Esta mañana hubo largas filas en al menos dos de los cuatro sitios de pruebas de detección que hay en el DIstrito de la Misión. Todo se llevó con calma y si acaso, un poco lento a medida de que la ciudad se embarca en el primero de lo que promete ser varias campañas de pruebas de detección, lo cual será clave para poder reabrir la ciudad.
La campaña que durará cuatro días y en la que se analizarán a casi 5.700 residentes en un tramo del censo de la Misión es la primera de este tipo, no obstante, los doctores esperan que se vuelvan a repetir tanto aquí como en otros lugares en la ciudad, según la Dra. Diane Havlir, investigadora principal del estudio de UCSF y jefa de la división de VIH, Enfermedades Infecciosas y Medicina Global en UCSF/ZSFG. Havlir y otros dieron una conferencia de prensa a las once de esta mañana.
Havlir dijo que los investigadores esperan poder “repetir los análisis a medida que se relajen las restricciones de la orden del resguardo en casa”. Agregó que tanto ella como otros abogan por que se hagan más pruebas de detección en toda la ciudad.
La Dra. Kirsten Bibbins-Domingo, vicedecana de Equidad de Salud y Población y directora de Epidemiología y Bioestadística en UCSF, dijo que les gustaría en especial hacer análisis en comunidades que se han visto desproporcionadamente afectadas, incluyendo latinos, negros y poblaciones vulnerables sin techo.
Esta mañana, Kimberly, una residente del área, informó desde la fila en la que estaba formada en Garfield Park.
“Seguimos en el mismo lugar de la fila y nos habían dado cita para las 9:30 pero no veo que la gente se queje”, dijo después de las 10 a.m. En vez de eso, dijo, la gente está platicando y “observan el parque y ven lo que están haciendo los voluntarios”.
Para las 10 a.m. también ya había una fila larga afuera del Parque Niños Unidos, aunque, de nuevo, los que esperaban no parecían estar preocupados por la hora.
A los residentes se les están haciendo dos pruebas, una para ver si tienen COVID-19 y otra para ver si tienen anticuerpos lo cual es indicativo de haber tenido y sobrevivido al COVID-19. Aunque esta última prueba no necesariamente indica inmunidad, puede establecer una pauta y la información le dejará saber a los investigadores cuánta gente en la comunidad ya ha estado expuesta al virus. La segunda prueba, dijo Havlir, es fabricada por Abbott Laboratories y aseguró estar convencida de la eficacia que tiene.
Aunque Mission Local supo de un participante que un residente sin cita fue rechazado en Garfield y se le avisó que se registrara desde casa, los investigadores dijeron que eso era una anomalía. Explicaron la importancia de que si un residente no se puede registrar en línea, se pueden registrar en uno de los cuatro sitios para que se les dé una cita. Acceda al registro en línea aquí.
La rueda de prensa fue un llamado a participar. Jon Jacobo, del grupo latino contra COVID-19, y director del grupo de estudio en UCSF, calculó que hasta ahora, más de 2.000 personas se han registrado. A los investigadores les gustaría obtener resultados de análisis de más de 5.000 residentes.
Otro residente en Garfield Park dijo que a medida que avanzaba la fila hacia el frente, les preguntaban qué síntomas presentaban y les preguntaban si se habían registrado para hacerse la prueba.
Una vez que le hacen la prueba, dijo un residente, le indicaron que obtendría “resultados en 72 horas, si da positivo se pondrán en contacto con usted. Si no, le darán un enlace web; aseguraron que los resultados son confidenciales y que la prueba fue gratis”.
Las pruebas se realizarán a partir de hoy hasta el martes 28 de abril en la escuela primaria Flynn, en el Parque Niños Unidos, en la escuela primaria César Chávez y en Garfield Park. Aquí hay un mapa de las ubicaciones.
En la conferencia de prensa de hoy, los investigadores describieron cómo surgió la idea de la prueba. Los doctores en ZSFG vieron un aumento inusual en la cantidad de pacientes con COVID-19 que eran latino, entre el 70 a 80 por ciento cuando en general componen el 30 por ciento de los pacientes en el hospital.
Se pusieron en contacto con Hillary Ronen, supervisora del distrito, quien rápidamente actuó y enlistó la ayuda de voluntarios de la comunidad y el grupo latino contra COVID-19. En pocos días, los voluntarios de la comunidad estaban en las calles, yendo de puerta en puerta para invitar a que participen y a responder preguntas.
En 48 horas, dijeron los doctores, ya tenían un plan. “Fue como volar un avión y construirlo al mismo tiempo”, dijo Jacobo.
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