Los padres de familia en la escuela primaria Bryant han pedido, en su mayoría, dos cosas: que se vaya Alicia González, la directora de la escuela, y que se queden seis profesores.

Después de más de dos horas de comentario emotivo por parte del público, la respuesta seguía siendo no.

“Seguimos escuchado: ‘¿podemos hacer que se queden los maestros?’” dijo Sandra Lee Fewer, comisionada del Distrito Escolar Unificado de San Francisco (SFUSD, por sus siglas en Ingles). “Queremos poner esto bien en claro: No. Otras escuelas también están perdiendo maestros. A diferencia de ellos, Bryant ganará dinero”.

Bajo las condiciones de la Concesión de Mejora Escolar federal (SIG, por sus siglas en Inglés) los bajos puntajes en pruebas que ha obtenido la escuela Bryant han hecho que califiquen por dicha concesión. La escuela obtendrá $1.5 millones de dólares sólo si se deshace de su equipo actual de profesores.

Para dicho fin, explicó Tom Ruiz, el director ejecutivo del SFUSD para relaciones laborales, primero se le pidió a los profesores en Bryant cuál de ellos quisiera irse. Después de eso, a todos se les dio una descripción laboral de cómo sería trabajar en una “zona del superintendente”.

La reunión llena de padres de familia que estaban preocupados.

Después de dicho incidente, Ruiz contó a cuatro personas que estuvieron de acuerdo con renunciar. Se despidió a otro profesor para que el número de maestros llegara a los cinco obligatorios, lo cual hizo que otro maestro renunciara y la cifra subió a 6 (ya más de la mitad del equipo de maestros de Bryant).

No es como si Bryant no pudiera seguir sin el dinero. Uno de los padres de familia que se paró en la tarima se quejó que sus niños estaban en un salón en donde ni siquiera había lápices. “Tengo un niño que tiene una discapacidad de aprendizaje y no ha mejorado”, dijo otro. “Mi hijo está en quinto grado y no creo que esté listo para irse”.

“¿Por qué”, preguntó una madre, “esta escuela no se mezcla con otras culturas? Aquí hay cuatro niños de otras culturas”.

Pero los padres de familia de los alumnos en Bryant, los cuales ya han tenido a cinco directores en los últimos siete años, también hablaron sobre los problemas que ni siquiera con un mayor financiamiento podrían resolver.

Varios padres de familia se quejaron sobre los incorregibles problemas de disciplina. “Cuando mi hijo se lastima, los profesores nunca me dicen”, dijo una mujer. “Mi hijo me ha dicho él mismo. Los profesores deberían darse cuenta”.

“Para mí no ha sido una buena directora”, dijo otra mujer en la tarima. “Me maltratan y me hacen sentir inútil”.

La directora González sí tuvo a algunos partidarios entre la multitud. “Me siento muy humilde”, dijo un hombre de cabello canoso, quien subió a la tarima con un bastón de aluminio. “No puedo imaginarme qué tipo de trabajo es ser maestro. La primera vez que vine aquí, un niño estaba pateando a un maestro y diciéndole groserías que ni siquiera yo diría. Yo diría que ese no es un trabajo del maestro, sino del padre de familia”.

La directora necesitaba una oportunidad de pasar por el debido proceso, dijo Hydra Mendoza, presidenta de la junta del SFUSD. No ha sido un año de anuncios populares para Mendoza, y usó la misma alegría implacable que usaba para hablar de la escuela primaria Buena Vista cuando el mes pasado dijo que podrían no quedarse con su director, Larry Alegre. “Necesitan ser pacientes”.

“Les daremos una respuesta el 15 de mayo sobre el estatus del liderazgo de la escuela”, dijo Mendoza. Más buenas noticias que las que le dieron a Buena Vista, ya que ellos no tendrán una respuesta hasta mediados de julio. Sin embargo, la gente todavía está nerviosa. Muchos padres de familia comenzaron sus preguntas y comentarios en Inglés, y después continuaron en Español a medida de que se enojaban.

La noche terminó casi después de tres horas de que comenzó, con una invitación de la junta a los padres de familia para que se integren a comités escolares y se feliciten por haber venido.

“Aquellos de ustedes que han estado aquí sentados por más de dos horas”, dijo el vicepresidente Norman Yee, “son a los que les importa. Todo mundo aquí vino por nuestros hijos. Esto sólo va a ayudar a nuestros hijos, nuestra comunidad, nuestro todo”.

Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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