Salvador Lopez, working at a taqueria in Mexico City in 1970. Courtesy of Santiago Lopez

Traducción de Laura Marín

Salvador López, fundador de la Taquería El Farolito y del equipo de fútbol aficionado que lleva el mismo nombre, falleció el martes pasado, a los 70 años de edad.

Su hijo Santiago cuenta que, “fue una persona muy trabajadora, quien además fue un ejemplo a seguir para muchos”. “Su objetivo siempre fue el de unir a la gente y construir una comunidad por medio del fútbol y de la comida”, mencionó.

De eso, no cabe duda.

Aunque muchos de los transeúntes de la calle 24 y Misión no lo sepan, la presencia de López abarca dos de las esquinas de la bulliciosa intersección. Por un lado, en la esquina suroeste se encuentra la Taquería San José, un restaurante que Salvador López cofundó con otras dos personas a finales de los setenta, del cual desinvertió años más tarde. En la esquina opuesta se encuentra Taquería El Farolito, la cual abrió a principios de los años ochenta y llegó a convertirse en un imperio local.

López también fue un pionero del fútbol amateur. En 1985, fundó el equipo de fútbol El Farolito, el cual ganó la Copa Abierta de Estados Unidos en 1993. Después de comprar y manejar un equipo en México por algunos años, continuó siendo una figura central en la escena de la liguilla local llamada papy, en referencia a los equipos masculinos para hombres de edad media.

Cuando se le preguntó a Santiago sobre su padre, lo describe como un hombre paciente que reaccionaba con calma y serenidad aun bajo presión. A medida que el restaurante crecía, López evitaba cualquier atención adicional e ignoraba los elogios al tacharlos de “no tan importantes”, comentó Santiago. “Era como una máquina. No pensaba en los resultados, solo estaba concentrado en el desempeño y en cómo hacer todo mejor ”.

Salvador López nació el nueve de noviembre de 1950 en la ciudad de Guanajuato, México. De acuerdo con Santiago, López y su padre emigraron a la Ciudad de México cuando aún era un adolescente, ahí ayudó a su padre en pequeños trabajos, incluyendo la carpintería. Finalmente, ambos encontraron trabajo en varios restaurantes en la Ciudad de México, donde López aprendió a preparar la  famosa quesadilla suiza, cuenta su hijo. Por esa época, el joven López conoció a su esposa, Balvina, con quien tuvo dos hijas.

En 1975, Salvador López se mudó a Half Moon Bay; fue ahí donde él y Balvina trabajaron en un vivero y vendían flores en el popular mercado de pulgas en San José. Entre ambos, ahorraron el dinero que eventualmente se destinaría a la apertura de la Taquería San José en las calles Misión y 24, la cual abrieron junto con otros dos señores que habían conocido en el vivero,  dijo Santiago. Fue también en Half Moon Bay donde López criaría a Santiago.

“Éramos muy  jóvenes en ese entonces”, dijo Roberto Sánchez, uno de los señores con los que López abrió la Taquería San José. “Fue hace mucho tiempo.”

Luego de que López dejara la Taquería San José, Sánchez decidió echar a andar El Taco Loco, el cual convertiría en su pequeño gran imperio, y David Valle, quien fuese el tercer socio, se quedó con La Taquería San José y a la fecha continúa el negocio.

“Solía verlo casi diario”, recordó Sánchez. Eran simplemente tres amigos con tres taquerías en tres esquinas de las calles 24 y Misión. “Sí, claro, siempre hay problemas con los amigos, pero nunca nada grave. Hablábamos a menudo, él siempre pasaba por aquí”, mencionó.

Al mismo tiempo, López estaba enfocado con su club de fútbol El Farolito así que decidió unirse a la Liga de Fútbol Soccer de San Francisco (SFSFL, por sus siglas en inglés) en 1985.

“El principal objetivo de López era el de poder jugar en una de las ligas más competitivas del norte de California, dentro de un formato de ascenso y descenso, mencionó un representante del SFSFL, refiriéndose a un sistema en el cual un equipo puede ser promovido a una mejor liga en base a su rendimiento.  

Salvador, conocido como Don Chava alcanzó dicha meta. El representante de la liga señaló que El Farolito alcanzó el máximo nivel de competición dentro del área de la bahía, compitiendo contra los mejores equipos de la zona. El Farolito, bajo el nombre “CD Mexico” ganó la Copa Abierta de Estados Unidos en 1993, el que fuera el mayor honor dentro del fútbol soccer en Estados Unidos.

“Ellos siempre estuvieron en la delantera de las grandes competencias de fútbol para adultos en el área de la bahía y más allá”, dijo el vocero. 

Esos recuerdos vivirán en su hijo Santiago. “Todos querían jugar y estar en El Farolito”, mencionó Santiago, recordando las grandes batallas en el Balboa Boxer Stadium, donde los equipos se adueñaban del campo y miles observaban el juego y vitoreaban.

En 1994, López compró una franquicia mexicana de una liga Menor que renombró Los Gallos de Aguascalientes, la cual tuvo cierto éxito pero finalmente López la vendió.  Según un perfil en el SF Weekly sobre Salvador López que data del 2007, López estaba de lleno dentro de la liguilla papy de San Francisco.

Lauren Smiley en el artículo del SF Weekly, escribe: “López desea  ganar a toda costa, y la eficiente máquina llamada El Farolito no funciona solo a base de burritos”. Informó además, que López reclutó a exfutbolistas profesionales para fortalecer el “escuadrón papy” de El Farolito. También comentó que en ocasiones pasaba a algunos jugadores sobres con dinero en efectivo después de finalizado el juego y aunque en contra de las reglas, en la práctica era aceptado. López por su parte negó siempre  “enérgicamente” haber hecho tal cosa.

En los últimos años, dijo Santiago, su padre continuó involucrado en el negocio y en el club de fútbol. Sin embargo, hace poco, tanto él como sus hermanas habían iniciado el proceso de comenzar a asumir el negocio de la taquería. Santiago ha estado a cargo del club de fútbol durante los últimos diez años, mientras que él y sus hermanas han comenzado “poco a poco” a administrar la taquería.

“Todos estamos trabajando muy duro para que las cosas sigan intactas”, dijo Santiago.

El pasado martes cinco de enero, López murió a causa de una complicación repentina que tomó su vida en cuestión de días, dijo Santiago. Vivía en la Misión y murió en el hospital. Le sobreviven su esposa y sus tres hijos.

Sánchez,  uno de sus socios iniciales, mencionó haber visto a López casi una semana antes del suceso. “Se veía bien, pero un poco delgado, así que lo invité a que viniera por unos tacos al Taco Loco”, dijo Sánchez. Su amigo López soltó la carcajada, dijo. 

López habría aceptado más bien una torta. “Le encantaban las tortas” dijo Santiago, un platillo que López siempre trataba de mejorar, pero nunca lo hizo del todo bien. “Nunca pudo encontrar ese tipo de pan que hay en México”. 

A pesar de ello, la torta de El Farolito se convirtió en algo propio, una deliciosa combinación de frijoles, queso, jalapeño, servidos en un pan con queso derretido y un buen trozo de bistec.

“Nada cambiará”, prometió Santiago. “Continuaremos con su legado, no cabe duda”.

Julian Mark

Julian grew up in the East Bay and moved to San Francisco in 2014. Before joining Mission Local, he wrote for the East Bay Express, the SF Bay Guardian, and the San Francisco Business Times.

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *