Traducción por: Neus Valencia

Resulta sorprendente que, cuando los profesionales médicos describen el programa de rastreo de contactos de la ciudad han indicado que si alguien informa haber estado en contacto con alguna persona que diera positivo por COVID-19, aunque ellos mismos dieran negativo en la prueba, deben ponerse en cuarentena por lo menos dos semanas.

“En cualquier momento durante ese periodo es posible que alguien pueda dar positivo por COVID”, dijo el Dr. Darpun Sachdev, especialista en prevención clínica del Departamento de Salud Pública, quien ha estado dirigiendo el programa de rastreo de contactos. “Sabemos que normalmente ocurre entre cinco y siete días, pero pueden ser hasta 14 días”.

La ciudad cuenta con 118 trabajadores en su equipo de rastreo de contactos, aunque ha capacitado a 276 personas. En una semana cualquiera, hay 60 rastreadores de contactos programados para trabajar en turnos de cuatro horas.

“Por el momento, desde hoy ya podemos satisfacer la demanda que tenemos, pero todo puede cambiar mañana”, dijo Sachdev. “Afortunadamente, teniendo una gran fuerza de trabajo capacitada, podríamos enviarlos en caso de un aumento de demanda”.

En todo el país, el acceso a las pruebas rápidas y los rigurosos programas de rastreo de contactos han servido como herramientas clave del sector de salud pública para poder combatir la propagación del coronavirus: pruebas para identificar a las personas que dan positivo en la prueba del coronavirus y el rastreo de contactos para advertir rápidamente a las personas que puedan haber estado cerca de una persona positivo a COVID para evitar que el virus se siga propagando.

Sachdev, quien antes de la pandemia pasó su tiempo haciendo rastreo de contactos para detectar el VIH y la sífilis, dijo que el programa de rastreo de contactos COVID-19 de San Francisco comenzó el 5 de marzo, cuando se detectaron los primeros casos en la ciudad. En esos primeros días, los recursos eran extremadamente limitados, ni siquiera podían ofrecer pruebas a esos primeros contactos. Comentó que posteriormente se fue desarrollando más el programa y se consolidó para mediados de abril.

Primero llegan los investigadores de casos, y luego los rastreadores de contratos

En la era de COVID-19, el programa de rastreo de contactos se ha dividido en dos equipos: los investigadores de casos, que contactan a las personas que han dado positivo, y luego los rastreadores de contactos encuentran a las personas que han estado en estrecho contacto con la persona positiva por COVID-19.

“Siento que la palabra ‘investigador’ puede espantar a la gente”, dijo Sachdev. “Pero se trata de averiguar un caso y educar a las personas, así como facilitarles los recursos, básicamente es eso”.

Como parte de la entrevista, realizada por teléfono, los investigadores del caso preguntan con quién ha estado en contacto recientemente la persona que tiene COVID-19, comenzando dos días antes de la aparición de los síntomas, o cuando la persona se hizo la prueba, lo que ocurra primero. Esos nombres y números de teléfono se entregan a los rastreadores de contactos, que se comunican con las personas para hacerles saber que pueden haber estado expuestos y que necesitan estar en cuarentena durante dos semanas.

En promedio, una persona que haya dado positivo a COVID comunica los nombres de tres contactos cercanos a los investigadores del caso. Sin embargo, según Sachdev, normalmente ya conocen cerca de la mitad de las personas reportadas y están en el sistema.

“Históricamente, con otras enfermedades, la función del investigador del caso y del rastreador de contactos la desempeñaba una misma persona”, dijo el Dr. Mike Reid, profesor adjunto de medicina en la UCSF, cuyo equipo ha estado apoyando el programa de rastreo de contactos del Departamento de Salud. “Contactas por teléfono a la persona y después llamas a todos sus contactos, pero el gran volumen de personas que vemos en los EE.UU. exige que diferentes personas cumplan estas diferentes funciones”.

