Despiden a Inspectora de Restaurantes por Supuestas Represalias del Departamento de Salubridad

Cuando el 14 de diciembre de 2009 Sandra Orzel comenzó a trabajar como inspectora de restaurantes para el Departamento de Salubridad en San Francisco, Orzel parecía ser exactamente lo que el departamento estaba buscando: posee un título en Biología, dos años de experiencia como inspectora de salubridad en Los Ángeles y es bilingüe.

Durante los primeros meses en su trabajo, Orzel tuvo algunos desacuerdos con el departamento sobre la duración de sus inspecciones y las infracciones que recién había encontrado en inspecciones de seguimiento; no obstante, completó 71 inspecciones más de lo que se le exigía y obtuvo varias reseñas positivas.

Poco después, el dos de diciembre de 2010 —ocho años antes de que terminara el periodo de un año de prueba— Orzel recibió una carta de despido por “no haber podido demostrar la capacidad para hacer el trabajo con las mismas expectativas que se les da a todos los empleados”.

Sin embargo, Orzel cree que fue despedida por expresar su opinión en contra de la política de inspección y el comportamiento inapropiado dentro del departamento. “Creo que fue el máximo acoso porque trabajé tanto para probar cuánto valgo y después me despidieron días antes de que se terminara mi periodo de prueba”, dijo y añadió “creo que es muy cruel”.

Desde que la despidieron, Orzel ha presentado dos quejas ante la Comisión Estatal de Oportunidades de Empleo Equitativo. Una de las quejas presentadas data del 16 de diciembre de 2010, y la otra del 1ro de marzo de 2011.

El empleado de la comisión le dijo que debido al rezago que tienen en cuanto a casos, le tomará un año y medio poder escuchar su caso —lo  cual le hizo decidir hablar con Mission Loc@l.

El Departamento de Salubridad se negó a dar comentarios para este artículo porque no tienen permitido hablar sobre ex-empleados, según Eileen Shields, vocera del departamento. Sin embargo, tanto Shields como Rajiv Bhatia, director de salud medio ambiental y ocupacional del departamento, señalaron que Mission Loc@l no poseía toda la información acerca de la causa.

El departamento al que llegó Orzel en 2009 era uno que todavía estaba recuperándose de problemas de personal que lo habían terminado por dejar con más de cinco vacantes. De acuerdo con una investigación realizada por la oficina del Fiscal, en el verano de 2009 por lo menos tres inspectores fueron despedidos por infracciones disciplinarias como haber aceptado dinero de manera ilegal a cambio de certificados por manejo de alimentos.

Por lo menos otros dos inspectores renunciaron o se fueron al rededor de la misma época, según el departamento.

Las vacantes dejaron al departamento corto de personal laboral. Cuando Orzel comenzó, y durante todo el tiempo que pasó ahí, algunos de los restaurantes no habían sido inspeccionados en más de un año, según mostraron los registros de inspecciones.

Desde entonces han encontrado empleados para llenar dichas vacantes, y el departamento ha vuelto a tener un equipo completo de 25 inspectores incluyendo a dos que hablan Español y cinco empleados que hablan Chino lo suficiente como para recibir un sueldo de empleado bilingüe.

Los documentos indican que durante el período del año en el que Orzel estuvo a prueba demostró un alto rendimiento. Del 1ro de enero al 15 de noviembre de 2010, Orzel completó 731 inspecciones, o sea 211 o 41% más de lo que necesitaba hacer, de acuerdo con los indicadores de rendimiento interno del inspector.

Orzel dijo haberse llevado trabajo a casa, haber traducido documentos para el departamento, nunca haber tomado vacaciones y haber tomado una carga de trabajo mucho más grande cuando se lo pedían.

Sólo siete meses antes de que la dejaran ir, Orzel parecía estar bien.

El 27 abril, por ejemplo, su superiora, Stephanie Cushing, escribió en un correo electrónico: “muchas gracias Sandra, Zach y Rob por haberse esmerado en combatir los distritos”.

El Trabajo Soñado

Después de haber trabajado como profesora de matemáticas para una secundaria, inspectora de salubridad para el condado de Los Ángeles, y para dos compañías privadas como auditora de seguridad alimenticia, Orzel, de 32 años, pensó haber encontrado su trabajo soñado.

El departamento de salubridad de San Francisco tiene una reputación de ser una organización élite que contrata sólo a los mejores, dijo Orzel. Con un sueldo inicial de $70.000 dólares, el cargo de inspección de salubridad es el mejor pagado en California.

