Traducido por Andrea Valencia

Afuera de las casas de juegos del Parque Niños Unidos, el césped acabado de podar está repleto de niños que corren en círculos y que gritan de regocijo. El área de juegos está lleno de niños. Los pequeños se tropiezan con la arena desapercibidamente. Un grupo de muchachos adolescentes pasan su tiempo dentro del quisco del parque e intentan verse a la moda –a pesar del hecho de que en realidad es imposible verse a la moda o sexy o peligroso en cualquier lugar de un quisco.

Si uno se subiera a una máquina del tiempo y se pudiera uno mover en el parque en uno o dos años en el futuro, el área detrás del quisco sería un bosquecito de árboles –moras, higos, manzanas, aguacates, ciruelas, piña, guayabas- todos árboles plantados uno cerca del otro y que maduran dos veces al año en las primeras etapas de su vida para mantenerlos pequeños –casi seis pies de altura, más bien arbustos en lugar de árboles. Es casi seguro que esto resulte en intentos fallidos de verse a la moda cerca del quisco.

“Es importante mostrarle a la gente que puede cultivar fruta y alimentarse a sí misma”, dijo Tree, el hombre detrás de los planes para poner huertas y quien hablaba ante una multitud de alrededor de 30 personas –en su mayoría gente que vestía lana polar y zapatos de tela cómoda-  en  la Reunión para Comentarios Públicos para la Propuesta de Expansión del Jardín Comunitario. “Sé que hay mucha gente en este barrio que está luchando por sobrevivir, en especial en estos días. Muchos niños vienen a este parque. Me da mucho gusto cuando desde el puesto agrícola les doy fresas y los veo corriendo y comiéndoselas. Obesidad, diabetes. ¿Qué otra mejor manera hay de enseñarles a los niños de dónde proviene la comida?”

Tree es un veterano de la Misión –ha vivido aquí desde 1974 y ha plantado y cosechado árboles y jardines en el barrio, y ha trabajado con lo que él describe como “problemas relacionados con el hambre”. Es el apoyo principal detrás del Puesto de Comida Gratuita. A esta reunión ha traído té caliente, galletas de chispas de chocolate caseras (para vegetarianos estrictos), y una cubeta de jitomates del jardín de la comunidad que dirige en la parte este del parque. Puede ser que haya una segunda intención en el trabajo. Es difícil negarle algo a alguien que trae galletas a la reunión.

“He estado trabajando en esto durante dos años”, continuó Tree. Ha obtenido 150 firmas, dinero y voluntarios. “Espero que mi entusiasmo por esto despierte lo mismo en otras personas”.

Tal vez. Tal vez no.

“Si hay fruta con semillas”, dijo un hombre en una playera color café, “los niños van a regresar y se van a ahogar. Necesitamos una cerca. E insectos. ¿Hay alguna forma de mantener a los insectos alejados? ¿Será posible que estos árboles atraigan insectos y otro tipo de animales?”

“Estoy completamente en contra de reducir el parque para poner árboles que alimenten a la gente”, dijo una mujer rubia con anteojos. El parque, añadió, “se hizo para que los niños corran”.

“Los niños hacen uso de este parque más que de cualquier otro”, dijo un hombre en camisa amarilla. “Más que Garfield, y eso que Garfield es tres veces más grande. Estos niños lo llenan”.

Alguien levanta la mano. “¿Por qué tiene que haber una cerca alrededor de la huerta?” preguntó un hombre con un pequeño bigote.

Eric Anderson, director del parque, dijo que existe la necesidad de delimitar el espacio. “Y además de proteger. Algunas veces la gente viene y daña la propiedad. Casi todos los jardines tienen cercas”.

“Cuando el parque abrió por primera vez, la cerca era de tres pies de altura”, dijo una mujer que se identificó como Pat. “Los jitomates se usaban como proyectiles. Había ventanas rotas. No era una buena energía para un espacio comunitario. Pedí una cerca más alta y la obtuve”.

“Los árboles son para siempre”, dijo el hombre que vestía una playera amarilla. “Dónde van a estar los voluntarios en cinco años cuando no haya voluntarios para recoger la fruta del piso”.

“¡Comida gratis!” dijo alguien emocionado en la parte de atrás de la sala.

Marvin Yee, diseñador del parque y gerente del Programa de Jardines de la Comunidad, dijo que con la incapacidad de la ciudad para poder cumplir con la demanda de espacio para jardines comunitarios “no anticipamos la falta de voluntarios en el futuro”.

“¡Más jardines!” alguien gritó.

“Los niños sí usan el espacio detrás del quisco”, siguió explicando Pat aplaudiendo la idea, pero añadió “simplemente no creo que el Parque Niños Unidos detrás del quisco sea el lugar apropiado para eso”.

“Lo que he visto”, dijo una mujer vistiendo una chamarra color negro, “es que ese espacio es donde los niños orinan. Los atrae”.

“¡Fertilizante!” gritó otra voz proveniente de la parte de atrás.

“Por qué”, preguntó una mujer elegante con cabello blanco y un bastón. “¿Qué esa área no está ya desarrollada?”

“Ahí había bambú”, dijo Pat. “Pero las prostitutas y sus clientes la usaban para sus asuntos. Y los niños encontraban condones usados ahí y decían ‘¡mira mami! ¡globos!’ “.

“¿Puedo decir algo?” preguntó Tree quien dijo querer darle a otros la oportunidad de hablar. Pero ahora, esto es lo que quería. “Tenemos un historial de haber tenido árboles frutales en el jardín. Nunca hemos tenido a niños ahogándose. Nunca hemos tenido problemas con niños que coman fresas, jitomates, ejotes, zanahorias…Todas estas son cosas que los niños han venido a recoger. Nunca nadie ha venido a mí a decirme “Tree, esto es un problema. El único problema es que hay mucha fruta desapareciendo. La gente viene y la agarra”.

En el silencio se puede escuchar un dulce canto. Es un pequeño niño en la reunión. Golpea un pequeño juguete rosa en el piso una y otra vez, cantando para sí mismo.

“Los niños y los árboles se llevan muy bien juntos”, dijo un joven con bigote. “Hay algo mágico con el hecho de tener fruta alrededor. Ha habido árboles alrededor de niños desde la historia de los niños”.

“No”, añadió otro hombre tajantemente. Continuó sin una pizca de sarcasmo. “Eso es algo nuevo”.

Cualquier persona con más comentarios públicos o inquietudes sobre la Propuesta de Expandir el Jardín Comunitario puede hacerlas llegar a eric.anderson@sfgov.org y a marvin.yee@sfgov.org.

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Andrea was born and raised in Mexico City, where she graduated as a translator/interpreter. She has been working with Mission Local since 2009 translating content for the Spanish page. Also lives in the Mission, does some reporting, social media and enjoys taking photos and training people that want to contribute to Mission Local.

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