Una tropa de baile folclórico en coloridos trajes y vestidos mexicanos tradicionales, bailarines colgados de árboles, un conjunto de tambores y una multitud de espectadores intervinieron el usual ambiente de almuerzo en la calle 24 el pasado domingo. El evento gratuito llamado Baile en la Calle presentó un recorrido de murales que convirtió la banqueta en escenario.
La colaboración entre la organización de artes en la Misión Brava! For Women in the Arts, Epiphany Productions y la Asociación de Muralistas Precita Eyes hizo que Baile en la Calle presentara algunos de los artistas en residencia en Brava mientras mostraba algunos de los murales del barrio.
“El barrio está cambiando bastante”, dijo Stacie Powers Cueller, directora ejecutiva del Teatro Brava. Cueller concibió el evento con Kim Epifano, directora artística de Epiphany Productions y una de las organizadoras de Baile en la Calle. “Esperamos que este evento ayude a educar a los nuevos vecinos sobre lo que significan los murales y las artes aquí”.
Esa misión es de vital importancia para Powers Cueller, quien llegó a Brava en 2012 cuando el teatro estaba enfrentándose a una ejecución hipotecaria y operaba bajo un déficit de casi $2 millones de dólares. “Este evento centra la atención en el teatro y a otras organizaciones en este barrio”, dijo.
Epifano, cuya compañía ha experimentado con espectáculos en sitios específicos desde la producción del San Francisco Trolley Dances que se hace una vez al año, quiso hacer algo para promover a Brava durante los momentos difíciles. Con el apoyo de Precita Eyes, comenzaron a planear Baile en la Calle como una forma de hacer que la comunidad participara.
“Somos una tribu. Hay que asegurarnos de estar juntos”, dijo Epifano a las casi cien personas que se habían reunido en la primer parada del recorrido enfrente del Teatro Brava. “Y la gente bajita enfrente”.
La gente que tenía dificultades fue una preocupación a lo largo del día. El día comenzó con la compañía de baile Cuicacalli que presentó una pieza energética inspirada en un baile indígena mexicano con bailarines que se subían a los árboles y se presentaban en el local tableado de Brava, en donde hay un mural pintado con pintura en espray.
A la vuelta de la esquina, la escuela de danza Cuicacalli presentó el baile folclórico, un baile tradicional mexicano celebrado enfrente del mural de historia en la calle York. El tráfico se detuvo a medida de que los espectadores y los bailarines cruzaban la calle hacia el mural azul de Juana Alicia “La Llorona Sacred Waters”, en donde los bailarines de Epiphany Productions presentaron una emotiva pieza moderna en respuesta a la política y humor del mural.
El creciente público del recorrido se pasó a la calle 24 hacia el Mini Parque de la Misión, en donde los estudiantes de Cuicacalli bailaron encima de los columpios, bancas y la gran escultura de la serpiente Quetzalcóatl que hay en el parque. El conjunto de tambores de Loco Bloco dirigió a los espectadores a Bryant para el espectáculo final del día, enfrente del mural digital de Galería de La Raza que hizo Aaron De La Cruz.
“Un gran éxito”, concluyó Powers Cueller. Tanto ella como su colega Epifano habían esperado alrededor de 20 personas por recorrido, y llegaron más de cien personas.
Con cientos de personas, música, color y danzantes que detenían el tráfico el evento tuvo éxito en hacer que las artes sean visibles. Los organizadores declararon esperar que este sea el primero de un evento anual, con espectáculos que se realizarán enfrente de varios murales que hay a lo largo de la calle 24.
Mientras Andrew Tyree esperaba sentado para almorzar en Saint Francis Fountain, el residente de la Misión observó a la gente del otro lado de la calle que veía a los bailarines de Epiphany. “Siempre he querido ir a un recorrido de murales, pero nunca lo he hecho”, dijo. “No sé mucho de eso, pero son encantadores. Un evento como este seguramente haría que quisiera ver más cosas artísticas”.
Esa fue exactamente la respuesta que los organizadores estaban buscando. “Estar aquí en la calle, bailando, le muestra a la gente que hay cosas sucediendo”, dijo Jesús Cortés, director artístico de Cuicacalli así como trepador de árboles entre espectáculos. “La calle veinticuatro no es solo sobre taquerías y cafeterías. Aquí hay arte”.