Pronto, Orzel descubrió que su trabajo soñado no era ni una élite ni tampoco profesional, opinó.

En junio de 2010 le dijo a un periodista que estaba sorprendida por qué tan poco estrictas son las políticas de inspección en restaurantes del apartamento en comparación a las de Los Ángeles.

Por ejemplo: Orzel no puede entender por qué algunos restaurantes tienen permitido poner letreros que indican haber estado cerrado por remodelaciones, cuando en realidad cerraban debido a infracciones graves de salubridad.

Así mismo, le preocupaba que algunos restaurantes habían pasado años sin tener una inspección. Después de haber hablado con Orzel y otros inspectores, Mission Loc@l escribió una serie sobre dichos problemas y desde entonces el departamento ha cambiado sus políticas y contratado a más personas.

Orzel también expresó su opinión sobre lo que ella llama un medio de trabajo “hostil”, en donde el chisme abunda. El 7 de septiembre 2010, Orzel presentó una queja ante el programa de Oportunidad de Empleo Equitativo en San Francisco nueve meses después de haber sido contratada y tres meses antes de que el departamento la haya despedido.

“Siento que tuve que hacer eso para protegerme”, dijo Orzel, “es claro que quería que dejaran de acosarme”. En su queja, detalló los incidentes en el que supuestamente uno de sus superiores estuvo refiriéndose a ella como la “inspectora del bilé y antes de cada inspección que hacíamos juntos se ponía pintura de labios”, declaró Orzel en la queja por entorno laboral hostil (páginas 1 y 2).

A finales del mes de octubre y comienzos de noviembre, tan sólo unas semanas después de haber presentado su queja, Orzel recibió tres evaluaciones por parte de Cushing, quien era su superior, en un periodo de tres semanas.

Esto no es el procedimiento estándar, de acuerdo con Orzel. En realidad, a principios de ese mismo año el 2 de marzo de 2010, Cushing le notificó a Orzel en un memorándum que la evaluarían una vez cada dos meses.

No obstante, eso cambió en octubre y noviembre después de que presentó la queja en septiembre. Orzel fue evaluada el 28 de octubre, el 4 y el 15 de noviembre.

Orzel declaró creer que el departamento estaba organizando un caso para despedirla como represalia por haber presentado una queja por entorno laboral hostil, así como una crítica que hizo sobre las políticas del departamento incluso cuando otros inspectores lo confirmaron.

Una de las críticas más vistas en las evaluaciones de Orzel fue que le tomaba mucho tiempo realizar las inspecciones.

Orzel dijo que la duración era necesaria ya que los propietarios de los restaurantes necesitaban ayuda con entender el código, en especial porque muchos no habían tenido inspecciones en más de un año. Además, estaba a cargo de dos distritos conocidos por ser difíciles: la Misión y Chinatown.

El 28 de octubre de 2010 —el día de la evaluación de Orzel— Cushing tuvo problemas con la inspección que se tuvo que volver a realizar y que duró 45 minutos de Philz Coffee, así como una inspección de dos horas de una fecha anterior.

Orzel declaró que había problemas más grandes con Philz ya que compraban pastelillos de un vendedor ilegal, los cuales guardaban a temperatura ambiente cuando en realidad necesitaban ser refrigerados. Le ayudó a Philz a cumplir con el código, e incluso le ayudó al vendedor de comida a obtener un permiso alimenticio y lo puso en contacto con la cocina comercial en La Victoria.

El 28 de octubre, Orzel escribió en respuesta al memorándum de Cushing del mismo día: “este es un ejemplo de la necesidad que hay en pasar más tiempo en capacitar al público sobre la importancia de la seguridad alimenticia. Hubiera estado mal que hubiera ignorado el hecho de que esta cafetería estaba comprando pastelillos por parte de un vendedor ilegal, y haber abatido la primera inspección incluso después de haber observado que era una infracción de alto riesgo.

Es más eficiente y productivo pasar más tiempo por inspección y HACER entender que es una infracción y ofrecer soluciones…”.

En un memorándum del 2 de marzo de 2010, Cushing regañó a  Orzel por haber encontrado nuevas infracciones en las inspecciones que se volvieron a realizar, y escribió que todas las infracciones se deberían observarse durante inspecciones de rutina.

“Las veces que se vuelven a realizar las inspecciones parecen ser excesivas” decía el memorándum. “Hay que verificar la disminución, no realizar otra inspección de rutina. Las faltas deberían haberse identificado durante la inspección de rutina”.

