La construcción ha obligado temporalmente que se mueva el mercado comunitario de la Misión que se pone todos los jueves, y que se ha llevado acabo desde hace tres años en la alguna vez silenciosa calle Bartlett. Empezando este jueves, el mercado estará a la vuelta de la esquina en la calle 22, una calle más transitada, entre las calles Bartlett y Misión.

Las grúas, camiones y otro equipo que se encargan de convertir el espacio vacío entre las calles Bartlett y Misión en un edificio de ocho pisos propició el trasnlado, dijo Rosi Bustamante, directora ejecutiva del mercado.

Algunos comerciantes de la calle 22 se han quejado que los codiciados lugares para estacionar en su calle desaparecerán por el mercado de los jueves entre dos y nueve y media de la noche. Sin embargo, esa queja fue recibida con una actitud de indiferencia. “No hay estacionamiento en ningún lado en la ciudad, así que a quién le importa una tarde de jueves menos”, dijo Carlos Xiu de la estética Teresita Beauty Salon.

Bustamante espera que la nueva ubicación atraiga a más residentes que llevan mucho tiempo viviendo en el barrio y que compran en la calle Misión.

Hasel Vasquez, quien administra el puesto de perfumes en Anita’s Beauty Salon en la calle 22 concordó con la opinión general: “no nada más ayudará al mercado, nos ayudará a nosotros”, dijo en referencia al nuevo tránsito de peatones.

Vasquez declaró que la ubicación del mercado en Bartlett está “muy escondida” y el traslado más cerca a la calle Misión le dará “mejor acceso” a los latinos.

Esa es la intención de Bustamante; además, un cheque de $5,000 dólares de Bi-Rite ayudarán a complementar la compra de víveres para aquéllos que perciben los puestos llenos de producto orgánico como muy caros. La donación duplica el valor de hasta $10 de estampillas de comida, lo que volverá a comenzar un programa compartido que se quedó sin fondos.

“Las fiestas son una época difícil para las familias”, dijo Shakira Simley, coordinadora comunitaria de Bi-Rite. “De esta forma los vecinos más necesitados del barrio podrán aprovechar mejor sus dólares para comida”.

Los problemas del mercado comenzaron este verano cuando comenzó la demolición de Giant Value. Los camiones estacionados y las plataformas de construcción a menudo significaban que los puestos tenían que moverse de lugar, lo que afecta las ganancias. Cada vez más, dijo Bustamante, el sitio de construcción se convirtió en un lugar favorito para tirar basura, lo que dificultó mantenerlo limpio.

Los trabajadores están también eliminando materiales tóxicos del teatro New Mission que está adyacente al sitio. Aunque nadie pudo ser localizado para tomar comentarios, seguramente se refiere a los asbestos que se mencionan en el estudio medio ambiental del proyecto del departamento de urbanismo de San Francisco realizado el pasado mes de diciembre.

Bustamante espera con ansías el traslado y está motivada por reacciones como la que obtuvo de la propietaria de Kosa Bella, quien planea poner ropa afuera del local el jueves para atraer a posibles compradores que vienen al mercado.

Xiu no está convencido de que el mercado impulsará el negocio, pero dijo que “será agradable ver a más gente caminando”.

Aunque cerrarán en Día de Gracias, el Mercado Comunitario de la Misión solo tiene cuatro jueves de eventos más antes de cerrar durante cuatro o cinco semanas después del 19 de diciembre. El invierno es demasiado frío para clientes y vendedores como para estar afuera, dijo Bustamante.

Cuando reanuden actividades a finales de enero, seguramente el mercado seguirá en la calle 22 porque “ya sabe cómo son estas fechas límites de construcción”, dijo Bustamante.