Hay alrededor de 25 investigadores de casos en San Francisco, conformados por personal profesional del Departamento de Salud, dijo Reid.

Sin embargo, se necesitaban más rastreadores de contacto de los que podía prescindir el Departamento de Salud, así que se comenzó a capacitar a trabajadores del gobierno de otros departamentos. Por ley, todos los trabajadores del gobierno son trabajadores del servicio de desastres que pueden ser llamados cuando la alcaldía declara el estado de emergencia, como lo hizo la alcaldesa London Breed el 25 de febrero.

“Son bibliotecarios, defensores de oficio, asesores de la ciudad”, dijo Sachdev.

Los bibliotecarios del distrito de la Misión contribuyen

“Ciertamente nunca imaginé que haría algo así”, dijo Jessica Jaramillo, gerente de distrito de la Biblioteca Pública de San Francisco. Ella es una de las bibliotecarias que han sido temporalmente reasignadas para trabajar como rastreadoras de contactos. “Siento que tengo un propósito, algo importante”.

“También emocionalmente ha sido un poco difícil, porque la gente está luchando por sobrevivir de muchas maneras diferentes en este momento, y uno debe entablar una conversación con ellos que justo evidencia eso”, explica Jaramillo.

Ramón Hernández, gerente de la sucursal de la Misión de la Biblioteca Pública de San Francisco, ha sido reasignado como rastreador de contactos desde el mes pasado.

“Se siente bien, estamos ayudando a la comunidad y esperamos ayudar a contener el virus”, dijo Hernández. “Pero, definitivamente, hay muchas historias que son difíciles de escuchar, muchas personas están en situaciones difíciles, especialmente en lo económico”.

Hernández es bilingüe y dijo que la mayoría de las llamadas que hace son en español.

El Distrito de la Misión y la población Latinx han sido particularmente afectados por el COVID-19. Hasta el 29 de junio, la Misión ha reportado 576 casos, el número más alto de cualquier barrio de la ciudad. Y la población Latinx, que constituye sólo el 15 por ciento de la población de la ciudad, representa más del 50 por ciento de los casos de COVID-19 en la ciudad.

Sachdev comentó que más de la mitad de las personas que contraen COVID-19 en San Francisco hablan español.

“Es por ello que me parece que, en muchos aspectos, ser bibliotecario sirve de mucho, porque el personal es multilingüe”, dijo Hernández. “Tenemos personas que hablan ruso, cantonés, mandarín, español, más o menos los principales idiomas que se hablan en San Francisco”.

“Al principio, pensé que la gente se molestaría y colgaría, que me iba a decir que no me metiera en sus asuntos”, comenta Hernández. “Pero en general, la gente ha sido muy amigable, abierta y agradecida”.

Según las estadísticas del Departamento de Salud, en las dos últimas semanas, los investigadores de casos contactaron con éxito al 82 por ciento de los casos de COVID-19, y los rastreadores de contactos lograron contactar al 85 por ciento de los contactos cercanos que los mismos pacientes reportaron.

A nivel local, la Asociación de Funcionarios de Salud del Área de la Bahía fijó el objetivo de llegar al 90 por ciento de los casos y al 90 por ciento de los contactos.

“Claro que es un objetivo sumamente ambicioso”, dijo Reid, “¿Se podrá mantener si hay un aumento? Yo diría que debemos exigir que nuestros funcionarios sigan cumpliendo la meta: Si vemos que esos números bajan, entonces se le debe decir a la alcaldesa que es necesario invertir más en investigadores de casos y rastreadores de contactos”.

La pregunta

Mary Ellen Massa, bibliotecaria bilingüe del área infantil de la sucursal de la Misión, quien también ha empezado recientemente a trabajar como rastreadora de contactos, dijo que a los contactos cercanos de alguien con COVID-19 se les pide que se realicen la prueba lo antes posible, ya sea el mismo día o al día siguiente a más tardar. Durante su cuarentena, se les aconseja a esos contactos que se queden en casa, pero aún pueden interactuar con las personas de su hogar.

