacer permanente la prohibición temporal. “Los residentes de la Misión y la gente de negocios se ha preocupado durante años por el problema de la delincuencia, gente que merodea en un área y el acoso afuera de las licorerías”, dijo Leal en esa época. “Hoy día estamos poniendo en vigor una legislación permanente para… hacer de la Misión un lugar más seguro en donde vivir”.

Para algunos, estos problemas todavía existen hoy en día.

La información muestra que en 1995 a 1996 hubo 2,775 visitas a salas de emergencia en el Hospital General de San Francisco que resultaron en un diagnóstico relacionado con el alcohol. De 2010 a 2011, la cifra aumentó a 3,777, según las cifras del hospital.

El abuso del alcohol se extiende más allá de aquéllos que pueden beber legalmente.

“Veo a más muchachos con problemas de alcohol”, dijo María Salcedo, administradora de casos en el Centro de Recursos de Centroamérica. Cualquier persona que tenga problemas con el alcohol está en un mayor riesgo cuando está rodeado por más establecimientos que venden alcohol, dijo.

Otros, incluyendo al Supervisor Scott Wiener, argumentan que la moratoria ya no tiene sentido.

“Creo que el Subdistrito de la Misión para Uso Especial de Bebidas Alcohólicas ya no es vigente; expiró más allá de lo que se suponía que haría”, dijo Wiener. “Debilita el desarrollo económico en la Misión. Es hora de que desaparezca”.

La prohibición, opinó, sólo motiva a algunos tipos de negocios.

“Hemos congelado una categoría de negocios que pueden abrir. ¿Por qué alentamos sólo restaurantes de servicio completo?” dijo en referencia al hecho de que la prohibición no incluye restaurantes.

“Quisiera un barrio en el que sólo hay restaurantes de servicio completo —quiero toda la selección”.

Algunos creen que dicha selección ya se ha puesto a disposición. La Misión tiene más de 39 bares, 77 licorerías, 12 locales que venden cerveza y vino, 68 restaurantes con bares completos y 226 restaurantes que venden cerveza y vino. Hace poco, la Comisión de Urbanismo aprobó un cambio en la moratoria que le permitirá al nuevo boliche planeado para la calle 17 servir alcohol. Se hizo otra excepción para el Cine Roxie.

Ambos están en partes del barrio en el que una bebida nunca está a más de una cuadra de distancia.

Levantar la moratoria por completo significaría que incluso habría más lugares en donde beber en el barrio —un resultado que muchos creen que merece un debate.

“Puedo ver que hay una forma en la que la moratoria se puede sortear, y creo que definitivamente debe haber un debate sobre cómo es mejor manejar el tema”, dijo el Supervisor David Campos cuando se le informó del aumento en licencias de cerveza y vino.

Necesita haber “un proceso de la comunidad que atraiga la atención de la gente —no sólo de la gente que estuvo aquí cuando la moratoria se instaló, pero con los nuevos residentes que ahora viven en el barrio”, dijo Campos. “Hemos puesto en claro que levantar la moratoria sería un paso significativo que necesita de un proceso. Es por eso que nos centramos en hacerlo a través de excepciones individuales”.

Sin el proceso comunitario, dijo Campos, él no apoyaría levantar la prohibición.

Mientras tanto, los negocios que abran en la Misión encontrarán formas de sortearlo.

Para muchos restaurantes, el poder servir alcohol es una parte clave del plan de negocios. Cuando Emily y Anjan Mitra, propietarias de Dosa, presentaron su solicitud para adquirir una licencia completa de venta de bebidas alcohólicas ante la Comisión de Urbanismo en 2010 lo hicieron al redactar: “sin esta importante constancia en nuestra oferta de productos, creemos que nuestra ubicación original, la que hoy día se encuentra en el 995 de la calle Valencia, no permanecerá siendo exitosa financieramente a largo plazo”.

“Muchos restaurantes están abriendo, existe toda esta tendencia sibarita. Se ha convertido la capital sibarita del oeste”, dijo Olague quien agregó que los clientes quieren tener la opción de comprar bebidas cuando alcohólicas cuando salen a comer.

“San Francisco se está haciendo cada vez más y más una capital de cócteles y una capital culinaria más amplia”, le dijo Rob Black, director ejecutivo de la Asociación de Restaurantes Golden Gate, a Mission Local a principios de este año. “Un cóctel sofisticado se ha convertido en algo que los clientes esperan como parte de su experiencia culinaria”.

Algunos nuevos restaurantes pueden obtener licencias de bebidas alcohólicas a través de la transferencia de permisos existentes. West of Pecos, el restaurante que pronto abrirá en donde solía estar el Bombay Bazaar, pudo obtener una licencia completa de bebidas alcohólicas al transferirla del Carlos’s Club en la calle 24.

Tacolicious y Mosto, el bar dentro del restaurante, obtuvo una licencia completa para vender bebidas alcohólicas al transferirla del Restaurante Cassis en el 2101 de la calle Sutter. En el 777 Valencia, pronto estará ocupado por el Restaurante Chapel y el Salón de Conservación del Oeste que obtuvieron una licencia completa para venta de bebidas alcohólicas al transferirlas del Restaurante La Salsa ubicado en el Pier 39. Mission Bowling compró su licencia para venta de alcohol del Restaurante y Bar Jenny’s en el 1098 Sutter.

Para lidiar con las preocupaciones, la estación de policía de la Misión agregó restricciones para los nuevos restaurantes. En el otoño, la Comisión de Urbanismo aprobó una licencia completa de bebidas alcohólicas para West of Pecos sólo si los propietarios acuerdan dejar de vender alcohol a la medianoche en fines de semana y a las 11 p.m., en noches de domingo a jueves. Sin embargo, los bares en la misma calle se quedarán abiertos hasta las 2 a.m.

En 1996, Ray Balberán, quien trabajó con jóvenes en el Proyecto Real Alternatives y quien es un alcohólico en recuperación, habló a favor de la moratoria. Hoy día, Balberán cree que se debería reforzar.

“Creo que [la moratoria] fue en realidad para disminuir los locales que proliferaron por todo el lugar”, dijo y agregó que el acceso al alcohol que tienen los jóvenes todavía es un problema.

“Creo que hay suficiente alcohol allá afuera”.

Roberto Alfaro, orientador sobre el abuso del alcohol en el Consejo de la Misión y quien ha estado sobrio desde hace 22 años, estuvo de acuerdo. Sin embargo, Alfaro cree que la disponibilidad del alcohol no es un problema.

“El alcoholismo no funciona así. En California uno no puede comprar bebidas después de las 2 a.m., pero un alcohólico sí puede encontrar formas de comprar alcohol”.

 

 

 

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