Entrar al callejón Clarion, por la calle Valencia, le garantiza encontrarse cara a cara con La Muerte, en cuya sombra hay una mujer recostada en medio de una sobredosis está rodeada de un alijo de pastillas, agujas y alcohol a punto de que Narcania, vestida de amarillo la salve al inyectarla con una aguja de Narcan.
El cuento relatado en tres partes tiene como objetivo concientizar entorno al fármaco antisobredosis (una marca registrada de Naloxone) y motivar su disponibilidad como la ipecacuana, un remedio que se vende sin receta y que se usa para inducir el vómito. El Dr. Phillip Coffin, director de Investigación de Uso de Sustancias en la Sección de Prevención de VIH para el Departamento de Salubridad de San Francisco quien trabaja de cerca con el Programa de Educación y Prevención de Sobredosis (DOPE, por sus siglas en inglés), declaró que la ipecacuana solía guardarse en el gabinete familiar de medicinas.
“Todavía no estamos ahí”, dijo Coffin.
El mural hecho por los artistas de San Francisco Mike Reger y Erin Amelia Ruche es parte de una campaña de difusión para que el público esté enterado. DOPE patrocinó el mural y el Departamento de Salubridad lo financió.
“Lo que de verdad queremos es que la gente se involucre con la reducción de daños como filosofía”, dijo Reger de 33 años de edad. “Queremos que la persona común y corriente sepa lo que es Narcan y que las muertes por sobredosis se pueden prevenir, y entonces será posible que participen en tratar de ayudar”.
En la actualidad, Narcan, el cual bloquea los efectos de opiáceos como la heroína, la hidrocodona (que se encuentra en el analgésico Vicodin que se compra con receta) y oxycodona (encontrado en el analgésico OxyContin que se obtiene con receta), se puede administrar con una aguja o con un espray nasal. Sin embargo, se necesita una receta y los que quieran pedirlo deben saber cómo administrar el fármaco.
Desde 2003, el programa DOPE ha ofrecido capacitación así como recetas de Naloxone para participantes en programas de intercambio de agujas, personal y clientes de hoteles SRO, refugios y otros grupos de la comunidad. Además, cualquier persona que desee equiparse con herramientas para detener una sobredosis puede ir a DOPE y recibir una capacitación en la que le darán un kit de Narcan.
La droga ha revertido casi 1.000 sobredosis desde que comenzó el programa, de acuerdo con el Departamento de Salubridad.
La misión de la campaña actual “es empoderar a los consumidores de drogas sobre cómo responder a otros y sus amistades”, dijo Eliza Wheeler, directora del proyecto de DOPE. “Queremos más gente que es posible que no esté enterada, que sepa que este sencillo tratamiento existe”.
El rápido acceso sin receta para administrar Narcan con facilidad sucederá una vez que la Administración Federal de Fármacos apruebe el atomizador de Narcan. Sin embargo, de acuerdo con los defensores es algo que podría tomar años.
En la actualidad, el método del espray nasal se realiza con un atomizador sin etiqueta, pero no está disponible a menos que se reciba capacitación a través de DOPE y se adquiera una receta de responsabilidad de una tercera persona.
Tanto Wheeler como Coffin subrayaron que informar al público es un paso crítico para poder presionar a legisladores y administradores de asistencia sanitaria para tener regulaciones estrictas de analgésicos y un aumento en la disponibilidad de Narcan.
“Hay muchos opiáceos en los gabinetes de la gente”, dijo Coffin. “Informarlos sobre la necesidad de entender que la sobredosis se puede prevenir es importante. No vamos a detener todas las sobredosis, pero deberíamos poder detener todas las sobredosis en las que hay alguien presenciándolas”.
La prevención y la intervención son especialmente relevantes en una época en la que el abuso de fármacos con receta en San Francisco y en el país van en aumento constante, según los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Las sobredosis de fármacos son la causa principal de muertes por lesión en los Estados Unidos, lo que ha matado a más de 15.000 personas cada año, de acuerdo con el centro. De dicha cifra, el 60 por ciento de dichas muertes son causadas por opiáceos como Vicodin, OxyContin o Metadona.
Ruche, quien ha administrado Narcan con éxito dos veces a una amistad que tuvo sobredosis con opiáceos, señaló que la actitud despreocupada hacia los analgésicos con receta hace que sea más importante que la gente entienda los riesgos.

“Es posible que mucha gente no crea que saber sobre la prevención de sobredosis es importante para ellos”, dijo. “En la actualidad mucha gente toma analgésicos con receta que más o menos afecta a todo mundo”.
El mural busca concientizar a la comunidad.
“La gente que toma nuestras capacitaciones en los lugares usuales son muy conocedores de los fármacos”, dijo Wheeler. “Pero mucha gente por allá que usa opios como Vicodin o Percocet no sabe nada, ni cómo se identifica una sobredosis ni la actitud de las autoridades y los paramédicos hacia la gente que tiene una. No solo no están equipados con el conocimiento, si la situación sucede, tal vez tengan miedo de pedir ayuda”.
El callejón Clarion fue escogido bastante deliberadamente, dijo Wheeler. La gran cantidad y la diversidad de personas que pasa caminando por esa calle abre camino para la conversación.
Wheeler dijo que trabajos como el mural, el cual marcó el final de la marcha del día de Concientización de Sobredosis el 31 de agosto, añadió en gran medida al diálogo público sobre el abuso de fármacos. La gente de SROs del Tenderloin, de intercambios de agujas y programas de tratamiento se reunieron con gente que pasaba caminando por el callejón con café de $4 dólares en mano mientras tomaban fotos de los murales para publicarlas en Instagram.
“La mejor parte de este mural es que la gente en la calle, que es posible que no sepa nada sobre Narcan o la prevención de sobredosis, comienza a hablar sobre esto y lo hace conocimiento de la comunidad”, dijo Wheeler.
Reger y Ruche, quienes son amigos desde hace mucho tiempo, declararon que esta no es la primera vez que incursionan en la difusión para el público. Reger es cofundador de Mission Mini Comix, un colectivo de artistas que produce principalmente cómics políticos y de bienestar social. Los artistas han creado dos cómics, que reparten por la ciudad, que tratan de sobredosis de fármacos y Narcan.
Los muralistas se han visto afectados personalmente por el abuso de fármacos y quieren ayudar a reducir el estigma asociado con ayudar, en lugar de castigar a la gente que usa fármacos.
Por otra parte, dijeron, es crítico que la gente entienda los puntos básicos de cómo identificar y prevenir una sobredosis, así como lo que no se debe hacer.
“Es posible que mucha gente piense que uno puede resucitar a una persona como lo hicieron en Pulp Fiction”, dijo Reger, en referencia a una escena conocida en la película en la que una Uma Thurman tiene una sobredosis y dramáticamente le apuñalan en el corazón una aguja llena de adrenalina. “Definitivamente no queremos que la gente tome en sus propias manos medidas drásticas sin estar informados. Preferiríamos que se integren a lugares como DOPE o que sean voluntarios en un programa de intercambio de agujas y que sepan cómo ayudar a la gente”.

