a grey Tesla driving through the street
Uber, Lyft, and other cars driving through San Francisco on Friday, April 26, 2024. Photo by Joe Rivano Barros.

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Mission Local está publicando un artículo diario sobre la campaña electoral de cada uno de los principales contendientes por la alcaldía, alternando cada semana a los candidatos hasta noviembre. Lea el resto de la serie aquí.


El viernes, la alcaldesa London Breed tuvo una jornada cargada de reuniones, por lo que no pudo asistir a las sesiones diarias de Mission Local sobre la campaña electoral. Así que hoy nos hemos dado una vuelta por la ciudad y hemos hablado con media docena de conductores de servicios de movilidad sobre San Francisco y la contienda por la Sala 200.

Las y los taxistas del siglo XXI están dispuestos a complacer a un usuario que pague por el servicio. Para John James Rosa, que conducía un Tesla Model 3, dijo no ser ni demócrata ni republicano, todos los candidatos a la alcaldía son “muy liberales”. Y no es fan de la actual alcaldesa.

“Creo que cualquiera de ellos está por encima de London Breed”, dijo Rosa, cuya familia vive en San Francisco desde 1879. Los principales problemas de la ciudad son las drogas y el deterioro de las calles. Quiere más agentes de policía, un(a) fiscal de distrito más duro y más instituciones de salud mental para que las calles de la ciudad vuelvan a ser “como eran antes”.

“Quiero que los valores históricos de la ciudad sigan siendo los mismos”, dijo. “Me gustaría que las mujeres puedan pasear por las calles”.

Gary, que conduce un Toyota Corolla, se negó a dar su apellido, dijo que conocía a la alcaldesa y la larga lista de candidatos –actualmente hay 52– y que tenía una ligera preferencia por uno al que había conocido en persona: El Presidente de la Junta, Aaron Peskin.

“El que (quién) tiene más posibilidades, un tipo, un tipo bajo …

¿Peskin? Se aventuró a preguntar este reportero.

“¡Peskin! Aaron Peskin”, dijo. “Lo vi una vez en Chinatown Ace Hardware, yo fuí a comprar cosas … y él entró a hablar. Es simpático”.

Gary, que llegó a San Francisco procedente de Hong Kong desde hace unas cuatro décadas, dijo que Peskin representaba para él un cambio de rumbo, el cual buscaba porque San Francisco se había “muerto” en los últimos años.

“Hace 39 años, cuando llegué por primera vez a la ciudad, era segura. Trabajé en Fisherman’s Wharf cuando llegué por primera vez a Estados Unidos. Trabajaba hasta las 12 de la noche, pero seguía habiendo mucha gente”, dice. ¿Pero ahora? “Fisherman’s Wharf parece un pueblo abandonado”.

La mayoría de los conductores, como Rosa y Gary, pasan mucho tiempo en San Francisco conduciendo por sus calles, pero no están registrados como votantes ni son seguidores cercanos del Ayuntamiento.

“No sé quién va a ganar las elecciones ni nada de eso”, dijo Joseph, que conducía un Toyota Camry y tampoco quiso dar su apellido. Nació en San Francisco y se mudó a San Leandro de niño, pero dijo que le importa muy poco la política. “No estoy inscrito para votar. Si me dijeras los nombres, no sabría quiénes son”.

¿Conoce a la alcaldesa Breed? “¿Cómo se llama?”, él preguntó. “No he oído ese nombre en mi vida”.

“No soy un tipo de política”, añadió otro conductor, Qais, que tampoco quiso facilitar su apellido.

Aun así, incluso quienes no conocen a los candidatos, tienen idea sobre la ciudad en la que pasan la mayor parte de su jornada laboral: Quieren menos delincuencia, lamentan el declive de los negocios del centro y denuncian el elevado costo de la vivienda.

No es de sorprenderse: Encuesta tras encuesta, los votantes opinan que la ciudad va en la dirección equivocada por un margen de dos dígitos. Breed se enfrenta ahora a un numeroso grupo de aspirantes de todas las tendencias: Desde la derecha, el ex supervisor del Distrito 2 y alcalde designado, Mark Farrell; el consejero delegado de Tipping Point y heredero de Levi Strauss, Daniel Lurie; desde la izquierda, Peskin y la supervisora del Distrito 11, Ahsha Safaí.

Por primera vez en la historia moderna de San Francisco, las elecciones por la alcaldía en noviembre se celebrarán al mismo tiempo que las elecciones presidenciales; cuando la participación electoral es significativamente mayor. Los votantes menos informados acudirán a las urnas en grandes números para influir en la contienda, y las y los candidatos trabajarán sin descanso para vender sus logros e influir en esos votantes.

A juzgar por la media jornada de paseos, queda mucho trabajo por hacer.

Adam Htat, que conducía un Kia Nero, dijo que la falta de vivienda y la delincuencia son sus principales preocupaciones, pero admitió que no prestaba especial atención a la política de la ciudad. Conoce el nombre de Breed, pero a ninguno de los otros contendientes.

Conduciendo por la ciudad, se entristeció al ver el “desfile” de personas sin hogar en el SoMa “simplemente deambulando”, dijo, y le disgustó que la operación de limpieza de la ciudad previa a la Conferencia Económica Asia-Pacífico no perdurara.

“Pudieron limpiar durante la semana de la APEC cuando todos los líderes mundiales volaban hacia San Francisco. Y ahora todo ha vuelto a la normalidad”, dijo. “Bajo su mandato se están llevando a cabo todas estas medidas represivas. ¿Quizá no es muy dura con la delincuencia?”.

Medhanie, que llegó de Eritrea hace unos 11 años, dijo que la falta de vivienda es el principal problema que comparten sus clientes. “Todo el mundo habla de ello, y tienen razón”, dijo. “Se supone que esas personas reciben ayuda”.

Pero, de nuevo, Medhanie dijo que no prestaba mucha atención a la política y que no quería involucrarse en la contienda.

Gary, residente desde hace 39 años y originario de Hong Kong, afirma que poco importa quién ocupe la alcaldía. Los problemas a los que se enfrenta San Francisco, dijo, no pueden resolverse en un solo mandato, y duda que alguno de los candidatos pueda enderezar el barco.

“No importa quién sea la o el alcalde”, dijo. “Es difícil cambiar San Francisco. ¿Crees que pueden cambiarlo (en cuatro años)? No lo creo”.

Y, con ese fin, dijo, se abstendrá de cualquier participación: “No voy a votar, porque no creo que pueda cambiar”.

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Joe was born in Sweden, where half of his family received asylum after fleeing Pinochet, and then spent his early childhood in Chile; he moved to Oakland when he was eight. He attended Stanford University for political science and worked at Mission Local as a reporter after graduating. He then spent time at YIMBY Action and as a partner for the strategic communications firm The Worker Agency. He rejoined Mission Local as an editor in 2023. You can reach him on Signal @jrivanob.99.

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