Traducido por Andrea Valencia

“Ocho años parece ser un buen número”, dijo Jeremy Crown. “Eso hará que hayamos tenido el trabajo más largo en la tienda que cualquiera de nosotros haya tenido antes”.

Little Otsu cerrará su tienda sobre la calle Valencia este mes de diciembre y será reemplazada por un escaparate para Scholar Match, un proyecto asociado con 826 Valencia que hace uso de un sitio de microfinanzas como Kiva para recaudar dinero para estudiantes que necesitan ayuda para pagar la universidad.

McSweeney’s ha mantenido el contrato de renta del edificio por el mismo tiempo que Little Otsu ha estado ahí –obtuvieron el espacio por medio de un contacto en The Believer. “Nunca ha sido un acuerdo tradicional de subarrendamiento”, dijo Crown. “Es un poco frágil. Es más bien como tener a un compañero de piso en lugar de un casero. Todos estamos en el mismo espacio en el mismo momento. Literalmente tienen que pasar por nuestra tienda para ir a sus oficinas”.

Se van a cumplir ocho años desde que Crown e Yvonne Chen decidieron abrir su tienda gracias al impulso del desempleo y una pasión por la tendencia a productos veganos. Los visitantes a la tienda en aquellos días recordarán que Crown y Chen eran sociables y amistosos  como lo es la gente en pueblos, y tenían muchos puntos de vista que compartir en especial en relación al estado de la comida para vegetarianos estrictos en el barrio. La venta al por menor, dijo Crown, fue divertido. “Si uno es dueño de la tienda hay más alegría en ella. Me acabo de encontrar a dos personas en Cha Ya que solían venir a la tienda todo el tiempo por separado. Ni siquiera sabía que eran pareja. Es muy bonito ver las relaciones que uno forma”.

Cada artículo tenía una historia personal. Los comics fueron los favoritos de Crown y Chen, quienes recontaron las historias con ánimo. La música era de Zum, el sello discográfico con base en Berkeley que dirige el hermano de Chen. Los animales de hilo los hizo un crítico local de música. Los personajes para las manos los hizo un cliente que trabajaba a unas cuantas cuadras de distancia de la tienda. Los clientes se convirtieron en proveedores, y viceversa. “Conocimos a todo tipo de personas”, dijo Crown. “Nunca me di cuenta de cuántos turistas venían a esta ciudad hasta que abrí la tienda. Conocimos a gente de todo el mundo. Celebridades. Gente extraña. O las dos”.

Poco a poco, se metieron al mundo editorial. Era un mundo editorial vegano –las tintas estaban hechas a base de vegetales. Lart Berliner, un residente de San Francisco de 19 años de edad, que se apareció un día con una libreta de bosquejos, comenzó a diseñar carteles y postales para la tienda. El residente de Oakland Chris Duncan diseñó un calendario. Jennie Smith, una artista en Richmond, diseñó un juego de postales y después terminó exhibiéndolas en la Bienal Whitney del año 2006.

“Durante un tiempo, sostuvimos pláticas sobre realizar un planificador del día”, dijo Crown. “Siempre había sido una idea imposible. Hablamos sobre eso, pero nunca lo pudimos hacer. Y después, por fin lo hicimos”. Resultó ser tal el éxito que la tienda estaba en juego.

“Incluso cuando estábamos en transición entre zapatos veganos y el mundo editorial pareció ser algo extraño, fue genial”. Crown dijo. En 2007 decidieron cerrar la tienda, mudarse a Portland y comenzar a publicar a tiempo completo. Después decidieron: el escaparate en el local de McSweeney’s abrió y a la tienda le iba tan bien que otra persona podría, por lo menos en teoría, dirigirla.

Nunca antes habían tenido a un empleado, por lo que encontraron a dos personas por medio de amigos de amigos y formaron la genial migración San Francisco-Portland. “Es muy parecido a San Francisco en muchas maneras”, dijo Crown de Portland. “Políticamente liberal. No hay tantas cadenas de tiendas comerciales. Pero es más como una ciudad universitaria –como Miniápolis.  O lo que me imaginaba que sería Miniápolis, porque nunca he estado en Miniápolis”.

La decisión de cerrar la tienda por ahora, dijo Crown, está relacionada al aumento del costo del espacio sobre Valencia. Los espacios pequeños tienen tanta demanda que encontrar un espacio parecido sería estar en una posición difícil. Little Otsu continuará existiendo, pero sólo en línea –al menos, por ahora. “Mucho de lo que hemos hecho ha consistido en estar en el momento adecuado en el lugar adecuado”, dijo Crown. “Estamos haciendo las cosas por iniciativa propia”.