UCSF's Department of Medicine Grand Rounds on May 28, 2020 included (from top left): Dr. Bob Wachter, Dr. Carla Perissinotto, Dr. Charlene Harrington, Dr. Antonio Gomez and Dr. Chaz Langelier. Illustration by Molly Oleson; photos from screenshots of live event.

Traducción por: Anabelle Garay

El jueves por la tarde, la mesa redonda de los expertos de UCSF inició con un tono solemne, debido al hecho de que las muertes causadas por COVID-19 en el país superaron las 100,000 esa semana.

La cifra equivale al número de personas que podrían llenar un enorme estadio deportivo y también equivale a la población completa de ciudades como San Mateo y Burbank en California; Boca Raton en Florida; y Ann Arbor, Michigan, explicó el Dr. Bob Wachter, jefe del departamento de medicina de la universidad y moderador del foro de 90 minutos.

“Sustraigan (la población de) cualquiera de estas ciudades y podrán entender la magnitud de lo que estamos viviendo”, dijo Wachter.

Dicho recordatorio de la pérdida de vida humana fue un preludio para hablar de un tema relacionado: las personas de edad avanzada, que de manera desproporcionada representan un alto porcentaje de las personas fallecidas en EE.UU.

Un 37% de los 100,000 muertos eran residentes de asilos, dijo la Dra. Charlene Harrington, profesora emérita del departamento de ciencias sociales y del comportamiento, “lo cual es impresionante porque ellos representan un porcentaje pequeño de todas las personas mayores”.

No podemos atribuir la causa de sus muertes únicamente a su fragilidad, dijo Harrington.

Más bien, parece ser una falta de supervisión de los asilos. La pandemia llevó a que se “prohibieran las visitas, se negara entrada a defensores y, a nivel nacional, esencialmente se suspendieron las inspecciones de los asilos”.

Recientemente, Harrington finalizó en estudio de los asilos de California en el que se mostró que los sitios que contaban con menos enfermeras eran dos veces más propensos a presentar brotes.  “Por lo tanto, no estaban preparados y no pudieron realizar las actividades para controlar la infección”, comentó Harrington.

Un 67% de dichos asilos habían recibido infracciones por deficiencias en cuanto al control de infecciones, “lo que se sabe es uno de los problemas más graves en los asilos incluso antes del virus”.

La Dra. Carla Perissinotto, profesora adjunta de medicina en la división de geriatría, mencionó que los síntomas de COVID-19 se presentan de distinta manera en personas de edad avanzada. Hace una semana, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades añadieron que la confusión y los cambios cognoscitivos son síntomas de COVID en personas de edad avanzada.

“Sin estos hallazgos sutiles, se entiende por qué algunas de estas instituciones de vivienda grupal o de largo plazo decían que las personas eran asintomáticas, cuando en realidad, no lo eran,” comentó Perissinotto.

Wachter se preguntó si existen alternativas, cómo recibir cuidados en casa.

Perissinotto dijo que sí, sí existen modelos para cuidar de las personas mayores en casa que son seguros, económicos y se pueden replicar. “Absolutamente, hay modelos que muestran cómo la gente pueden volver a casa sanamente. El reto es un sistema de apoyo adicional, es decir, la ayuda con la vida cotidiana, el apoyo de cuidado de enfermería”.

Pero lamentablemente, “hemos visto, justo en la última semana, una propuesta por el estado para recortar los servicios que permiten a nuestros pacientes permanecer en su hogar sanamente”.

Hospital General 

El Hospital y Centro de Trauma Zuckerberg San Francisco General fue el hospital que recibió a la mayoría de los pacientes con COVID-19 en San Francisco, pero nunca tuvo un incremento descontrolado. Para el 20 de mayo, el hospital había atendido un total de 172 pacientes, según el Dr. Antonio Gómez, profesor adjunto de medicina en la división de cuidados pulmonares y cuidados intensivos del hospital.

De éstos, unos 50 han sido pacientes de la unidad de cuidados intensivos y, más alarmante, 73% de ellos son latinx. “Que yo sepa, esto es algo que no se ha publicado en la literatura médica, al menos no la que he leído”, dijo Gómez

Sin embargo, la cantidad de hospitalizaciones ha permanecido baja. Gómez describió el pánico inicial a principios de marzo: “Era una fuente de tremenda ansiedad, nos preguntabamos si teníamos suficientes ventiladores o suficientes camas”

La sala de cuidados intensivos tenía 80 camas disponibles durante el pronosticado pico de casos a medidas de abril. “Nunca llegamos a ese punto, pero estábamos preparados para 80 pacientes en cuidados intensivos”, comentó Gómez.

