Mientras los amantes de tamales esperan la inauguración del restaurante de la Tamale Lady, pocos saben que la querida Virginia Ramos de la Misión está batallando con la responsabilidad de administrar un edificio de cuatro unidades en el 3175 de la calle 24 desde el 2008.

Para sus inquilinos, Ramos es simple y sencillamente “la señora Virginia”, la casera que batalla y se las arregla y que, aunque es un poco distante, ha tenido dificultad en mantener su edificio. Mission Local platicó con los inquilinos de cada una de las unidades y la mayor parte de ellos se quejaron sobre la falta de mantenimiento, aunque señalaron que simplemente arreglan las cosas ellos mismos. Uno de ellos dijo que era justo hacerlo ya que la renta del departamento de dos recámaras está por debajo del valor del mercado. Otros no están contentos y les gustaría ver el edificio arreglado.

Ramos también comparte ese sentimiento, pero por el momento se está concentrando en sus finanzas. “Cuando obtenga el préstamo, todo esto estará resuelto”, dijo Ramos en referencia al préstamo de negocios que está buscando para abrir su local de tamales en la calle 16.

La oficina de Desarrollo Económico de la Misión (MEDA, por sus siglas en inglés) que le está ayudando a Ramos con su plan de negocios emitió un comunicado de prensa el jueves pasado en donde decía que Ramos es “víctima de préstamos predatorios”. El comunicado establece que Ramos “intentó arreglar sola su problema de préstamos desde 2010 cuando tenía que pagar la cuota final de un préstamo. No tuvo suerte”.

Christopher Gil, quien redactó el comunicado, agregó que la próxima inauguración del local de tamales el primero de octubre está “en proceso. Excepto que hay otro elemento: las finanzas personales de Virginia también necesitan ser atendidas”. Gil dijo que Ramos es un ejemplo del préstamo predatorio que continúa victimizando a muchos de sus clientes.

La empresaria de 61 años de edad ha pagado alrededor de $5,000 dólares al mes durante más de cinco años: una cantidad que equivale a más de la mitad de su hipoteca inicial de $500,000, de acuerdo con Samer Danfoura, un abogado pro bono que le está ayudando a Ramos.

“Es un préstamo con pagos solo sobre el interés y todavía debe la misma cantidad que debía”, dijo Danfoura. Cuando Ramos compró el edificio en agosto de 2008, a tan solo unas semanas de que la economía entrara en crisis, pagó $875,000 y sacó un préstamo por $500,000, según muestra la información pública, así como unos $100,000 adicionales en crédito renovable.

Danfoura declaró que Saratoga Bancorp la obligó a aceptar el préstamo de $100,000 y que su cliente tiene documentos que muestran que Ramos regresó la cantidad completa y que nunca la usó. No obstante, el banco colocó un derecho de retención en la propiedad, dijo.

Los teléfonos de la oficina del banco en Los Gatos están desconectados. Gil, de MEDA, escribió en un correo electrónico que “el corredor hipotecario de California, quien nunca le pagó los cien mil dólares que debía al prestador fuera del estado, ha desaparecido”.

Ramos declaró haber comprado el pequeño edificio de departamentos en 2008 para tener un hogar que ofrecerle a sus siete hijos. Pero por el momento, dijo, los hijos de Ramos viven en otro lugar. Ramos vive en un departamento en Woodward y batalla con poder hacer los pagos de su hipoteca en la propiedad de la calle 24.

Sin su negocio de tamales, agregó, eso sería todavía más difícil. Ramos se negó a decir cómo se las arregló para hacer los pagos o si se ha retrasado en los pagos. También se negó a hablar sobre los detalles de su compra y de sus esfuerzos en resolver la hipoteca.

Ramos, conocida por muchos como la luchadora vendedora de tamales caseros y dadora de consejos, tuvo prohibido vender tamales en Zeitgeist y en otros bares en junio de 2013. Desde entonces el supervisor David Campos tomó la iniciativa de ayudarle a establecer su negocio de tamales. En junio de 2013, Campos congregó apoyo de los periodistas que cubren la comida durante una conferencia de prensa en el Latin American Club, en donde además tradujo para Ramos cuando anunció su campaña de Indiegogo para recaudar $150,000.

Dicha campaña, la cual fue un intento por recaudar $50,000 en el sitio de Indiegogo, fracasó habiendo recaudado solo $19,200. No obstante, Ramos ha tenido cierto éxito. Hasta el momento, Ramos se las ha arreglado para rentar el espacio en el 2943 de la calle 16, cerca de la calle Capp y ha solidificado un plan de negocios con la oficina de Desarrollo Económico de la Misión.

