Policía del BART bloquea la entrada de la estación Embarcadero después de un enfrentamiento con manifestantes en la entrada. 15 de agosto de 2011. Foto de Nilanjan Nag BART police officers block the entrance of Embarcadero Station after a stand off with protesters at the gate. Aug. 15, 2011. Photo by Nilanjan Nag

Traducción por: Neus Valencia

El Distrito de Transporte Rápido del área de la Bahía (BART) revivió los problemas de racismo interno que ha tenido, pues la Junta Directiva del BART dio los primeros pasos este jueves para reducir las funciones de su departamento de policía quitándole $2 millones. Y, en medio de la controversia, uno de los directores defendió la reputación del general confederado Robert E. Lee, y luego se retractó poco a poco.

Después de una votación de 7-2, la junta de nueve miembros aprobó su presupuesto de $2.42 mil millones para el año fiscal 2021, en el que incluía desviar $2 millones del dinero que estaban destinados a policías encargados de aplicar medidas de seguridad durante la pandemia a 10 embajadores desarmados y un “especialista en programas de alcance comunitario”.

La resolución también incluía el compromiso de que la agencia de tránsito iniciará un proceso “riguroso” de meses para los partidiarios que ayudaría a orientar cómo reducir las funciones del departamento de policía del BART en materia de seguridad pública del sistema de tránsito de los condados.

No obstante, antes de que los directores aprobaran el presupuesto, el director John McPartland, que representa la parte sur del este de la bahía, dijo: “Robert E. Lee fue un general ejemplar” que “terminó convirtiéndose en un general [que estaba] simplemente haciendo su trabajo – y se le está satanizando”.

La declaración, que no tenía ningún propósito, fue un momento extraño. McPartland continuó hablando de cómo apoya en general al movimiento Black Lives Matter, así como las reformas policiales y la reducción del papel del departamento de policía. No está claro por qué decidió redimir la figura de Lee, pero siguió.

“No me importa la estatua – me importa la persona”, dijo, refiriéndose a Lee, el general confederado y propietario de esclavos. “Y el punto aquí es que si continuamos derribando monumentos en el Sur, lo que estamos haciendo es atacar a las familias y al sistema de creencias de los conservadores de esta nación.”

Más adelante, el director Bevan Dufty, que representa a otros sectores de San Francisco, incluyendo las estaciones del Distrito de la Misión, le dio la oportunidad a McPartland de retractarse de sus comentarios, diciendo que conocía a McPartland y que lo “apreciaba” como persona, básicamente le rogó que se retractara.

“El racismo existe en instituciones como el BART y existe en muchos lugares del BART”, dijo Dufty a McPartland. “Y por ello, quiero que sepas que te aprecio mucho, por lo que te agradecería que reflexionaras un momento y repensáramos las cosas, porque no creo que sea el momento de considerar las estatuas ni ninguna de esas cosas”.

McPartland, explicando que no ha dormido bien últimamente, reconoció que “se desvió” del tema con sus comentarios sobre Lee, pero luego se lanzó otra propuesta acerca de lo mucho que “necesitamos a más personas como Oprah” (Winfrey), y acerca de cómo la “indiferencia” al color no es una visión del mundo adecuada en este momento. Finalmente concluyó: “No me expresé correctamente”

“Y que Dios te bendiga por estar dispuesto a decir eso, John”, le dijo Dufty.

A principios de este mes, la directora de Bart, Deborah Allen, negó que la policía del BART haya “asesinado” gente, una suposición que recibió una rápida reacción de sus compañeros y del público.

Allen votó en contra del presupuesto propuesto y de la propuesta de reducir y repensar el papel de la fuerza policial compuesta de 178 oficiales del BART. Posteriormente, abandonó la reunión y se perdió una presentación del Jefe de Policía del BART, Ed Álvarez, sobre la reforma policial.

Los $2 millonesque se le quitaron al departamento de policía no fueron sacados del presupuesto existente del departamento de policía, debido a que los $2 millones en realidad fueron una asignación adicional para la aplicación de medidas de seguridad durante la pandemia.

No obstante, la medida fue una señal de la voluntad de la junta y el personal de la agencia de cambiar fundamentalmente su enfoque hacia la aplicación de la ley. Además de financiar embajadores desarmados, se destinará una parte de los $2 millones a la capacitación contra prácticas racistas de los policías. El presidente de la junta del BART, Lateefah Simon, y el director general Bob Powers anunciaron dicha acción el viernes pasado.

Parecía ser sólo el comienzo. Dufty añadió una cláusula a la resolución del presupuesto que hace que el BART se comprometa “a llevar a cabo un riguroso proceso de participación en nuevos enfoques que enfaticen la respuesta a la falta de vivienda, la salud mental y el consumo de drogas sin depender de la policía armada”.

El BART elaborará recomendaciones para contratar personal y financiar los servicios que no requieren de agentes de policía y, según la enmienda, serán presentadas en octubre.

Las únicas que votaron en contra fueron las directoras Liz Ames y Deborah Allen.

Powers y el Jefe Álvarez se comprometieron a realizar reformas adicionales. En primer lugar, Powers dijo que se comprometió a ampliar la capacidad de la Oficina del Auditor Independiente de la Policía, encargada de revisar las quejas por mala conducta del BART y de colaborar con la Junta de Revisión Ciudadana de la Policía para hacer recomendaciones disciplinarias.

Álvarez también se comprometió a capacitar a los policías con respecto a las limitaciones de usar “maniobras de inmovilización” conforme a una nueva ley, AB 392, que permite a los policías de California usar fuerza letal únicamente “cuando sea necesario para defender la vida de las personas”.

“El BART está comprometido con la mejora continua”, dijo Álvarez. Dijo que 71 por ciento de sus 178 policías han sido capacitados en materia de intervención en crisis.

Asimismo, los cambios se producen cuando la Junta de Revisión Ciudadana de la Policía del BART ha solicitado a la agencia reconsiderar urgentemente el papel de la policía, pidiéndole que reconsidere la aplicación de la evasión de tarifas y que examine por qué, en 2018, el 60 por ciento de los incidentes relacionados con el uso de la fuerza fueron dirigidos a afroamericanos, cuando los pasajeros negros sólo constituyeron 10 por ciento del total de pasajeros del BART en dicho año.

Simon, el presidente de la Junta, agradeció a Álvarez por su compromiso inicial. “Estoy profundamente de acuerdo en que siempre se puede innovar. Y creo que todos estamos de acuerdo en que… no hay lugar aquí para ningún racista que quiera jugar al vaquero dentro de nuestra institución”, ella dijo.

Gran parte de la conversación del jueves se vio opacada por el asesinato policial de Oscar Grant en la estación de Fruitvale en Oakland en 2009, cuando el policía Johannes Mehserle le disparó a Grant mientras estaba en el suelo.

Wanda Johnson, la madre de Grant, celebró los pasos de la agencia para promover el cambio. “Realmente me hace creer que Oscar no murió en vano”, dijo.

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