Ya no debe preocuparse si temía que el activismo estaba muerto o que el 99 por ciento había desaparecido.

Más de 200 residentes, incluyendo propietarios de pequeños negocios e inquilinos escucharon la pasada tarde de jueves a la Coalición de la Plaza de la Calle 16 exigir que Maximus Partners abandone su propuesta de construir 350 unidades a precio del mercado en las calles 16 y Misión.

En lugar de eso, dijeron los organizadores, los constructores deben entregar la propiedad a la comunidad.

“Esto no se trata de que no nos guste la construcción, sino se trata del tipo de edificio que están tratando construir”, dijo María Zamudio, organizadora de derechos de vivienda con Causa Justa, una organización sin fines de lucro que le ayuda a inquilinos a pelear desalojos y lidiar contra el acoso de caseros.

Zamudio dirigió al grupo, que variaba en edad y origen étnico, a través de una presentación en PowerPoint sobre la propuesta construcción de 10 pisos que sería el equivalente al edificio del US Bank en las calles Misión y 22, por un piso más.

Uno de los objetivos del grupo, dijo, es hacer que la ciudad vuelva a visitar el Plan Popular desarrollado en 2006 por la Coalición Antidesplazamiento de la Misión. Dicho plan prevé una mayor participación de la comunidad y consideración. Aquí un pdf de la primera parte sobre desarrollo económico y uso de suelo.

The audience at the Victoria Theater. Photo by Lydia Chávez
El público en el Teatro Victoria. Foto de Lydia Chávez

Zamudio declaró que los locales comerciales en la construcción no son propensos a apoyar a la comunidad que ya se encuentra ahí y que la construcción pondría al área de juegos de la escuela primaria Marshall en la sombra durante cinco meses del año.

Un grupo más pequeño de la escuela Marshall se reunió después durante una sesión a micrófono abierto cerrado a la prensa.

Durante la sesión de micrófono abierto, Mike Mataraza, escritor y director ejecutivo, señaló que los constructores, como otros antes de Maximus, estaban intentando sacar ganancia y que él también está interesado en ayudarle a la gente a llegar a un trato justo. El público lo abucheó.

“No van a terminar con el capitalismo el año que viene”, dijo Mataraza, lo que produjo más abucheo. Siguió intentándolo, pero la multitud dijo haber tenido suficiente.

Uno de los organizadores le recordó a Mataraza que “la gente no solo está motivada por la ganancia”.

“Vienen aquí a ganarse la vida, aquí nacieron”, dijo. “No todo mundo viene aquí a sacar ganancia”.

Eso pareció ser verdad para muchos reunidos en la noche de jueves. Algunos, sin embargo, parecían escépticos. Price Cobbs, de 56 años de edad, contador que vive en un departamento de renta controlada, dijo preguntarse si es que no todo era solo “parte de un ciclo” difícil de detener.

Sin embargo, el evento del jueves aclaró que la coalición de la Plaza 16 lo intentará y anunció un plan tentativo para reunirse con los constructores el 19 de junio. Además, habrá un evento en la plaza el 14 de junio.

La coalición y otros grupos han señalado el lento paso al que la ciudad ha construido la vivienda asequible así como la contienda de que la ciudad está cambiando rápidamente, lo cual nadie niega. Más vivienda a precio de mercado significa que el cambio demográfico de la ciudad será más afluente.

El grupo de la Coalición de la Calle 16 también argumentó que en el objetivo de la campaña “Clean Up the Plaza”, es que la policía debe dejar de acosar y criminalizar a gente de bajos ingresos, así como a gente de color que usa el espacio público en la plaza de BART de la calle 16.

El argumento fue evidente a comparación del que hubo en una reunión en el otoño del grupo Clean Up the Plaza en el que los propietarios del negocio y los representantes de la escuela Marshall dialogaron con la policía, BART y las oficinas de servicio social de la ciudad para que hicieran algo sobre la actividad delictiva en la plaza.

Los representantes del grupo no pudieron ser localizados para comentarios, pero los exhortamos a que nos envíen un correo electrónico a missionlocal@gmail.com

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I’ve been a Mission resident since 1998 and a professor emeritus at Berkeley’s J-school since 2019. I got my start in newspapers at the Albuquerque Tribune in the city where I was born and raised. Like many local news outlets, The Tribune no longer exists. I left daily newspapers after working at The New York Times for the business, foreign and city desks. Lucky for all of us, it is still here.

As an old friend once pointed out, local has long been in my bones. My Master’s Project at Columbia, later published in New York Magazine, was on New York City’s experiment in community boards.

As founder/executive editor at ML, I've been trying to figure out how to make my interest in local news sustainable. If Mission Local is a model, the answer might be that you - the readers - reward steady and smart content. As a thank you for that support we work every day to make our content even better.

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