Richard Lee, director del departamento, le dijo a Mission Loc@l en julio que volver a hacer las inspecciones representan una oportunidad para que los inspectores observen nuevas infracciones.

En una evaluación del 4 de noviembre, Cushing le dijo a Orzel que no escribiera abreviaciones como RTE, y que en su lugar escribiera la frase entera (en Inglés es Ready To Eat. Esta es la forma en que indican que un restaurante está listo para recibir comensales).  Dicha queja apareció en su primer evaluación en enero y de nuevo en la evaluación del 15 de noviembre.

Orzel declaró haber estado agotada y prometió ser más cuidadosa.

Los documentos que dio Orzel mostraron que a pesar de haber pasado varias horas en cada inspección, excedió el número de inspecciones que le habían pedido hacer.

Varios restaurantes en la Misión recordaron a Orzel como alguien que era minuciosa e incluso tomó fotografías.

Teresa Velasco, quien es hispanohablante y propietaria del mercado Doña Tere’s Market, cerró el 1ro de marzo y obtuvo una calificación de 63. El restaurante no había pasado por una inspección desde hacía casi un año. Velasco fue a una audiencia para la disminución de infracciones y se quejó de que el inspector anterior nunca le había dicho sobre las infracciones en las que había incurrido, y Orzel sí lo había hecho.

El mercado volvió a abrir el 5 de marzo. El 15 de julio, Orzel volvió a inspeccionar el mercado de Doña Tere y le dio una calificación de 86. Velasco le da crédito a los consejos de Orzel, así como a las instrucciones de cómo mejorar. “Es dura, pero es buena”, dijo Velasco.

El departamento de salubridad también sostiene que Orzel no se presentó a sí misma en dos ocasiones ante los propietarios, y que en otras dos ocasiones dio información sanitaria incorrecta.

Orzel negó el hecho imputado de no haberse presentado y reconoció haber cometido un error sanitario debido al agotamiento. Orzel le dijo a un establecimiento que usara una solución de limpieza con una concentración de 50ppm (partes por millón), cuando la concentración correcta debe ser de 100ppm. El hacer uso de una concentración débil podría no matar a los gérmenes; sin embargo, Orzel opina haber sido evaluada demasiado duro.

Acción Legal

El 16 de diciembre, después de que Orzel haya sido despedida, presentó una queja por discriminación ante la Comisión para Oportunidades para Empleo Equitativo (EEO, por sus siglas en Inglés), una oficina estatal. Además de la queja por estar en un medio laboral hostil presentada el 7 de septiembre, Orzel presentó en diciembre de 2010 una queja por represalias ante el programa EEO del departamento de salubridad.

El programa del EEO respondió el 3 de febrero, más de dos meses después. En su respuesta, Silvia Castellanos, especialista superior del programa, determinó que no había discriminación ya que no se había imputado.

Castellanos escribió que como Orzel no había imputado dicha acusación por discriminación en la queja que presentó por estar en un medio laboral hostil, el cual se basa en “inmadurez y malas intenciones” y que no podía considerarse como represalia.

El departamento de salubridad se negó a dar a conocer cuántos de sus empleados han fracasado en terminar el período de prueba. Sin embargo, dos de los inspectores actuales de salubridad del departamento opinan que es algo poco común.

En realidad, en casos pasados se demuestra que algunas veces es muy difícil ser despedido del departamento de salubridad.

En 2006, el departamento contrató a un empleado a pesar de haberlo despedido como inspector de salubridad en el condado de Los Ángeles por “por supuestas faltas graves en informes de gastos”, de acuerdo con una investigación realizada por el Fiscal.

El departamento recibió quejas por acoso sexual ejercido por el empleado en abril de 2007. Poco después, se le despidió por “más mala conducta”, se le volvió a contratar y se le dio un “acuerdo de una última oportunidad” en octubre de 2007.

A fin de cuentas, el empleado renunció el 10 de junio de 2009 poco después de que el fiscal haya realizado una investigación que concluyó, entre otros incidentes de mala conducta, que había otorgado permisos por manejo de alimentos a empleados de restaurantes —en su distrito a inspeccionar— a cambio de una cuota, y sin administrar una prueba que legalmente se exige.

Hace poco, Orzel dijo querer regresar a trabajar a San Francisco ya que la paga es buena. Cuando solicitó el trabajo en el condado de Sonoma, Lee, el director del departamento en San Francisco, le dijo a los funcionarios del condado de Sonoma que Orzel era una empleada amargada y “que no tenía familia en el Norte de California”, afirmó Orzel en una queja por represalias presentada el 1ro de marzo ante la Comisión EEO.

 

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