Cerca de la calle 16, en la ya abandonada preparatoria Phoenix en el 1950 de la calle Misión, los arquitectos presentaron los planes para implementar un nuevo programa piloto en dicho espacio para un “centro de navegación” que ofrecerá refugio temporal a 75 adultos sin hogar mientras la ciudad les ayuda a encontrar un lugar más estable al que puedan mudarse.

“El centro de navegación es algo muy diferente”, dijo Bevan Dufty, director del programa para indigentes, sobre el programa piloto de seis a ocho meses de duración planeado para los bungalows que alguna vez alojó aulas de clases. “Es un nuevo enfoque para responder a residentes que llevan mucho tiempo en la calle”.

El centro lidiará con comunidades más persistentes de personas indigentes en la Misión. Aunque el conteo varía, Dufty calculó que hay cientos de personas que hacen de las calles de la Misión su hogar todas las noches. Estas son personas para quienes los refugios tradicionales puedan no ser la mejor opción o que los evitan por muchas razones.

“Cientos permanecen en la calle porque tienen demasiadas pertenencias y la capacidad de tener pertenencias en un refugio es limitada, o tienen una pareja y no pueden permanecer juntos si van a un refugio”, dijo Dufty, quien explicó que muchas personas indigentes, que también son LGBT y son indigentes, han tenido experiencias negativas en refugios y están resueltos a que la calle es más segura para ellos.

“Esto será una instalación fácil de acceder, no vamos atener tantas reglas para poder atraer a la gente que no tiene otro lugar a dónde ir”, dijo Dufty.

En diciembre, la ciudad le compró oficialmente al distrito escolar la propiedad del 1950 de la calle Misión y planea desarrollar la propiedad en al menos 100 unidades de vivienda asequible.

Sin embargo, la oficina de vivienda del alcalde no enviará las peticiones de propuestas de los constructores sino hasta este verano. Además, el proyecto seguramente no podrá comenzar la construcción sino hasta dentro de un año y medio. Mientras tanto, el Centro de Navegación ocupará dicho espacio.

Con un financiamiento de $3 millones de dólares del Interfaith Council, los once bungalows de la propiedad se convertirán en dormitorios para acomodar a 75 personas; regaderas y baños, así como oficinas para el personal.

Una vez que comience a operar, el centro de navegación funcionará de forma muy diferente a la de un refugio tradicional. Los residentes podrán entrar y salir cuando quieran; podrán tener consigo sus pertenencias y quedarse con sus parejas. Además, el centro de navegación tendrá consejeros que trabajarán con residentes para conseguirles vivienda permanente o servicios sociales.

“La gente que se queda en la calle es la que más necesita ayuda”, dijo Laura Guzmán del Centro de Recursos para el Barrio de la Misión, socio en los planes para el Centro de Navegación. Guzmán dijo que la creación del centro por fin brindará más camas para desintoxicación para que personas indigentes puedan tener atención médica y tener lugares más seguros.

De las 50 personas que se reunieron en el patio al aire libre en la fría noche del pasado 16 de enero en el 1950 de la calle Mission, muchos parecían apoyar abiertamente la iniciativa. Sin embargo, tenían muchas preguntas sobre los puntos específicos del programa, el cual aunque Dufty explicó falta mucho por desarrollar.

Una persona, dueño de un negocio en la calle 16, expresó preocupación sobre la amenaza a la seguridad que el centro creará dado los pocos obstáculos para admitir a indigentes.

“¿No le preocupa que podría estar creando un refugio para drogas aquí?” preguntó, y dijo querer saber si el financiamiento al proyecto podría destinarse a que haya más agentes patrullando la problemática intersección en las calles 16 y Misión.

Dufty explicó que todavía falta por determinar el plan preciso de seguridad pero que el financiamiento para el programa no se destinará a cubrir agentes adicionales. Además, dijo, es importante evitar hacer que el centro parezca una prisión, o si no los que han vivido en la calle durante mucho tiempo no utilizarán las instalaciones.

La policía participará en el proyecto y su equipo de difusión entre indigentes trabajará para referir a la gente al centro de navegación.

“Arrestar a una persona indigente es una de las cosas más difíciles con las que he tenido que lidiar”, dijo el agente Mike Nevin, del equipo de difusión para indigentes de la policía. “Aunque muchos de los planes faltan por solucionarse, si el centro de navegación puede ayudar a una persona indigente a volver a ser independiente, voy a apoyar eso”.

Junto con la oficina de servicios humanos de la ciudad, el centro de navegación se enfocará en tantas personas indigentes como sea posible para que tengan residencias más permanentes en el barrio. No obstante, es una respuesta complicada saber dónde exactamente será; además, es algo que creó una gran discusión el jueves por la noche.

El área de las calles 16 y Misión tiene una de las concentraciones más altas de SROs (hoteles de residencia individual) y a diferencia de otras partes de la ciudad, como en el Tenderloin en donde oficinas de la ciudad u organizaciones sin fines de lucro administran los SROs, la mayoría en la Misión son propiedad privada. Esto significa que están lejos de ser el lugar ideal para que la gente ya no esté en las calles.

Dufty declaró que parte del dinero de financiamiento irá hacia la renta de dichos cuartos así como trabajar con propietarios de los edificios para hacer que los SROs sean más acogedores. Además, dijo que la ciudad ha puesto demandas contra los propietarios de hoteles cuyas instalaciones no han cumplido con el código, lo cual ha probado ser eficiente. Los residentes del centro de navegación también estarán en programas como Homeward Bound, de servicios a la salud, el cual trabaja para volver a vincular a personas indigentes con sus familias.

El centro de navegación seguramente abrirá en marzo, aunque Dufty dijo que habrá otra ronda de reuniones públicas que seguramente se llevarán acabo en las próximas semanas.

Con una vigencia breve, el Centro de Navegación es una especie de experimento del cual Dufty explicó que “habrá errores, pero seremos responsables para responder a ellos”. Es un experimento basado en parte en un programa en Filadelfia llamado Pathways to Housing, el cual ha hecho que 400 personas dejen de estar en la calle en los cinco años que ha existido.

Como Dufty lo describe: “se trata de darle a la gente un camino que no tenían antes”.