En una envidiable mañana de sábado, un pequeño público se reunió en el interior de un popular edificio de la Misión.  A pesar del agradable clima, estuvieron en el edifico durante la mejor parte de la mañana para examinar una selección de computadoras y otro equipo.

“¿Cuánto cuesta esa?” preguntó un señor con una gorra de los Gigantes al señalar una computadora portátil sin precio. “$129”, contestó el vendedor con un tono de voz que indicaba que era muy barato. Los ojos del señor se abrieron grande al voltearse a ver a una señora cerca de él: “¡Sale bien!”

La computadora portátil fue una de las muchas computadoras a un precio razonable que estuvieron a la venta el sábado en la oficina de desarrollo económico de la Misión (MEDA, por sus siglas en inglés) durante el día “Get Connected Day”. El evento, coordinado por MEDA en un esfuerzo por conectar a los residentes de la Misión con computadoras y acceso al Internet brindó de todo, desde talleres de conocimientos informáticos a computadoras portátiles asequibles y $10 dólares mensuales en servicios de Internet. Además de la computadora portátil de $129, había dispositivos de escritorio con monitores grandes por $183, computadoras portátiles con lectores ópticos por $172, y kits de Skype por $32 dólares.

El concepto de “Get Connected” de MEDA es sencillo: ampliar los servicios de tecnología asequible y brindar clases para ayudarle a los integrantes de la comunidad a obtener conocimientos de cómputo, en un barrio en el que dominan las compañías informáticas y es conocido por el alto manejo y conocimiento de computadoras.

MEDA consideró la brecha digital en una propuesta en 2012 ante el Departamento de Educación de los Estados Unidos: “Mientras San Francisco es un centro innovador de la industria de alta tecnología, estos recursos y sus beneficios no se hacen camino a nuestras comunidades latinas de bajos ingresos”, incluso cuando el barrio es el anfitrión de una creciente cantidad de trabajadores en informática y compañías tecnológicas sigue habiendo muchos residentes desconectados que viven a tan solo cuadras de distancia de los sitios de protesta contra los autobuses de Google. De acuerdo con MEDA, el 73 por ciento de los latinos en la Misión poseen acceso a internet, en comparación al 88 por ciento de los residentes de la Misión en general.

“Nuestro objetivo de cinco años es asegurar que todos los niños que viven en la Misión o que van a la escuela en la Misión tengan acceso a una computadora en su hogar y que tengan banda ancha en el hogar”, dijo Richard Abisla, director de tecnología en MEDA. “No queremos niños que hagan su tarea en teléfonos inteligentes. Queremos que los niños usen su computadora para hacer su tarea con una conexión estable de Internet en la escuela y fuera de ella. No queremos que los niños estén excluidos del uso de herramientas educativas convencionales porque no pueden costearlas”.

El hecho de que haya residentes de la Misión desconectados puede ser incongruente con la alta concentración de compañías tecnológicas en el barrio. Tan solo la semana pasada, se informó que Google acaba de rentar el edificio en el 298 de la calle Alabama, y a principios del año Mission Local informó que el barrio es el hogar de más de 50 compañías de tecnología. De acuerdo con un informe publicado por CBRE, la compañía de corretaje, el sector informático posee más del 60 por ciento de espacio de oficina en la ciudad durante el año pasado.

Pero, si el público en el taller “Get Connected Day” de MEDA demostró algo es que sigue habiendo residentes de la Misión que no tienen habilidades informáticas y que no tienen acceso a Internet.

Victor Corral, director interino de Mission Promise Neighborhood en MEDA, declaró que el 75 al 80 por ciento de los latinos que ven son indocumentados. “Hay una tasa baja de alfabetización, bajos ingresos y el costo de Internet es una gran porción del presupuesto de alguien que no vive con mucho”.

Aunque encontraron que el 70 por ciento de los residentes de la Misión tienen Internet, Corral declaró que han comenzado a notar que muchos no tienen computadoras. “Les preguntábamos cuál era su dirección de correo electrónico, y nos decían que no tenían una”.

“Hoy vi a  muchas familias”, dijo Willie Lockhead, quien estuvo en la mesa del evento ofreciendo servicios de Internet con un precio mensual asequible a través de la organización sin fines de lucro The Stride Center. “Mucha gente aquí no tiene servicio de Internet. Algunas veces pensamos ‘ah sí, por supuesto que todo mundo lo tiene’. Pero, por supuesto que no lo tienen. No es nada más para el entretenimiento. Se trata del acceso a la información, de crear tu résumé, de conocimientos básicos”.

Un piso más arriba de donde se encontraba Lockhead, el Supervisor del Distrito 9 David Campos moderó un panel con voceros de Twitter, Square, el Kapor Center for Social Impact y otros.

Roberto Mejía, ingeniero de apoyo en Jones IT, habló de cómo se hizo un espacio en la industria cuando tenía muy poca capacitación formal. “Solía hacer trabajo sin fines de lucro, trabajo de casa, y pensaba que la tecnología no era chévere, pero en todos los trabajos que tuve siempre me encontré resolviendo el problema de computadoras de escritorio de otras personas. Comencé a tomar clases, a difundir, a tomar iniciativa. Siempre me devolvían la llamada. Así comencé”.

Campos elogió a dos de los voceros, Jennifer Arguello y Eva Binda, por su participación en la tecnología como mujeres de color.

“La mayor parte de la gente pensó que había nacido con un ratón en la mano”, dijo Jennifer Arguello, consejera informática en el Kapor Center for Social Impact. “¡Soy una nerd!”. Arguello se enseñó a programar cuando tenía seis años de edad. Pero, ser una nerd en informática y latina, agregó, es algo raro; las latinas componen tan solo el uno por ciento de la población informática. “Me cansé de la falta de diversidad”, dijo.

Eva Binda, quien trabaja en Square, agregó que “algunas veces cuando voy a reuniones, los hombre mayores ahí ni siquiera saben qué pensar de mí. Me pregunto si piensan: ‘¿nos va a traer café?’ Pero, simplemente hay que tener confianza en uno mismo y en lo que uno tiene que decir”.

Un mensaje que seguramente resonó con el público, que en su mayoría era latino.

María Olivia, residente de la Misión desde hace tiempo, declaró haber llegado al evento porque tiene una computadora pero no sabe cómo navegar cómodamente los programas. Su hija Stacey la acompañó; Olivia comentó querer exponerla a la tecnología para que pueda sentirse cómoda a una temprana edad.

Mientras los voceros continuaron, un grupo de jóvenes con playeras negras que decían “Mission Techies” estaban cautivados. Son parte del programa de capacitación de doce semanas de MEDA. El programa está financiado en parte por la Oficina de Desarrollo Económico y Fuerza Laboral de San Francisco que le enseña a los residentes de la Misión entre las edades de 18-24 a tener habilidades de apoyo informático, conocimientos básicos de IT y operaciones, y administración de oficinas con énfasis en tecnología de la información.

En una sala cerca de ahí, el público era significativamente más joven. Un grupo de niños en un taller de narración digital, en donde las niñas con diademas y vestidos compartieron sus propias historias. También vieron cortos animados para aprender sobre narración virtual.

Un video titulado Cuento de un Nopal tenía a un pajarito deslizándose por el aire. “¡Guacala, se hizo popó!” exclamó un niño cuando un punto café cayó hacia el piso con un ruido plop. La clase se rió y decidieron que les gustaba la narración digital. Una niña se volteó a ver a su amiga: “¡Quiero aprender a hacer eso!” exclamó, al ver al ave volar por entre las nubes y terminar su viaje.