Chief Bill Scott. Photo by Nikka Singh

Traducción por: Neus Valencia

Bill Scott, jefe de la policía de San Francisco, dijo estar abierto a la posibilidad de que se elimine el presupuesto a su departamento de policía.

“Estoy abierto al tema”, dijo Scott el lunes por la noche durante un panel organizado por el Club Democrático LGBT Alice B. Toklas, donde también participó el Defensor Público Mano Raju, el Fiscal Chesa Boudin y el Alguacil Paul Miyamoto.

“En este país, estamos pasando por un momento en materia policial donde todo el mundo nos está hablando y necesitamos escuchar lo que nos dicen”, dijo Scott. “Y lo que se está diciendo es que tenemos que cambiar la forma en que hacemos la labor policial en este país. Y creo que, en mi opinión, yo tengo la disposición de cambiar”.

El jefe, que supervisa un departamento con un presupuesto de $674 millones de dólares y una fuerza policial integrada por 2,300 elementos, dijo que, si el dinero va a ser desviado del departamento de policía, se tiene que hacer “con cuidado”.

“Sé que se tendrán que tomar decisiones muy difíciles con mucha rapidez” y añadió que “vamos a tener que pensar cuidadosamente cómo reestructurar todo para que podamos lograr esto con éxito”.

“Eliminar el presupuesto de la policía” se ha convertido en un grito de guerra común, ya que decenas de personas han tomado las calles de San Francisco y de todo el país después del homicidio de George Floyd a manos de la policía. La alcaldesa London Breed y el supervisor Shamann Walton dijeron el jueves pasado que trabajarían para redestinar los fondos de la policía de San Francisco hacia causas para apoyar a “la comunidad afroamericana”.

La alcaldesa y el supervisor dieron pocos detalles, pero Walton dijo a Mission Local que quería que “al menos $25 millones de dólares” fueran redestinados del departamento de policía “si realmente estamos tratando de cambiar algunos de los problemas sistémicos que oprimen a la comunidad afroamericana aquí en San Francisco”.

Scott añadió que estaba de acuerdo en que una respuesta policial no es adecuada en todas las circunstancias, como cuando hay crisis de salud mental y llamadas relacionadas a la calidad de vida como las personas en situación de calle. Esto es algo que incluso el reaccionario sindicato Asociación de Policías de San Francisco apoya, aunque, en última instancia, se opone a los recortes al presupuesto del departamento.

“Para ser franco, no hay nada que nos guste en la propuesta de recortar el presupuesto de la policía”, escribió el presidente del sindicato Tony Montoya en una carta a los policías publicada después del anuncio de Breed, añadiendo que la propuesta “dividirá a los policías que con tanta dedicación sirven a las comunidades”

El panel del lunes tocó muchos temas con respecto a la aplicación de la ley, especialmente en lo que se refiere a la comunidad LGBTQ+. No obstante, todos los que se hace llamar “colaboradores de la justicia” de San Francisco participaron y parecieron estar abiertos a la posibilidad de reducir el papel de la policía en la sociedad.

El fiscal Boudin estuvo de acuerdo con Scott, diciendo que enviar a policías armados a ciertas situaciones no es la mejor manera de usar recursos públicos y puede no dar los mejores resultados.

“Sabemos que cuando la policía acude a atender una crisis de salud mental, existe el riesgo de que las personas salgan heridas”, dijo Boudin. “Las personas que están mentalmente enfermas o que sufren de crisis a menudo no responden a las órdenes de los policías de misma manera en que usted o yo lo haríamos, y eso puede llevar a que se use mayor fuerza”.

Citó un sistema llamado “Cahoots” en Eugene, Oregon, en el que los operadores del 911 pueden decidir enviar a clínicos, en lugar de a policías, para atender situaciones que requieran una intervención en la crisis. “Ese es un modelo rentable y ha demostrado funcionar, pues minimiza las distracciones a las que se enfrentan los policías para desempeñar su función principal… y también minimiza el riesgo de violencia”.

Scott estuvo de acuerdo y comentó que el sistema del 911 está orientado a enviar, quizás demasiado, a primeros respondientes como son la policía y los bomberos. “Por ahora desconozco si en la mayoría de las ciudades se puede llamar y solicitar un trabajador de la salud mental las 24 horas del día para que responda en los casos en los que un policía no puede hacerlo”.

El alguacil Miyamoto también dijo que apoya el desmantelamiento de las fuerzas policiales o, al menos, que se reduzca su papel en cuanto a los servicios que prestan. “De modo que, cuando se habla de retirar el presupuesto, creerían que no estamos a favor, pero en realidad, lo entendemos… San Francisco y nuestra comunidad han intentado lograr estas cuestiones durante varios años”, comentó Miyamoto.

De hecho, más recientemente, la Comisión de Policía de San Francisco le pidió a la alcaldesa London Breed y a la Junta de Supervisores que crearan un nuevo sistema para las personas en situación de calle dirigido por profesionales de la salud en lugar de la policía.

El Defensor Público Mano Raju discutió más a fondo esta idea de reducir el papel de las fuerzas policiacas, imaginando un sistema en el que haya distintos tipos de profesionales para responder a las llamadas y dijo que hay algunas situaciones donde es más adecuado que intervengan expertos en materia del desarrollo de la juventud o médicos o profesionales en materia de salud mental o mediadores.

“Considero que, en este momento, se está teniendo una conversación importante a nivel nacional. Y no presumo saber todas las respuestas, pero creo que hay un espacio abierto para encontrarlas –creo que es nuestro deber comenzar a hacerlo”, según Raju.

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