Traducción de Neus Valencia

Los empleados de albergues para personas sin hogar en San Francisco no tienen suficientes guantes, cubrebocas y desinfectante para las manos, lo cual hace evidente que no estén debidamente preparados y se sientan asustados, ya que los refugios donde trabajan continúan llenándose de personas, dijo Jane Bosio, representante de OPEIU Local 29.

El sindicato representa a cientos de empleados de albergues que administran las organizaciones sin fines de lucro en casi nueve albergues para gente sin hogar en San Francisco, incluido el centro de navegación Navigation Center que tiene 186 camas, ubicado en 13th Street, donde un residente dio positivo para COVID-19 esta semana y tuvo que ser puesto en cuarentena.

“Tengo empleados que se sienten aterrorizados de ir a trabajar por el miedo a estar expuestos”, comentó Bosio. “Muchos de ellos son gente joven que trabaja con bajos salarios y que tienen niños en casa”.

En una entrevista con Mission Local, Bosio nos describió una situación muy grave: los empleados de los albergues buscan por todos lados dónde conseguir guantes, trabajan sin cubrebocas y tienen que llevar al trabajo su propio desinfectante para las manos, todo esto aparte de ganar solo el salario mínimo.

“Hay afiliados que me han informado no haberse podido hacer la prueba”, dijo Bosio. Comentó que tres de sus afiliados han sido considerados “como casos de sospecha”, es decir, que los médicos no pudieron hacerles pruebas, pero les dieron la indicación de estar en cuarentena dado que sus síntomas corresponden con los de COVID-19.

“También hay afiliados que me han informado tener síntomas de COVID-19 y que les preocupa haber estado en contacto con personas que creen que tenían COVID-19”, comentó Bosio, y agregó que ha sido difícil saberlo con certeza, debido a que, actualmente, escasean las pruebas.

Bosio enfatizó que la culpa no necesariamente es de la mayoría de los operadores de las organizaciones sin fines de lucro. Según ella, Episcopal Community Services, organización que opera múltiples albergues y dos centros de navegación de refugio y Community Forward SF, el cual opera varios centros de recursos para personas sin hogar, buscaron activamente obtener los suministros.

No obstante, el gobierno de la ciudad no ha tenido la iniciativa de dar a los empleados de los refugios una paga por trabajar en condiciones peligrosas, ni tampoco les han provisto con los recursos adecuados que necesitan desesperadamente. “Varios patrones me han contactado diciendo que se encuentran en una situación muy grave de escasez de personal”, comentó Bosio. “La gente se está enfermando”.

Denunció que una organización sin fines de lucro que no intentó activamente obtener suministros fue St. Vincent De Paul Society, que opera el refugio para personas sin hogar más grande de San Francisco –MSC South con 340 camas– así como el centro de refugio Navigation Center de 186 personas, ubicado en 13th Street y South Van Ness, en donde, esta semana, un residente dio positivo para esta enfermedad altamente contagiosa.

 “Los empleadores buenos y organizados de inmediato obtuvieron todo el equipo de protección personal (EPP, por sus siglas en inglés) que pudieron, además buscaron dialogar con el gobierno de la ciudad e intentaron obtener más materiales”, comentó Bosio. “Y los empleadores desorganizados no tomaron las medidas necesarias para obtener materiales”.

 Shari Wooldridge, directora ejecutiva de St. Vincent De Paul Society, dijo que las declaraciones de Bosio “no eran ciertas en lo absoluto”, y agregó que su organización ha estado solicitando suministros de manera rápida y frecuente, e incluso ha tenido algunos vendedores que le han rechazado pedidos a medida que se ha disparado la demanda de los equipos de protección.

 “Estamos trabajando con lo que tenemos”, comentó Wooldridge, explicando que St. Vincent De Paul está haciendo pedidos activamente. “Si los pedidos son insuficientes, tenemos que encontrar otro proveedor”.

 Agregó que el personal del refugio y los clientes son la prioridad más importante de la organización sin fines de lucro. “Estamos haciendo todo lo humanamente posible para conseguirles exactamente lo que necesitan”, comentó. “Hay veces que está fuera de nuestro control”.

 A pesar de la percepción del retraso de St. Vincent De Paul, Bosio comentó que cada refugio administrado por organizaciones sin fines de lucro necesita del apoyo del gobierno de la ciudad que, actualmente, no recibe.

Claro está, dijo Bosio, que los miembros del personal del centro de refugio Navigation Center en 13th Street se tranquilizaron con la respuesta que dio el Departamento de Salud Pública con respecto al caso positivo anunciado el jueves, pues el departamento envió a un médico y demás personal para realizar pruebas de detección, así como a un equipo de limpieza profesional para desinfectar el refugio.

Sin embargo, a medida que los empleados de los refugios siguen estando en las principales trincheras de batalla de la ciudad, estos esfuerzos no son suficientes. Anteriormente, Mission Local informó que, desde el 22 de marzo, los refugios habían estado operando sin protocolos al momento que un residente del refugio dio positivo, además de carecía de termómetros y otros suministros para las pruebas de detección.

 Emily Cohen, directora interina de estrategia y asuntos externos del Departamento de Personas Sin Hogar (Department of Homelessness), dijo que su Departamento está trabajando arduamente para proporcionar suministros de protección y limpieza a los refugios para personas sin hogar, y lo ha hecho de la mejor manera dentro de sus capacidades. Asimismo, el Departamento está compartiendo con el personal de los refugios tanta información como le es posible, con la mayor frecuencia.

 “Los suministros son un desafío, pero los estamos haciendo llegar a los refugios”, comentó Cohen. “Todos estamos lidiando con la escasez e insuficiencia en este momento, y esto es un desafío a nivel nacional, no solo nuestro; aunque ello no significa que no sea importante”.