Traducción por: Ada Ramirez

Este mes la directora ejecutiva del DCYF, Maria Su, anunció que después de cuatro semanas de que el Departamento de Niños, Jóvenes y sus Familias diera comienzo a la Iniciativa de Centros Comunitarios de la ciudad, solamente han logrado inscribir a 1,095 de los 2,000 estudiantes que, según había dicho el departamento, estarían haciendo uso de estos centros.

Al comienzo del programa, DCYF se comprometió a inscribir este semestre a 6,000 de los estudiantes más necesitados del distrito, a un ritmo de 2,000 alumnos por mes entre septiembre y noviembre.

Los administradores de los centros comunitarios de la Misión dijeron que el temor a Covid-19 y la dificultad para contactar a las familias monolingües de habla hispana obstaculizaron las inscripciones.

Otros culparon la estrategia de inscripción solo por invitación del departamento, diseñada para servir a los estudiantes con mayor necesidad, por el bajo número de estudiantes.

La supervisora ​​Hilary Ronen enfatizó la importancia de hacer más accesible el proceso y de generar la mayor cantidad posible de solicitudes.

“Cada vez que hablo con un maestro, ya sea el maestro de mi propio hijo o maestros que son amigos míos, todos dicen: ‘Ni siquiera sabíamos que esto existe. Por supuesto que puedo decirte ahora quién necesita esos cupos’”, dijo Ronen durante la reunión del 9 de octubre.

En la misma reunión, DCYF dijo que el número total de sitios de centros comunitarios es ahora de 55, por debajo de los 92 de los que reportó tener en septiembre.

Su también dijo que los 55 sitios eran los únicos que estarían disponibles durante la iniciativa, lo que parece indicar que el departamento no espera acercarse a la inscripción planificada de 6,000 estudiantes.

Los estudiantes del Distrito Escolar Unificado de San Francisco, que llegan casi a los 52,000, todavía asisten a clases exclusivamente en línea, lo que hace que los centros sean un recurso vital para las familias sin cuidado infantil durante la semana. Los centros ubicados en estos sitios están diseñados para los estudiantes que necesitan más interacción social, que tienen problemas técnicos o que tienen dificultades reteniendo el material transmitido a través de una pantalla de computadora.

Pero esto es un recurso con pocos estudiantes.

La segunda etapa de inscripción comenzará el 26 de octubre y tuvo al principio la meta de atraer a 2,000 estudiantes nuevos, pero ahora solo habrá 340 cupos disponibles según las cifras presentadas en la misma reunión por Mele Lau-Smith, Directora Ejecutiva de la Oficina de Escuelas Comunitarias y Asociaciones Familiares del Distrito.

No está claro que está detrás de estos cambios y los funcionarios del DCYF no dieron respuesta a las numerosas solicitudes para comentar al respecto. Sin embargo, la causa puede ser simplemente que la cifra de inscripciones es más baja de lo esperado.

Mission Local informó anteriormente que, a menos de una semana antes de la apertura el 14 de septiembre, DCYF solo había inscrito más o menos 700 estudiantes, muy lejos de la meta de 2,000.

Su compartió durante la reunión este mes que su departamento se había comunicado con más de 3,200 familias.

Su y la directora de programas y subvenciones del DCYF, Sherrice Dorsey-Smith, mencionaron varias veces que la base de la estrategia de inscripción solo por invitación tuvo como objetivo garantizar que el departamento brindara cupos solamente a los estudiantes que fueran parte de ciertos grupos específicos de gran necesidad.

Pero los datos de la reunión revelaron que sólo alrededor del 42 por ciento de los niños actualmente inscritos en estos centros realmente se ajustan a las poblaciones declaradas como objetivo para la primera fase: jóvenes en hogares de acogida, sin hogar, que viven en hoteles residenciales de habitación sencilla con servicios compartidos y en viviendas públicas.

Cuando la comisionada de la Junta de Educación, Alison Collins, le preguntó a Su por qué las poblaciones prioritarias no constituían el 100 por ciento de los niños en los centros, ella respondió que tendría que pedir a los miembros de su equipo que compilen los datos y proporcionen una respuesta.

Lau-Smith dijo que el 76 por ciento de los estudiantes en los centros eran de un nivel socioeconómico bajo, un área en la que DCYF inicialmente planeó enfocarse en la segunda fase.

Lau-Smith también declaró que hay un total de 883 estudiantes del distrito en los centros, mientras que Su calculó el número total de participantes del centro en 1,095. Los 212 estudiantes restantes probablemente asisten a escuelas privadas.

En la Misión, de los 98 estudiantes inscritos en uno de los centros comunitarios, aproximadamente 42 asisten a la Escuela Parroquial de San Pedro, una escuela católica privada con clases de jardín de infantes hasta el sexto grado.

Los administradores del centro operado por Buena Vista Child Care dijeron que se han adaptado significativamente durante el último mes para poder satisfacer las necesidades de los estudiantes.

Al principio, el centro tenía cuatro grupos separados con menos de 12 estudiantes, uno para el jardín de infantes, uno para el primer y segundo grado, uno para tercero y cuarto grado y uno para cuarto y quinto grado.

Pero los diferentes horarios de clase para cada grado dificultaban que el personal pudiera brindar atención individualizada a cada estudiante, y la conexión para internet de la escuela no era lo suficiente buena para servir a docenas de computadoras que transmitían videos en vivo simultáneamente, según dijo la directora administrativa ejecutiva de Buena Vista, Judy Díaz.

En respuesta al problema, el personal compró televisores y separó a los estudiantes en ocho grupos de clases individuales para que cada clase pudiera transmitir su reunión de Zoom en un televisor para todos los estudiantes.

Si bien estos cambios se realizaron para crear un ambiente de unidad en las aulas, la situación en Buena Vista es singular en el sentido de que el centro solo tiene niños de San Pedro. La mayoría de los otros centros tienen estudiantes de varias escuelas.

También, Buena Vista retuvo a muchos niños de su programa de verano, lo que simplificó el proceso de inscripción para este centro.

Según Christian Medina Beltz, quien trabaja para el Centro Comunitario Jamestown, una organización con base en la Misión que opera un centro en Valencia y la calle 19 y que provee servicios a menos de una docena de niños, los obstáculos más grandes para aumentar la inscripción son la falta de alcance y el temor relacionado con covid-19.

“Trabajamos con muchas familias inmigrantes y de primera generación que no hablan inglés. Esta información no es tan accesible para las familias que no hablan inglés y que no están al tanto de las cosas”, dijo Beltz. “Y la Misión se ha visto particularmente afectada, la gente está viendo a sus amigos, su familia y a sus vecinos enfermarse, por lo que el nivel de preocupación y estrés aquí es más alto”.

Los programas de cuidado infantil administrados por la ciudad hicieron un buen trabajo al mitigar la transmisión de covid-19 durante el verano, como lo demuestra el bajo número de casos de covid-19 y la tasa mínima de transmisión entre grupos aislados de estudiantes.

Pero las comunidades con tasas de infección desproporcionadamente altas son las mismas comunidades que más necesitan estos servicios y en donde podrían existir dudas sobre la seguridad de los centros, dijo Beltz.

Aquellos involucrados en los centros dicen que están contentos con las experiencias de sus estudiantes, pero, como dijo la supervisora ​​Sandra Lee Fewer durante la reunión este mes, “¡Las buenas intenciones, sin un buen trabajo, no significan nada! La gente depende de nosotros para que hagamos más”.

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