Una casa de apuestas y burdel ilegal del distrito de la Misión en el que hubo una balacera y por causa del cual se ha llamado varias veces a la policía en los meses pasados parece inmune al cierre, a pesar de las frecuentes redadas.

“La policía ha estado aquí seis veces. Vienen, se llevan el alcohol, pero dejan ir [a las personas]”, dijo Manny Torres, dueño del restaurante Coco Frio, que está cerca del lugar.

Torres dijo que dos de sus lavaplatos frecuentan el club, al cual describió como “básicamente un montón de hombres apostando sus salarios”, y que han sido arrestados por la policía, solo para que se los libere al siguiente día.

“Hay una fiesta todas las noches, y siempre los arrestan. La mañana siguiente los dejan ir”, dijo, y añadió que en dos ocasiones salió a fumar un cigarro a la parte de atrás de su restaurante y vio a la policía armada haciendo una redada en el club, momento en el cual le dijeron que se volviera a meter a su restaurante.

El lugar, en el 2949 de la calle Misión, tiene mayor actividad entre las 2 y 5 a.m., comentó Torres. Pero se mantiene abierto hasta que las personas se van, lo que sucede a veces hasta ya entrada la mañana. Los empleados de negocios aledaños describieron que llegan carretas con alcohol y salen botellas vacías mientras que entran grupos de hasta 10 personas a la vez.

Pero Torres y otros dicen que no solo es una casa de apuestas. Hay quienes reportan que también hay prostitución en el lugar ilícito.

“Es en esencia un burdel, un bar, y un casino”, dijo Torres.

Un residente de la localidad que visitó el club hace unas semanas, dice que caminaba junto con un amigo en el vecindario después de haber salido, y alguien de la calle les habló del “club after-hours”.

“Cuando llegamos, alguien abrió la reja, nos registró y nos dejó entrar”, añadió. “Pensamos que era un lugar en donde podíamos tomar una copa y escuchar música, pero en 10 minutos nos dimos cuenta de que pasaban muchas cosas más”.

El residente dijo que había cerca de 25 personas bebiendo y apostando en el club y que vio cartas y efectivo sobre una mesa de billar. Agregó que en el segundo piso había prostitutas y drogas.

“Había dos o tres mujeres de mediana edad en minifalda que se la pasaban subiendo y bajando las escaleras”, dijo, y agregó que las mujeres subían y bajaban con un hombre cada 10 minutos. “Después de un rato, nos dio curiosidad y al subir vimos a la gente apostando, usando cocaína y en una habitación oscura, las mujeres estaban ofreciendo sexo oral”.

Torres dijo que sus empleados también habían mencionado a las prostitutas aunque él nunca había visto a mujeres entrar al edificio. Sin embargo, el club no es necesariamente discreto.

“Lo hacen abiertamente, no es como que se escondan. Es como un casino de Tahoe. ‘¿Me traes un tequila?’ ‘¿Me traes un vodka?’” dijo Torres. “Simplemente puedes entrar”.

Las casas de apuestas ilegales son un problema de toda la ciudad y tan problemáticos que el Supervisor del distrito Excelsior, John Ávalos llevó a cabo una audiencia sobre el tema en octubre con la esperanza de que se le diera más atención y que se aplicara la ley para resolver el problema.

En ese momento, el capitán de la estación de policía de Ingleside dijo que los clubes eran elusivos porque cierran con facilidad y se mudan a otros lugares, lo que implica que la policía debe reiniciar los procesos para aplicar la ley: vigilar el sitio, obtener las posibles causas, y ejecutar una orden.

Es posible que el lugar de la calle Misión sea simplemente la reubicación de un club diferente. Torres dijo que sus empleados solían ir a apostar a un lugar en algún punto de la calle 30, hasta que dicho lugar se mudó al local de a un lado.

“Lo hacen todo el tiempo”, comentó Torres sobre la mudanza de los clubes. “Se mudaron de la calle 30. Estaban ahí y después se cambiaron”.

