“Realeza” de la Escena Artística de la Misión Enfrenta Desalojo

Después de tres décadas en el Distrito de la Misión, René Yáñez, el conocido artista y curador de San Francisco que sembró y cultivó la celebración anual de Día de los Muertos en un evento festejado en toda la ciudad, está en proceso de ser desalojado de la casa en la que ha vivido desde hace 35 años. Los nombres de su exesposa, la artista Yolanda López, y su hijo, el artista Río Yáñez, también están en el aviso de desalojo.

“René y Yolanda ayudaron a pintar el barrio en lo que es hoy”, dijo Sarah Guerra, directora de operaciones del Teatro Brava y una de las muchas artistas en el barrio que están organizándose para apoyarlos.

“Están pasando muchas cosas y estoy tratando de entenderlo”, dijo Río Yáñez, de 33 años de edad. “Mis padres han hecho una gran inversión cultural en esta ciudad, pero a este punto no hay gran protección. El control de alquiler es lo que le dio a mis padres la oportunidad de vivir en esta ciudad y poder crear obra. Ser artista significa que no tienen ahorros, no tienen jubilación, no tienen cuidado médico. Viven al día. Por su dedicación al arte, es ahí en donde se encuentran. A la gente mayor como ellos, con un ingreso limitado, esto básicamente los hace ser indigentes”.

El desalojo ha llegado en un momento particularmente difícil porque tanto Yáñez, de 71 años de edad, como su compañera Cynthia Wallis, tienen cáncer terminal.

Yáñez y su familia recibieron un aviso en julio en donde se les notificaba que tenían un año para salirse del dúplex ubicado en la avenida San Jose. El desalojo es legal bajo la ley Ellis, una disposición en las leyes arrendatarias del estado que le permiten a un propietario quitar las unidades en alquiler del mercado. Aunque alguna vez estuvieron inactivas en su mayoría, los desalojos bajo la ley Ellis se dispararon en la época del boom y en el año pasado aumentaron un 81%. Desde finales de 2012 se han realizado un total de 116 desalojos bajo la ley Ellis.

Guillermo Gómez-Peña, amigo y colaborador artístico, está en busca de una reunión en apoyo a Yáñez para tener una conversación sobre el aumento de desalojos. En una carta abierta enviada a amistades, artistas y organizaciones y dirigida a Yáñez, Gómez-Peña se refiere a la familia Yáñez como [sic] “puro Chicano royalty”.

Es un ultraje, es trágico y, tristemente, es demasiado común en esta despiadada ciudad a la que parece no importarle en absoluto aquéllos que han ayudado a hacerla lo que alguna vez quiso ser”, escribe Gómez-Peña en la carta.

Yáñez es el fundador y curador de un número de organizaciones icónicas en San Francisco, incluyendo el Centro Cultural de la Misión y Galería de la Raza. Su marca en el paisaje artístico de la ciudad es indeleble, pero ya no puede costear vivir aquí, escribe Gómez-Peña.

Yáñez y su familia tienen hasta julio 2014 para desocupar el predio, y hasta ahora no tienen prospectos de una nueva vivienda que puedan pagar.

Yáñez y la madre de Río, Yolanda López, ocupan dos unidades del histórico edificio de cuatro unidades en la avenida San José, en donde criaron a su hijo. Durante tres décadas, ha sido su hogar así como el lugar donde comenzaron su obra. Ambas unidades están protegidas por el control de alquiler, y actualmente los inquilinos pagan alrededor de $450 dólares al mes en renta.

El desalojo ha evocado el agravio de la unida comunidad de artistas y comerciantes, y los esfuerzos para llamar la atención al conflicto de Yáñez están en aumento. Se ha planeado una recaudación de fondos para finales de mes en el Teatro Brava. En colaboración con la Asociación de Comerciantes y Vecinos de la Calle 24, la recaudación de fondos será parte de un mayor esfuerzo en llamar la atención a la ola de desalojos.

También se ha planeado una marcha para el doce de octubre para protestar en contra de la ley Ellis. Los que no puedan asistir podrán hacer una donación a la familia Yáñez a través del sitio web del teatro.

“Planear este evento fue en realidad algo muy fácil”, explicó Guerra. “Tan pronto como empezamos a llamar a los artistas hubo un apoyo inmediato… vemos esto como una oportunidad para llamar la atención a ellos como individuos así como para mostrar cómo causan daño los desalojos bajo la ley Ellis. [Los desalojos] muestran que las compañías de bienes raíces no tienen un compromiso con la gente que hace de San Francisco lo que es”.

