Los registros de BART y Muni de piropos, manoseo, violación y otro tipo de acoso sexual en las estaciones o vehículos indican que la inquietud en el orden público es poco común. En los últimos dos años solo han registrado doce incidentes. Las cifras de BART son incluso más sorprendentes ya que no hay incidentes en la Misión desde 2012, y solo 20 incidentes en todo San Francisco.

Sin embargo, si habla con las mujeres en la calle pronto se dará cuenta lo engañoso que son las cifras. En solo 19 entrevistas, Mission Local identificó a seis víctimas de acoso sexual, o sea la mitad de la cifra oficial reportada en dos años. Si lo extrapola, seguramente entre los 700,000 abordajes al día en Muni y los 117,000 en BART, los incidentes de acoso sexual llegan a ser miles.

Un vocero de Muni declaró que la SFMTA y la SFPD trabajan en conjunto en intentar hacer que el transporte sea tan seguro como sea posible. “Muni es una extensión de las calles de la ciudad de San Francisco”, escribió. “El mismo cuidado y atención que uno toma en la calle debe tomarse también en Muni”.

Excepto que en la calle, las mujeres no están en un espacio cerrado encimadas con los hombres.

Al principio, las mujeres parecían corroborar las estadísticas de las oficinas de transporte al decir que han estado aquí desde hace años y que nunca han tenido problemas con el acoso. Sí hay gente que evita pagar el pasaje y también hay gente loca. Además, las peleas suceden todo el tiempo. Pero, ¿acoso sexual?

Jessica Magana y sus tres amistades que esperaban el autobús en la calle 24 respondieron negativamente a la pregunta. Magana ha estado en la Misión desde hace ocho años y nunca lo ha experimentado, “nunca”.

Noemí Torres, alumna de la preparatoria John O’Connel, toma el autobús 12 todos los días y nunca ha sido acosada. Tampoco Jeaneth Gutierrez, quien a menudo toma el BART y algunas veces el 14 Misión; tampoco Stella Doyle, quien ha usado el transporte público en la Misión durante cuatro años.

Pero, después las mujeres empezaron a hablar, aunque ninguna de ellas mencionó haber hecho una queja oficial.

“Hace casi un año, alguien me agarró del pelo cuando me salía del tren [de BART]”, dijo Magnolia Velasco. En la noche, se sienta en la parte de enfrente del autobús y otras veces en la parte de en medio, para intentar evitar a la gente que le grita obscenidades en la parte de atrás del autobús.

Leticia Young, quien no vive en la Misión pero que toma el autobús en dicha área, declaró escuchar a borrachos llamándole, diciéndole que es “bonita”. Pero, lo mencionó como algo que no vale la pena contar. Sin embargo, dijo, “hay que protegerse”.

Una mujer joven del área declaró cargar su bolsa cruzada para que le cubra el trasero y así cuidarse del posible manoseo. Stephanie Juárez comentó adoptar dicha práctica después de que un señor se le acercara por detrás y le agarrara el trasero, solo para haberle sonreído descaradamente cuando ella volteó. “No pude hacer nada”, dijo Juárez. Además, declaró que el acoso es menos propenso a suceder abordo, por lo que se siente más segura en el autobús o tren que en la parada o estación.

Alicia Pineda también comentó que una vez un señor se sentó a lado de ella y le agarró la pierna. Pineda se levantó y se fue a otro lugar, pero no lo denunció.

“No estoy buscando problemas, prefiero solo pararme”, dijo.

Seana Collins, quien esperaba el autobús 48 en la calle 24, declaró que la han agarrado algunas veces y que “la gente me ha dicho porquerías” pero que “nada de eso me hizo querer ir corriendo con la policía ni nada”. Collins declaró que el autobús 14 y el autobús nocturno (conocido como Owl) son los sitios más propensos para el acoso.

Con una melena teñida rubio brillante y cejas del mismo color, Orchid Taylor dijo que varias veces extraños le han dicho “Hey Yellow” como saludo, seguido a menudo de comentarios coquetos no deseados u obscenos. Taylor declaró que simplemente les sonríe o se encoge de hombros porque no quiere aparentar ser grosera.

Sin embargo, Taylor recuerda un trayecto en CalTrain después de un juego de los Gigantes en el que, encerrada en un tren lleno de gente la manosearon en tres diferentes ocasiones.

“Había tanta gente que nadie podía hacer nada”, dijo Taylor, quien también soltó una breve risa de incredulidad al escuchar las estadísticas oficiales de Muni y BART.

Muni exhorta a los pasajeros a que expresen sus preocupaciones, si es seguro hacerlo, al notificar al operador del vehículo. Cualquier persona que presencie un incidente extremo como una violación o agresión violenta debe comunicarse directamente al 911. De otra forma, los pasajeros deben llamar a la línea telefónica de delitos en Muni al 415 671-3181, e intentar brindar la ruta, número de vehículo, ubicación, dirección de trayecto y hora del día.