Es la última semana de clases en la escuela secundaria Everett, una en la que la ajetreada vida del director, Richard Curci, ha hecho que accidentalmente triplicara diferentes citas para una reunión y para las 2 de la tarde todavía no había almorzado. Sin embargo, se las arregló para despedir a la mitad del personal docente.

Tampoco es como si hubiera querido librarse de ellos. El año pasado el Distrito Escolar Unificado de San Francisco solicitó y obtuvo un subsidio de $45 millones de dólares del gobierno federal para las escuelas de la ciudad con más bajo rendimiento. En la Misión, las escuelas que calificaron fueron Horace Mann, César Chávez, la preparatoria Misión, la primaria Bryant y Everett, pero hubo gato encerrado. Para obtener el dinero, las escuelas necesitaban acordar hacer cambios importantes, como un nuevo director en caso de que el director ya hubiera estado en el puesto por más de dos años. En el caso de las primarias Everett y Bryant, eso significó el reemplazo del 50 por ciento de los profesores de las escuelas.

¿Cómo despedir a la mitad de su equipo?

Curci se reunió con cada profesor cara a cara. Les explicó la descripción laboral para poder enseñar en una escuela con buen financiamiento (por ejemplo, redactar un ‘plan de mejora’ para cada alumno, trabajar largas horas con todo y dos horas más al mes para hacer ‘desarrollo profesional’ como tomar cursos sobre manejo de clases o trabajar con alumnos que están aprendiendo Inglés), y después les preguntó si todavía querían el trabajo.

La mayor parte de ellos contestó que si, dijo Curci. La descripción laboral no era tan diferente a la que los maestros de Everett ya tenían. ¿Horas largas? La escuela Everett ya tuvo uno de los días escolares más largos en el distrito. ¿Desarrollo profesional? Ya estaban haciendo eso también.

También estaba el asunto del exceso de maestros en San Francisco, que en parte se debe a tantos recortes  a la educación a nivel estatal. Pero más que eso, Curci era de la opinión que la escuela ya tenía el tipo de equipo dedicado y trabajador que el Subsidio para Mejora Escolar, conocido como financiamiento SIG, que trataba de poner en marcha.

“Los puntajes de pruebas son lo que se imprime”, dijo Curci, “es lo que los padres de familia quieren ver. Es lo que a todos nos han hecho creer que es como debe ser una escuela”.

No obstante, sostuvo que los puntajes de prueba de Everett se deben a la práctica de California de administrar Pruebas Estandarizadas de California. Los inmigrantes que acaban de llegar se evalúan en su primer año en su idioma nativo, y comienzan a tomar la prueba en Inglés después de un año. “Si quiere ir en un año a Rusia, ¿podría tomar una clase de octavo grado en Ruso?” preguntó Curci.

De acuerdo al perfil de Everett, la mitad de sus alumnos califican como alumnos ELL, lo que significa que han estado aprendiendo Inglés al mismo tiempo que aprenden todo lo demás. “Hemos tenido dos obras originales aquí”, continuó Curci. “Somos una escuela AVID”, dijo refiriéndose al programa de preparación para la universidad. “Pero nada de eso se mide con pruebas estandarizadas. Es muy injusto”.

Los resultados de la prueba estatal de California para 2010 muestran que el 50 por ciento de los alumnos en octavo grado obtuvieron un puntaje por debajo (o muy por debajo) de las habilidades básicas en artes y letras; el 72 por ciento de los alumnos de séptimo grado obtuvieron un puntaje bajo (o muy por debajo) en matemáticas básicas, y 73 por ciento de los alumnos de octavo grado obtuvieron un puntaje bajo (o muy por debajo) en habilidades de álgebra.

Sin embargo, a los alumnos les fue mucho mejor en español. De los 37 alumnos de séptimo grado que tomaron la prueba de artes y letras en el idioma español, el 27 por ciento obtuvo un puntaje bajo (o muy por debajo). En matemáticas generales hubo un 38 por ciento que obtuvo un puntaje bajo o muy por debajo de lo básico.

“Los subsidios SIG tienen normas, porque las normas son menos caras que administrarla”, dijo Curci. “Hicimos la mayor parte de los cambios que querían que hiciéramos, pero para ellos el poder hacer excepciones de las situaciones como las nuestras les tomaría tener un equipo para hacer dichas excepciones”.

Con eso dicho, el dinero no fue poco agradecido. En especial ahora que parece ser que el estado, el cual obtuvo el lugar número 31 en la nación [PDF] en gasto educativo por alumno, hará más recortes en junio. “El subsidio se hizo para los niños en San Francisco”, dijo Curci. “Son los que más lo necesitan”.

Los fondos de SIG ayudarán a que Everett mantenga cosas que otras escuelas han tenido que recortar como la enfermera escolar, una trabajadora social, una persona que enseñe clases de computadora, un coordinador de la comunidad quien trabaja ayudando a padres de familia (a menudo inmigrantes de primera generación) a que naveguen el sistema educativo de sus hijos.

SIG es más que el acrónimo que Everett ha navegado. La escuela tiene prohibido contratar a cualquiera que provenga de otra escuela financiada por SIG y que haya percibido recortes, pero el Distrito Escolar Unificado de San Francisco necesita que Everett entreviste a cada profesor para el puesto que se recortó en el distrito debido a recortes presupuestales, y a la persona que está interesada en un puesto ahí.

El QEIA, la ley para inversión a la calidad de la educación, añade otro nivel de normas que todos los profesores necesitan promediar a más de seis años de experiencia como docente, lo cual hizo que quedarse con dos profesores de Teach for America fuera un ejercicio complicado.

No obstante, es un ejercicio complicado lo que sí se logra.

En cuanto a cómo Curci decidió por fin tomar la decisión sobre quién se iría y quién se quedaría, Curci precisó que fue difícil. Al final, algunos se ofrecieron voluntariamente y otros tuvieron que irse.

¿Y ahora? Los puntajes de pruebas. “Nos puede ir mejor”, dijo Curci. “Este año, los puntajes de pruebas van a mejorar”.