24th Street BART Plaza and street vending. Photo by Annika Hom, taken April 25, 2022.

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En la tarde del lunes pasado, Luis López se encontraba bajo una sombrilla de colores regalando muestras de la piña y elotes que vende cerca de una parada de autobús. Al final del día, López, quien es vendedor ambulante, dijo que gana cientos de dólares que envía a sus tres hijos y a su “bonita esposa” en México.

López sonríe al decir que “Es mi trabajo darles un postrecito rápido cuando van de camino al trabajo. Mi trabajo es satisfacer sus antojos”.

Existe una nueva ley municipal que le requerirá un permiso a los vendedores ambulantes como López; esta ley fue  impulsada por el hecho de que hay aceras abarrotadas, basura y ventas ilegales. A partir del 16 de junio, se le pedirá a los vendedores que no tengan un permiso válido que se retiren y además, estarán sujetos a una multa de $100 mínimo la cual podrá ser revocada con cumplimiento retroactivo.

La supervisora ​​Hillary Ronen, autora de la legislación, ordenó que haya al menos ocho semanas para proporcionar instrucciones sobre permisos para que los vendedores tengan tiempo de obtener los mismos. 

“No queremos crear una situación en la que los trabajadores de la ciudad y la autoridad del orden público confisquen e interrumpen todo sin una previa advertencia”, dijo Santiago Lerma, asistente legislativo de Ronen. “Muchos de los vendedores son legítimos y solo están tratando de sobrevivir, por eso queremos asegurarnos de que estas personas estén protegidas”.

Organizaciones comunitarias como la del Distrito Cultural Latino Calle 24, HOMEY SF son vendedores que están en transición de obtener un permiso, sin embargo, no se sabe cuántos vendedores obtendrán el permiso antes de la fecha límite.

López será uno de ellos; su carrito de frutas es la principal fuente de sus ingresos. El proceso de permisos es “una gran idea”, dijo López, a quien Calle 24 le está ayudando con registrarse. 

Para obtener un permiso, el vendedor debe presentar una solicitud en la ciudad y brindar una prueba de identidad y contacto; así como una descripción de qué vende y dónde tiene la intención de vender; así como una certificación de vendedor.

Las docenas de vendedores ambulantes han sido desde hace mucho tiempo parte de un tejido importante de la comunidad del Distrito de la Misión, dijo Susana Rojas, directora ejecutiva de Calle 24. El ambulantaje aumentó en la pandemia, dijo Rojas, ya que los trabajadores esenciales y de bajos ingresos perdieron sus trabajos y recurrieron a vender lo que podían.

No se sabe cuántos vendedores ambulantes hay en la Misión ni cuántos de ellos tienen permiso. Los datos de la ciudad del portal Data SF enumeran aproximadamente que hay 50 carritos, como en los que venden hot-dogs, en todo San Francisco con un registro previo para obtener un permiso. 

Hay tres carritos en la Misión que han solicitado permisos, y dos han caducado. La ciudad recaba permisos cuando la mercancía está a la vista, es decir, el tipo de mercancía que se vende en las plazas de BART de las calles 24 y 16, así como a lo largo de la calle Misión. No obstante, no hay ningún conjunto de datos disponible al público en el portal de la ciudad.

Parece haber un ambiente de resignación entre los vendedores. “Tengo que conseguirlo para seguir ganando dinero”, dijo un vendedor que se ha dedicado al ambulantaje desde hace mucho tiempo pero que se negó a dar su nombre. Él vende bufandas y pulseras con su esposa desde hace más de 25 años; además, para un vendedor experto como él que ya está familiarizado con la burocracia de la ciudad obtener un permiso nuevo será fácil.

Un señor en la calle Mission, quien pidió permanecer anónimo debido a su estado migratorio, tenía una mezcolanza de artículos a la vista que vende desde su minivan: bolsas de café Peet’s, lencería de mujer, champú Old Spice, una singular billetera de diseñador que es imitación y un par de tenis. No sabe si vale la pena gastar energía en obtener el permiso, ya que solo gana alrededor de $75 al día. Él comenzó a vender en 2021 después de haber perdido su trabajo en la pandemia como conductor de un camión de abarrotes; el dinero que gana lo usa para mantener a su familia en la Misión.

“Es mejor que nada”, dijo. Este vendedor dijo también que actualmente está en busca de un trabajo que no sea la venta ambulante, y está a la espera de que la economía se recupere a principios del año próximo. “El año pasado fue un desastre. Tampoco pude obtener el desempleo. Ahora la economía está mejor, pero espero que mejore mucho más”.

Junto a él, un señor que vendía una variedad de brocas para taladros y herramientas eléctricas dijo estar indeciso, pero que preferiría solicitar un permiso.

La nueva ley aborda otras preocupaciones de los vendedores ambulantes, como el ambiente caótico que hay en la plaza de BART de la calle 24, la cual es una de las principales razones por las que Ronen decidió crear esta ley inicialmente.

“Es bueno tener la ciudad como era antes, con orden”, dijo el vendedor de pulseras. “Dependemos mucho de los turistas y se necesita orden. Si yo fuera un turista y viera [la plaza] como está ahora, me iría”.

También en la plaza existe la venta de fayuca, es decir mercancía de contrabando que se comercia ilegalmente.

“Llegan con mochilas grandes, aproximadamente cada media hora”, dijo Jorge Armando, un guitarrista que visita habitualmente a López en la plaza.

Mientras observábamos cómo un círculo muy unido de clientes potenciales abarrotaba a un señor que sacaba un artículo de una mochila, se dispersó rápidamente cuando un par de policías pasó  por ahí, para luego reagruparse.

Otros vendedores se jactan abiertamente de los bienes robados y de que también hay venta de drogas. “Es principalmente hierba”, dijo Armando, “pero estoy seguro de que si lo pides, puedes obtener algo más cósmico”.

La oficina de Ronen dijo que la policía tomará medidas contra la venta ilegal y también que es posible que asistan a los trabajadores de la ciudad a verificar permisos. Es posible que la policía pueda causar aprensión entre los vendedores, por lo que Rojas mencionó que Calle 24 tal vez proporcione a los vendedores que tienen permiso una identificación a modo de insignias o ropa para comunicar inmediatamente a la policía de que tienen un permiso legal. Esta solución tal vez limite las interacciones entre los vendedores y la policía.

“Esperamos que a través del programa y el entrenamiento, la policía no tenga que involucrarse de una manera que sea perjudicial”, dijo Rojas, “sino de una manera que garantice que todos estén a salvo”.

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REPORTER. Annika Hom is our inequality reporter through our partnership with Report for America. Annika was born and raised in the Bay Area. She previously interned at SF Weekly and the Boston Globe where she focused on local news and immigration. She is a proud Chinese and Filipina American. She has a twin brother that (contrary to soap opera tropes) is not evil.

Follow her on Twitter at @AnnikaHom.

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