Los problemas de la hipoteca han complicado dicho esfuerzo. Las rentas en el edificio de cuatro unidades varían entre $750 a $1800 al mes, una suma que no es suficiente, dijo Ramos, para mantenerse al tanto con el pago de la hipoteca ni con las reparaciones.

Ramos pudo comprar el edificio en una época en la que los prestadores estaban dando hipotecas a casi cualquier persona que pudiera firmar. Seguramente aparentó tener solvencia ante los prestamistas ya que pudo ahorrar una substancial cantidad como pago inicial. Ramos se negó a hablar sobre los detalles de la compra. Como otros que compraron justo antes de la crisis de 2008, la propiedad perdió valor inmediatamente, pero se las arregló para quedarse con la propiedad.

Un inquilino declaró que el edificio está deteriorado y que Ramos se tarda en responder a las peticiones de mantenimiento. Otra inquilina, Rosalba Bolaño, declaró haber escalado una disputa por una cámara colocada en la parte de enfrente del edificio ante la Junta Arrendataria; además, Bolaño hace toda la labor de mantenimiento de su departamento con su propio dinero. “Si algo se rompe, la casera no arregla nada”, dijo Bolaño. No obstante, describió a Ramos como “una buena mujer” y declaró que “nunca ha tenido ningún problema con ella”.

Otra residente que también se ocupa de arreglar y mantener su departamento declaró que “intentamos cuidar del edificio porque aquí es donde vivimos”, dijo. Jorge Bermúdez, quien ha vivido en el edificio desde hace 18 años con su familia, tuvo que negociar su salida de una petición de desalojo que Ramos le puso cuando compró el edificio en 2008. Bermúdez declaró que hace la mayor parte de las reparaciones pero que nunca ha presentado ninguna queja. En todo su tiempo y durante el desalojo dijo, nunca conoció a Ramos. “Hago lo que puedo hacer”, dijo Bermúdez. “No estoy pagando tanta renta, así que pienso que es justo”.

Antonio Sabas, un señor de 70 años originario de El Salvador que ha vivido en el edificio con su familia desde 1989, declaró cooperar cuando Ramos hace arreglos y que sostienen una buena relación, a pesar del hecho de que se demora con los arreglos que no son perfectos. Sabas señaló un ventilador en su cocina que ha estado carente desde hace años. Sin embargo, agregó que “me trata bien”.

Otro residente frustrado se quejó que a menudo hay problemas de plomería en el edificio y pidió permanecer en el anonimato habiendo dicho que Ramos era “una casera negligente”.

Los registros de las quejas por el estado del edificio ante el Departamento de Inspecciones equivalen a seis solo por el año de 2014. Una de las quejas describe el excusado como descompuesto durante meses, mientras que los menores en el departamento tenían que hacer uso de los servicios en un restaurante cercano. Otra de las quejas es por la construcción de una unidad ilegal en el sótano, de la cual los residentes dijeron que Ramos planeaba ofrecer a un pariente, aunque ahora permanece a media construcción y deshabitada a pesar de la instalación de un baño y un colchón olvidado en la esquina.

The garage door that opens to a basement that hosts an unoccupied  unit in the back.

The garage door that opens to a basement that hosts an unoccupied unit in the back.

Mientras tanto, Ramos declaró tener problemas con los inquilinos que no pagan la renta a tiempo. Ramos batalla con un inquilino que le permite a su esposo, padre y mascotas vivir en la propiedad mientras que el contrato dicta que solo la inquilina y sus hijos deben vivir ahí.

Ramos declaró que los residentes continúan quejándose aunque los problemas ya están siendo atendidos. “Todo está bien… pero es que los inquilinos no toman en cuenta que hay muchas cosas que hacer y eso toma tiempo”, dijo.

“Todo mundo se ha quejado, pero lo que pasa es que los inquilinos son desconsiderados”.

Por el momento, Ramos espera que cualquier nuevo préstamo le permita abrir su negocio y que el dinero también le pueda ayudar a administrar el costo de su propiedad. Laura Lane, la asistente legislativa de Campos, declaró que Ramos planea abrir a comienzos del otoño. Tan solo esta semana, dijo Lane, estaba revisando licitaciones de construcción que ya  han comenzado a recibir.