El hospital también tenía 67 ventiladores al comenzar la pandemia. “pero, de nuevo, ni siquiera nos acercamos a tener que usar esa cantidad”, dijo Gómez. Añadió que alrededor de 25% de los ventiladores fueron usados durante el pico en la unidad de cuidados intensivos, a mediados de abril, y desde entonces, el hospital ha adquirido aproximadamente una docena de ventiladores.

El hospital también contrató a más enfermeras para atender esas camas en caso de que hubiera un incremento descontrolado.

Seis pacientes han muerto hasta la fecha, según Gómez

Wachter le preguntó: ¿considera que lo que hace la diferencia tiene que ver nada más con el volumen de trabajo y el tipo de caos constante? ¿O hay otros factores?

“Tiene mucho que ver con los resultados”, según Gómez. “Tuvimos tiempo para prepararnos, así que no necesariamente nos vimos sorprendidos”.

Gómez dijo que emplear oportunamente las medidas de distanciamiento social en toda el Área de la Bahía fue un factor importante para “ayudar a limitar la propagación” y esto nos permitió “bajar el pico para poder prepararnos mejor ”.

Pruebas

El Dr. Chaz Langelier, profesor adjunto de medicina en la división de enfermedades infecciosas, continuó la conversación con información sobre las pruebas de detección, algo que “parece complicarse cada día”, dijo Wachter.

Y tiene razón.

Las investigaciones muestran que las pruebas diagnósticas realizadas en San Francisco y otros lugares probablemente tienen una tasa de falsos negativos de 20%, explicó Langelier. Es decir, puede ser que las pruebas no estén identificando a las personas que realmente tienen el virus.

Pero no es tan malo como parece. Los resultados negativos en una zona donde la tasa de infección es más baja, como en San Francisco, son más confiables. Dicha conclusión está basada en lo que se conoce como el “valor predictivo negativo”, es decir, qué tan confiable son los resultados negativos de una prueba. En la Área de la Bahía, la prevalencia de COVID-19 es bastante baja, se estima que es de alrededor de 1%, así que los resultados negativos son más confiables.

Langelier dijo que un día, ojalá pronto, no se tendrán que hacer las pruebas PCR que se usan actualmente. Él y su equipo están investigando un método para detectar si una persona tiene la enfermedad basándose en las expresiones genéticas en nuestros conductos nasales. “Quizás este método pueda superar la considerable tasa de resultados falsos negativos que se han observado en las pruebas PCR del coronavirus”, explicó Langelier.

Wachter, el moderador, planteó algunas preguntas.

Suponiendo que las pruebas están disponibles y son factibles “¿cuál es la periodicidad correcta de las pruebas para poder decir que esta persona está sana y puede regresar a trabajar?”

“Muy buena pregunta”, dijo Langelier. “Una pregunta muy discutida”.

Langelier dijo que el “valor predictivo negativo” es importante en este contexto. Un individuo en una población con una baja tasa de infección, como el Área de la Bahía, puede confiar en un resultado negativo de la prueba y puede ir a trabajar.

“Ahora bien, la persona podría exponerse al día siguiente de que se hizo la prueba negativa”, dijo Langelier. Y para alguien que tiene que viajar por trabajo o que está en mayor riesgo de exposición, “es posible que tenga que hacerse la prueba con más frecuencia que alguien que solo va a trabajar y luego regresa a casa”.

Wachter insistió.

Si queremos estar lo más seguros posible y las pruebas diarias aún no son factibles, preguntó, “¿cuál es el consenso?” ¿Una vez por semana? ¿Dos veces a la semana?

Langelier dijo que la respuesta depende de la disponibilidad de los recursos de prueba y la accesibilidad, así como de lo que indican las pruebas de anticuerpos con respecto a la inmunidad y la probabilidad de infectarse.

No obstante, en realidad, Langelier admitió: “No creo que haya un consenso todavía”.

Así que estén atentos. Mientras tanto, hay pruebas gratuitas disponibles para todos los adultos de San Francisco que presenten aunque sea un síntoma, como fatiga o dolor de cabeza, y para todos los trabajadores esenciales, independientemente de si presentan o no síntomas.

Regístrese aquí para hacerse la prueba.

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