El casero Sergio Iantorno de Golden Properties, LLC, le ha ofrecido a Yáñez y López alrededor de $13,000 y $11,000 dólares respectivamente, como medio para cubrir los costos de reubicación, un precio que Río calificó como “absurdo”.

Iantorno no contestó las varias llamadas telefónicas, así que no está claro lo que planea hacer con el dúplex.

“No hay ningún lugar a donde puedan ir con esa cantidad de dinero en San Francisco, y por supuesto menos en la Misión”, dijo Río Yáñez. “No están buscando un gran pago para poder comenzar una nueva vida. Tienen setenta años”.

Rio Yañez

Río Yáñez.

Yáñez y su familia comenzaron a recibir avisos de Iantorno el año pasado, en donde los exhortaba a acordar al pago o enfrentarse a un desalojo bajo la ley Ellis. En busca de ayuda, el Sindicato de Inquilinos de San Francisco los puso en contacto con la abogada Raquel Fox de la Clínica de Vivienda del Tenderloin, quien les aconsejó no firmar ningún tipo de acuerdo.

“Los desalojos bajo la ley Ellis son imposibles de pelear”, dijo Ted Gullickson, quien dirige el sindicato de inquilinos. “Son horribles. Lo único que se logra con la ayuda legal es delimitar el proceso y comprar tiempo”.

Por algunos meses no sucedió nada. Después, los avisos comenzaron a llegar de nuevo; un aviso de marzo explicaba que el desalojo bajo la ley Ellis era inminente. Durante esa época, la familia Yáñez conoció a un grupo de personas en la oficina del sindicato de inquilinos que enfrentaban desalojos bajo la ley Ellis, todos del mismo casero.

“Este casero, Iantorno, ha estado en nuestro radar desde hace décadas”, dijo Gullickson. “Pero el pasado mes de diciembre, nos dimos cuenta que estaba comenzado otra vez a sobresalir bastante”.

Iantorno logró una serie de mala reputación entre residentes y empleados del sindicato de inquilinos el invierno pasado cuando envió una especie de tarjeta de Navidad a sus inquilinos. Las tarjetas engañosamente festivas de color rojo y verde les pedían que marcaran una de las dos cajas para indicar si aceptaban el pago o si preferían enfrentar el desalojo.

Con esa información, Gullickson y Becca Gourevitch, coordinadora de voluntarios, comenzaron a tener reuniones con los inquilinos de Iantorno y visitaron metódicamente todos los edificios conocidos que tiene en propiedad para calcular cuántos de sus inquilinos están siendo desalojados.

Aunque todavía está en las etapas de planeación, el grupo de alrededor de una docena de residentes planea presentar una demanda en contra de Iantorno, aunque sea solo con el propósito de concientizar en tanto a la ética de lo que hace.

En referencia al reciente caso de la familia Lee en San Francisco, quienes se las arreglaron para prevenir un desalojo bajo la ley Ellis con diez días adicionales y negociaron los costos de reubicación y servicios gracias al apoyo público, Gullickson declaró que las únicas herramientas que tienen los inquilinos es avergonzar públicamente al casero para que se eche para atrás.

Al unirse a las personas que Iantorno ha desalojado la familia Yáñez espera retener la representación legal para negociar el mejor pago y reunir el apoyo público para al menos evitar un desalojo inmediato.

“Legalmente, no hay mucho que podamos hacer”, dijo Río Yáñez. “Simplemente estamos tratando de hacer lo que podamos para convencer a la compañía de bienes raíces que retiren el desalojo. Una forma de hacer eso es manifestarnos en favor de mis padres; se sienten muy solos. Lo único que tenemos es el tribunal de la opinión pública para poner presión a la compañía para que nos den más tiempo”.

El tiempo es particularmente importante cuando se toma en cuenta la salud de Yáñez. Aunque la madre de Río, Yolanda, se encuentra en relativamente en buena salud y ha comenzado a buscar opciones de vivienda para personas de la tercera edad, su padre y Cynthia se enfrentan a un camino más difícil.

Cynthia, quien tiene cáncer en el estómago, recibió un pronóstico de seis a doce meses de vida. Yáñez, quien es su cuidador principal, tiene de dos a cinco años. La logística de lidiar con estos hechos así como con los desalojos ha sido abrumador, precisó Río.

“Cynthia podría estar en proceso de morir o muerta mientras están en proceso de mudarse”, dijo. “Estaban medio en paz y mentalmente preparados de que esta sería su casa cuando se murieran, estando en la comunidad en donde han invertido tanto. Eso es lo más difícil para mí: tratar de encontrar nuevos lugares para ellos en donde puedan morirse”.

Nota: Río Yáñez ha contribuido a Mission Local y es el artista que dibujó  la guía de Mission Local: My Mission. 

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