Alrededor de hace una semana quitaron los letreros de ‘se renta’ en Discolandia y  las hojas de papel café que cubrían los vacíos escaparates de la tienda.

El martes, el próximo y posible inquilino del edificio se puso en contacto con Mission Loc@l después de haber leído nuestro artículo sobre el destino del amado letrero de la tienda. “Estoy un poco sorprendido de que la gente se preocupe por conservar el letrero”, dijo.

El posible inquilino, un residente de la Misión que pidió que no se diera a conocer su nombre, dijo haber firmado un contrato de arrendamiento hace casi dos semanas y estar en las primeras etapas de negociación. No quiso decir qué tipo de negocio podría ocupar dicho local.

Solicitará un permiso de uso condicional, lo que significa que el negocio que espera abrir sobre la calle 24 no tiene automáticamente permiso en este distrito delimitado, pero puede incluso así abrir después de que el inquilino haya tramitado varios procesos, incluyendo el envío de avisos al barrio y sometimiento a una audiencia ante la Comisión de Urbanismo. El negocio deberá ser calificado como “necesario y del gusto del barrio” para que pueda obtener un permiso.

Algunos tipos de negocios en la lista del sitio de la comisión de urbanismo bajo uso condicional en el corredor de la calle 24 incluyen: restaurantes de servicio completo, restaurantes pequeños de autoservicio, establecimientos de masaje, tiendas de video, establecimientos que ofrezcan entretenimiento en vivo (además de entretenimiento para adultos), lugares de baile, salas de billar y establecimientos de objetos para el uso del tabaco.

Por ahora, el posible inquilino ha ideado algunas opciones para los dos letreros de Discolandia (el que dice ‘Discolandia’ en el frente del local y el que dice ‘Records’, arriba). Una opción sería cambiar el letrero que dice ‘records’ para que se note que es un nuevo negocio.

La otra opción es cambiar la palabra ‘disco’ y quedarse con ‘landia’.

“Nos gusta cómo es el exterior, y preferimos no hacerle mucho”, dijo. “Pero es obvio que queremos que el letrero sea sobre nosotros, en lugar del negocio que solía estar aquí”.

Este segundo tipo de modificación es legal, dijo Daniel Sider, asistente del administrador de delimitación del Departamento de Urbanismo, siempre y cuando el letrero quepa en el área permitida para señalización en muros de edificios.

Pero el letrero que dice ‘records’ puede que tenga que quitarse por completo, dijo Ozzie Taeb quien trabaja en el Centro de Información de Urbanismo de la ciudad. Los letreros que cuelgan perpendicular al edificio no pueden ser más grades de 6 pies, 6 pulgadas o colgar por arriba de los límite de la azotea, según el reglamento actual. Después de haber visto el letrero en un sitio en línea, Taeb dijo que parecía que infringía la ley. A menos de que se hubiera dado permiso como es debido de acuerdo a lo estipulado en la época de 1970, o si no lo tendrán que quitar. Esto se sabrá una vez que se emitan nuevos permisos al edificio.

Pero incluso si, por ejemplo, el inquilino quisiera quedarse con el letrero de ‘records’, el nuevo inquilino no podría, dijo Sider. Dejarlo como está sería ilegal según lo provisto en los códigos de urbanismo.

“El letrero de ‘records’ llama la atención a la tienda que vende discos. Ahora que la tienda cerró es un letrero abandonado que hay que quitar”.

Un parecido y controversial caso sobre un letrero de Coca-Cola en Bernal Heights llamó la atención de funcionarios municipales. En parte como respuesta a dicho caso, el Supervisor David Campos presentó hace poco una legislación que permitiría dichos letreros que de cualquier otra forma serían clasificados como ilegales, en caso de que permanecieran.

La legislación deberá pasar por varias etapas antes de entrar en vigor. Además, podría tomar otros cinco meses, dijo Sider.

Puede ser que para entonces, el nuevo inquilino esté próximo a mudarse a Discolandia.

No obstante, espera que dejar el letrero en su totalidad dependerá de que alguien presente la situación como conservación histórica. Para que esto suceda, un letrero a menudo debe tener más de 50 años –el letrero de Discolandia no los tiene. El negocio abrió en 1972, o sea que tiene 38 años de edad. Además, hacer que el letrero se designe como hito es un proceso riguroso, dijo Sider.

“De verdad entiendo que es parte del barrio”, dijo el posible inquilino sobre el apego de la comunidad al letrero. “Me choca cuando veo murales cubiertos por nuevos negocios”.

Otra opción para mantener el letrero intacto, según el equipo del Departamento de Urbanismo, sería que la comunidad hiciera una marcha y le pidiera al dueño del edificio que considerara no quitar el letrero. Esto sería lógico, según Sider, ya que la legislación de Campos es casi seguro que le pida al dueño de la propiedad que tome en cuenta la conservación del letrero.

Sin embargo, Nicholas Saucedo, el agente del propietario del edificio, dijo que el contrato con el inquilino le da la opción de reemplazar el letrero lo cual indica que el propietario puede no estar muy apegado al letrero (aunque otras esperarían que no fuera así).

Cuando se le preguntó si el dueño tenía poder de decisión en la conservación del letrero, Saucedo contestó: “ya se firmó el contrato”.

“No quiero meterme en problemas por el letrero”, dijo el posible inquilino. “Parece ser que podemos cambiar las letras y seguir respetando su historia. Esa es mi opinión, pero puedo estar equivocado”.