Si la primera prueba resulta negativa, a las personas en cuarentena se les pide que se hagan una segunda prueba, entre el día 10 y el 14 de cuarentena.

Si alguna de esas pruebas da positivo para COVID-19, la situación cambia: ya no se les dice que se pongan en cuarentena, sino que se aíslen.

“Se supone que deben estar en una habitación, y usar un baño aparte, y eso es todo, tener un mínimo de contacto con las personas de su hogar”, dijo Massa.

El período de autoaislamiento dura un mínimo de 10 días desde que inician los síntomas y no termina hasta que el paciente esté libre de síntomas durante tres días.

“Creo que el mayor desafío es cuando hay varias familias viviendo en una sola unidad, y tal vez no tienen el espacio para estar en cuarentena”, dijo Massa. “Definitivamente es difícil vivir en la ciudad, es caro. Por lo tanto, la gente tiene que encontrar la manera, pero ello significa que comparten una habitación con otras dos familias”.

Además de informar a los contactos que han estado cerca de alguien con COVID-19, Massa dijo que los rastreadores de contactos también ponen en contacto a las personas con los medios para recibir recursos mientras están en cuarentena, como acceso a alimentos, insumos de limpieza o los conectan con un trabajador social si se necesitan servicios sociales. Si la cuarentena o el autoaislamiento en casa no posible, se puede disponer de habitaciones de hotel de forma gratuita.

“Muchas personas no quieren solicitar ese servicio hasta que se dan cuenta de que es gratuito, y no es una habitación de ocupación individual con servicios compartidos (SRO), sino una habitación de hotel normal. Entonces la gente está más dispuesta a ello”, dijo Reid. “Sin embargo, tiene mucho sentido. Si realmente quieres frenar la transmisión, alejas a las personas infectadas del resto de la población”.

Sachdev dijo que no sabía cuántos casos o contactos habían aceptado la oferta de la habitación para aislamiento del Departamento de Salud.

Esta semana, la ciudad lanzó su programa Right to Recover (Derecho a la Recuperación), que ofrece hasta cuatro semanas pagadas a los trabajadores o residentes con COVID-19 que no cuentan con una red de apoyo para protección social a nivel local, estatal o federal.

Santiago Lerma, asesor legislativo de la supervisora Hillary Ronen, dijo que el programa no ofrece actualmente asistencia a las personas que están en cuarentena porque fueron clasificados como un contacto cercano de alguien con COVID-19. Sin embargo, actualmente hay discusiones en curso para ampliar la legislación, comentó Lerma.

Desde la semana pasada, Sachdev estimó que en un momento dado hay aproximadamente 600 personas en toda la ciudad en cuarentena o en autoaislamiento, pero que esa cantidad podrían aumentar pronto.

“Anticipamos que el número de [nuevas infecciones] aumentará, y debido a que la gente se está volviendo más sociable y regresando al trabajo, anticipamos que también aumentará el número de contactos fuera de los hogares”, dijo Sachdev. “Lo que esperamos es que la gente mantenga la distancia física y use cubrebocas, así que entonces tendremos muy pocos contactos fuera del hogar. Ese es el objetivo de nuestras recomendaciones actuales”.

Los funcionarios de salud dijeron que no estaban seguros de cuántas personas habían seguido las recomendaciones y completado satisfactoriamente sus períodos de cuarentena y autoaislamiento.

Técnicamente, no cumplir con la recomendación sería una violación de la orden sanitaria, lo cual constituye un delito, pero Sachdev dijo que no le gusta pensar en ello en esos términos.

“No me gusta pensar en violaciones de la orden sanitaria. Creo que estamos haciendo recomendaciones enfáticas. Nunca diríamos que alguien está violando la orden sanitaria”.

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