Cerca de un centenar de padres, profesores y alumnos asistieron el martes por la noche a la sede del distrito escolar de San Francisco, alarmados por la posibilidad de que los recortes de personal previstos en las escuelas K-8 de toda la ciudad, indiquen el fin del modelo escolar.
“Cada año hay más recortes”, afirmó Maia Piccagli, madre de estudiantes de la escuela comunitaria de San Francisco; una escuela K-8 situada en el barrio Excelsior, y presidenta del comité de padres de familia. Según Piccagli, la escuela tiene unos 280 alumnos; quienes son atendidos por una plantilla de entre 30 y 40 empleados. Le preocupa que los recortes propuestos para este año, que afecta al único profesor de educación física de secundaria y a un guardia de seguridad, puedan presagiar futuros cierres.
“El distrito está hablando de consolidar las escuelas en los próximos dos años. Creemos que lo que están haciendo este año es recortar significativamente el presupuesto de las escuelas K-8, que no podremos funcionar bien”, argumentó. “El año que viene dirán: No están funcionando bien, entonces nos recortarán o cerrarán”.
No está claro si estos temores tienen fundamento. Pero la escuela comunitaria de Buena Vista Horace Man K-8 perderá siete profesores, la mayoría de las propuestas de recorte en las escuelas K-8 del distrito, afectarían a uno o dos miembros del personal. Los recortes propuestos en Buena Vista Horce Mann son cuantiosos, y los padres temen que se elimine el programa de inmersión lingüística.
Las y los asistentes protestaron contra el plan del distrito escolar para recortar posiciones en varias escuelas, incluyendo las escuelas K-8. No está claro cuántos puestos se perderían en cada una de las ocho escuelas K-8 del distrito, pero oscilan entre uno y siete.
En comparación con años escolares previos, el distrito está dando a las escuelas “menos presupuesto y menos control sobre el proceso de contratación de personal” en el año escolar 2024-25, dijo Nick Chandler; un trabajador social de la escuela comunitaria de Buena Vista Horace Mann K-8, ubicado en la Misión. Eso va a ser particularmente grave para el modelo de escuelas K-8, que sirven principalmente a los estudiantes recién llegados a los Estados Unidos, a los estudiantes que están aprendiendo inglés y a las familias sin vivienda, mencionaron Chandler y otras personas.
Casi el 50% de los estudiantes de las escuelas públicas de San Francisco son económicamente desfavorecidos, y el 25% son estudiantes que están aprendiendo inglés, según el Distrito Escolar Unificado de San Francisco.
A principios de este mes, los padres de familia y los miembros del personal de las escuelas K-8 en toda la ciudad se enteraron de que sus centros educativos tendrían menos control sobre sus presupuestos, lo que significa que algunas escuelas perderían posiciones.
Si las escuelas aceptan el nuevo acuerdo del distrito, tendrán que “empezar de nuevo y diseñar un plan escolar con un presupuesto nuevo en dos meses, lo cual no es factible”, dijo Chandler. Él y otros piden al distrito escolar que mantenga su financiamiento al menos un año más, dándoles más tiempo para adaptarse.
El distrito escolar no respondió directamente a las preocupaciones de los asistentes. El superintendente Matt Wayne dijo que agradece escuchar los comentarios “para asegurarnos de que les damos seguimiento y los abordamos”.
El presupuesto de las escuelas vence el 22 de marzo. El pasado lunes, más de un centenar de padres, alumnos y profesores se congregaron en una reunión consultiva del distrito escolar para expresar su preocupación por los recortes previstos. El martes, muchos de los mismos padres y profesores expusieron sus demandas ante el pleno del consejo escolar, aunque el tema no figuraba en el orden del día de la reunión.
Tomaron la sala de reuniones con pancartas que decían “¡Quiten las manos de los K-8!” y “Recortes desde arriba”. La multitud era tan numerosa que el distrito escolar tuvo que habilitar un nuevo espacio para las personas que no alcanzaron un lugar en la sala de reuniones.
Los padres y profesores que participaron en la reunión dijeron que el distrito no consultó a las comunidades escolares de K-8 antes de presentar su propuesta de recortes de personal, lo que refleja una aparente violación a una de las directrices del distrito escolar sobre “consulta significativa con los padres / tutores, estudiantes y personal.”
La incertidumbre que vive la comunidad K-8, mencionó Chandler, “es peligrosa para las familias que la necesitan, que dependen de ella.”
El centro educativo filipino Bessie Carmichael School PreK-8 de SoMa perdería a uno de sus dos trabajadores sociales, lo que, según muchos padres y profesores, sería insuficiente para atender a sus dos sedes. La escuela cuenta con un gran número de estudiantes sin hogar, con inseguridad alimentaria y otros problemas; quienes se benefician de los puestos de trabajadores sociales.
“Los estudiantes de PreK-8 experimentan innumerables problemas de salud mental, como: depresión e ideas suicidas”, dijo Kate Calimquim, una de las dos trabajadoras sociales de Bessie Carmichael, y agregó que la escuela tiene “una larga lista de espera de estudiantes que esperan servicios de salud mental.” Los datos del año escolar 2021-2022 mostraron que alrededor del 5% de los 50,566 estudiantes del distrito escolar en ese momento no tenían hogar.
“Hemos trabajado duro para convertirnos en una escuela PreK-8; por favor, no nos dejen fracasar”, dijo Teresa Dulalas, una antigua madre de familia de Bessie Carmichael.
La comunidad de Buena Vista también entregó a los comisionados del consejo escolar un paquete de cartas escritas a mano, mostrando el apoyo de las y los alumnos. El próximo año, la escuela podría aumentar el tamaño de las clases de 22 a 33 de los grados cuarto a octavo.
“Querido Consejo de Educación, no quiero que aumente el tamaño de las clases”, dijo Carla, alumna de 5º grado. “No creo que haya pros, solo contras”.
Traducción en español realizada por Elvia Rodríguez.