Pero, para los residentes, la falta de aplicación de la ley es desconcertante.

“No entiendo cómo la policía no lo ha cerrado”, dijo el residente de la localidad Carter, quien decidió no darnos su apellido. Ha llamado a la policía varias veces a la policía y ha espiado a policías encubiertos afuera del lugar que ejecutan órdenes judiciales, pero le sorprende que el casino y alegado burdel siga abierto.

“Ninguno entendemos cómo pueden seguir operando”, dijo. “Este es una violación flagrante a cualquier cosa que podrías pensar que la ley hace”.

Taylor Peck, dueño del antiguo Fizzary que era una tienda de sodas y dulces que antes ocupaba el lugar donde ahora está la casa de apuestas, comparte la frustración. Peck vive en el edificio y es el inquilino principal del espacio. Capp Street Crap reportó que lo rentó en septiembre a una pareja que le dijo que abrirían una tienda de suplementos alimenticios.

Capp Street Crap reportó que el domingo 6 de diciembre, Peck marcó su propia fachada con un grafitti que dice “Hey SPFD, Illegal Club (SFPD, Club Ilegal)”, y marcó unas flechas hacia abajo. También escribió las palabras “illegal (ilegal)” y “dangerous (peligroso)” en la banqueta al frente del club y llamó al departamento de bomberos y al Departamento de Control de Bebidas Alcohólicas y también escribió que el lugar es un “fire trap (riesgo de incendio)”.

El antiguo Fizzary que es ahora una casa de apuestas ilegal. Fotografía de Joe Rivano Barros.

El antiguo Fizzary que es ahora una casa de apuestas ilegal. Fotografía de Joe Rivano Barros.

El Capitán Daniel Perea de la estación de la Misión se negó a hacer comentarios al respecto, pero un vocero de la policía indicó que el club está bajo vigilancia. Sin embargo, si no se tiene evidencia de que se está cometiendo algún crimen, la capacidad de la policía para acabar con las actividades ilegales está limitada.

“No podemos entrar a la fuerza a un establecimiento a menos que tengamos una causa probable”, dijo el vocero de la policía Carlos Manfredi. “Mientras tanto, nuestros oficiales registran cada incidente, además incrementamos las patrullas en el área y estamos trabajando con [las agencias de la ciudad] para resolver este problema”.

Manfredi agregó que Peck no ha presentado un reporte ante la policía ni se ha hecho disponible a ellos. También dijo que el dueño del edificio, Roberto T. Sánchez presentó una demanda de desalojo para Peck y sus subarrendadores, pero que el proceso puede llevarse tiempo.

Peck mencionó estar trabajando directamente con un teniente de la policía y que presento un reporte policial solo para que le dijeran que había varios reportes asociados a él.

Entre tanto, los residentes deben soportar la música a nivel elevado, a los visitantes en altas horas de la noche, y la posible violencia.

“Mi negocio se vino totalmente abajo”, djio Torres. El restaurantero ha abierto otros tres lugares en la Misión: Mr. Pollo, the Palace Steakhouse, y Roxy’s Cafe, y dijo que sus restaurantes “siempre empiezan bien”. Pero no este.

“La única diferencia, es ese lugar que está al lado”, dijo. “Hace que esta cuadra se vea sumamente mal”.

Peck está entre la espada y la pared. A pesar de que no hizo ningún comentario a Mission Local, le dijo a Capp Street Crapp que se encuentra en “una situación sumamente frustrante” y que su ola de grafittis fue “un último esfuerzo para recibir ayuda [y] atención”.

Torres dijo que Peck “ha hecho todo lo que está en sus manos”. “Cada que él hace algo, estas personas se enteran y saben qué hacer. Es muy frustrante”.

Este artículo se actualizó para reflejar el comentario de Taylor Peck respecto a su cooperación con la policía. Pueden escuchar una entrevista con Peck abajo o en BFF.fm