Roberto Hernandez standing in front of the Mission Food Hub. Photo by Annika Hom.

Traducción de Sergio Zepeda

Falta menos de una semana para el Día de Acción de Gracias, era viernes y en el centro de alimentos, que atiende tres veces por semana, ubicado en la calle Alabama, la fila era larga y el estado de ánimo estaba por los suelos.

Algunos “más o menos el 95% de ellos no han pagado su alquiler durante los últimos tres meses, y algunos hasta siete meses”, dijo Rodrigo Duran, quien dirige el centro de alimentos de la Misión para el Grupo de Trabajo Latino.

Las filas de personas en el banco de comida de la Misión se extienden regularmente a varias cuadras, pero la fila del viernes antes de Acción de Gracias era excepcionalmente larga y se extendía ocho cuadras hasta la calle Hampshire.

Un esfuerzo de financiamiento colectivo recaudó más de $123,000 en los primeros cuatro días, y ayer se entregaron alrededor de 500 paquetes de comida de Acción de Gracias en un sitio temporal establecido en el Edificio de Mujeres.

Sin embargo, Hernández comentó que poder encontrar los 7,000 pavos que quiere regalar ha sido más difícil de lo previsto: aún les faltan 1,800 pavos.

Los 7,000 paquetes de comida de Acción de Gracias incluyen un pavo, una variedad de frutas, verduras y otros alimentos básicos de Acción de Gracias.

“Desde el principio… quería que la gente comiera lo que quisiera”, dijo Roberto Hernández, uno de los fundadores del banco de comida en la Misión,“ Hay muchas despensas de alimentos, simplemente te dan lo que sea ”.

Hernández dijo que involucra a los voluntarios en el proceso de toma de decisiones, más de la mitad de ellos solían esperar en las mismas filas en las  que ahora sirven.

Alexander Alvarado esperó justo al final de la fila y fue poco después de las 10 a.m. cuando comenzó la distribución.

Es la primera vez que he estado tan atrás, dijo Alvarado, quien empujaba la carreola donde dormía su hija de dos meses.

Alvarado, quien viene al centro semanalmente por comida para su familia, dijo que su celebración habitual de Acción de Gracias involucra de entre 25 a 40 personas, pero este año se limitará a las seis personas que conforman su hogar.

“Como están las cosas, es obvio que no íbamos a poder hacer nada grande”, dijo en español Alvarado, refiriéndose al reciente aumento de casos de covid-19.

Si bien la mayoría de los miembros de su familia estaban de acuerdo con el plan, Alvarado dijo que necesitaba convencer a su madre. Ella quería que todos estuvieran allí: los primos, las sobrinas y sobrinos, y los amigos, pero Alvarado no estuvo de acuerdo y al final su madre accedió a tener esa celebración en su propia casa.

“Aún desean continuar con ese plan”, dijo Alvarado con un suspiro.

Mirza Cruz, quien estaba formada con su hermana, visitó el banco de comida de la Misión por primera vez. Había ido a otros centros de distribución de alimentos, pero en la ciudad se decía que el centro de comida de la Misión ofrecía algunas de las mejores cosas, especialmente en viernes.

En los otros lugares, explicó en español, “reparten principalmente comida enlatada y yo recibo cosas que están vencidas”.

El año pasado, Cruz cenó con sus compañeras de vivienda, incluida una mujer cercana a los 80 años quien hizo un pavo tan delicioso que incluso un año después Cruz todavía recordaba vívidamente el sabor.

Desafortunadamente, la mujer se mudó y Cruz no estaba segura de quién asumiría ahora la monumental responsabilidad.

De lo único que está segura Cruz es de que no tiene la intención de recibir invitados para el Día de Acción de Gracias, Navidad o Año Nuevo. Después de haber contraido covid-19 en agosto pasado, tenía “dolor en los huesos y en la espalda”, dijo. Recordó tener “un dolor de cabeza constante” y no poder comer nada.

Cruz se considera afortunada de que solo ella y su compañera de cuarto hayan contraído el virus ya que podría haber pasado fácilmente por su casa y enfermar a todos, como suele ser el caso.

El centro de comida de la Misión continuará distribuyendo paquetes de pavo a los residentes que ya se hayan registrado. Aquellos que no lo hayan hecho, podrán pasar el miércoles, un día antes de Acción de Gracias.

Hernández se mantiene optimista acerca de obtener los 1,800 pavos que aún necesitan. Creo en los milagros, dijo, “porque todo esto que estamos haciendo aquí, es un milagro”

Annika Hom

Annika Hom is our inequality reporter through our partnership with Report for America. Annika was born and raised in the Bay Area. She previously interned at SF Weekly and the Boston Globe where she focused...

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