Daniel Lurie solía evitar dos temas, pero ahora se interesa por ellos: la fortuna de Levi Strauss y el sistema de “alcalde fuerte” de San Francisco.
“Me parece bien, me gusta eso”, comentó Lurie el martes por la noche mientras hablaba de su historia familiar en un encuentro en la Galería Dolby Chadwick. Durante el primer minuto de su charla, abordó su relación con Levi Strauss, destacando con orgullo la dedicación de la empresa a sus trabajadores, a los empleados LGBTQ y su historia de fábricas no segregadas en el sur. “Necesitamos más empresas así aquí en San Francisco”.
Más tarde, también reconoció el sólido sistema de alcaldías de San Francisco. “Como alcalde, uno tiene poder”, dijo, prometiendo responsabilidad desde el primer día. “No voy a eludirlo, voy a apoyarme en eso”.
El primero de los tres encuentros de esta semana empezó como los demás: con el discurso de Lurie al público. El candidato habló de su trayectoria al frente de la organización sin fines de lucro Tipping Point; de Brian, su padre, un rabino activista; de la empresa familiar de su padrastro (Levi Strauss) y sus valores sanfranciscanos; de su mantra de responsabilidad; y de sus prioridades en materia de seguridad pública, salud mental y la crisis de las drogas, así como la reducción de la burocracia en el ayuntamiento.
Después de los 15 minutos de discurso, el público hizo preguntas, disfrutando de vino o agua mineral a su elección. No obstante, el martes también hubo un consejo: el de Matt González, abogado principal de la oficina del defensor público y candidato a la alcaldía en 2003 por el Partido Verde. González también fue supervisor del Distrito 5 entre 2001 y 2005.
Tras perder frente a Newsom por 53 a 47,lo que en aquel momento se tradujo en 14,187 votos, González no se postuló a la reelección en la Junta de Supervisores y fue sucedido en la presidencia por Aaron Peskin.

“Lo siento, Matt González, voy a ponerte en un apuro solo por un segundo”, dijo el copresentador Kem Theilig, que reservó los últimos minutos del evento para el expolítico y uno de los artistas que exhiben en la galería.
“Así que Matt González, abogado de oficio, que ha estado en tu lugar…”, dijo Theilig, dirigiéndose a Lurie.
“Bueno, no exactamente en tu posición, perdí la elección por la alcaldía”, dijo González, provocando las risas del público.
“¡Y vamos a ganar!” Lurie no tardó en replicar.
González primero elogió el mensaje de Lurie sobre la responsabilidad, lo que consideró que los votantes buscan en estas elecciones.
Los valores personales de un candidato también son importantes, le dijo González.
“Tal vez no sepan cuál va a ser tu postura sobre algún tema de transporte o algún tema de obligaciones, o lo que sea”, dijo González. “Pero confían en que tienes los valores adecuados para estar en el cargo y resolverlo”.
Y lo tercero, dijo González, es arreglar los problemas de la ciudad con aciones a largo plazo.
“Lo entiendo perfectamente”, dijo Lurie, asintiendo al escuchar el consejo. “Por eso creo que mi experiencia por con Tipping Point por 20 años, entendiendo este asunto del largo plazo, es perfectamente adecuada para este momento… Sé cómo hacer que las organizaciones sin fines de lucro rindan cuentas”.
Por su parte, González dijo que nada de lo que escuchó el martes le hizo cambiar de opinión. Sigue considerando a su excolega Peskin como su primera opción y a Lurie como la segunda. “Me gusta mucho él y me gusta mucho Aaron”, dijo González. “Son candidatos muy diferentes”.
Cuando se le pidió que diera más detalles, González evadió el tema. “No tengo tiempo porque voy a dormir al pequeño”, dijo, señalando a su hijo recién nacido y se dirigió a la salida de la galería.
Pero para Chadwick, la galerista que conoció a Lurie por primera vez aquella noche, las cosas definitivamente habían cambiado. “Estaba muy, muy emocionada e impresionada”, dijo, y añadió que Lurie le parece “muy inteligente y que piensa desde una perspectiva práctica y política”.
Tiene su voto y un donativo, dijo.


