Este año, el regalo favorito de navidad de Itzel llegó antes de tiempo.
Con las vacaciones a menos de una semana, su día ya había comenzado como de costumbre así que no esperaba encontrar nada cuando llegó tranquila a casa de la escuela y abrió su correo. No obstante, al abrir la caja y echarle un vistazo, algo especial le llamó la atención.
“Estaba tan feliz”, recordó, “fue un momento en el que por fin sentí que se abrieron las puertas… fue una bendición”.
Lo que Itzel encontró adentro de su correo tan solo días antes de navidad fue una tarjeta de autorización laboral del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.
Itzel (quien pidió que no se usara su apellido para proteger su identidad) es inmigrante indocumentada y alumna de la Universidad Comunitaria de San Francisco. Itzel se mudó a los Estados Unidos desde México a los cuatro años de edad. Desde que se puede acordar, su estatus de indocumentada ha sido una barrera en obtener cosas como una licencia de conducir o un trabajo. Sin embargo, todo eso cambió cuando recibió su autorización laboral, gracias a las Cestas Populares para DREAMers, un programa de préstamo que comenzó la organización local sin fines de lucro Mission Asset Fund, la cual brinda ayuda financiera a familias inmigrantes y de bajos ingresos.
Para obtener la tarjeta de autorización laboral, Itzel tuvo que inscribirse y ser aceptada al programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). Para inscribirse, Itzel necesitaba $465 dólares. El programa de préstamos para DREAMers, el cual ayuda específicamente a personas que solicitan el programa DACA, hizo que fuera posible.
El programa DACA que el presidente Barack Obama promulgó en junio de 2012 le permite a inmigrantes menores de 31 años de edad que llegaron a los Estados Unidos antes de los 16 años obtener permisos laborales y protección de ser deportados. Para miles de estudiantes indocumentados, DACA brinda un primer paso muy importante: una manera de por fin asegurar un empleo sin temor a ser deportados.
Incluso así, para muchos solicitantes angustiados, el costo del programa federal es demasiado alto.
Para Itzel, fue entonces cuando el Mission Asset Fund intervino. A través de las Cestas Populares para DREAMers, el subsidio le otorga a los suscriptores una donación equiparada de $155 dólares que les ahorra un tercio del cargo de $465 y les presta $310 sin interés para cubrir en pagos mensuales.
Los suscriptores de las cestas populares depositan el dinero a un fondo en común, del cual se le presta a suscriptores de la cesta. Los suscriptores de Cestas Populares para DREAMers paga sus préstamos en pagos mensuales de $31 dólares durante 10 meses o $62 dólares al mes durante cinco meses. Hasta entonces, todos los suscriptores han escogido la opción de $31 dólares.
“Fue una gran oportunidad para mí”, dijo Itzel. “No nada más te dan una donación de $150 dólares, sino que creo que hacer los pagos mensuales me hizo responsable. Uno construye una rutina de pagar las cuentas a tiempo. Ha sido una muy buena experiencia para mí porque soy estudiante universitaria. No creo que haya podido hacer esta solicitud si no hubiera este programa”.
El predicamento de Itzel no es único ya que hay muchos alumnos como ella en el país. De acuerdo con la investigación del Instituto de Política de Migración, 1.76 millones de menores a nivel nacional son elegibles para acción diferida.
Incluso así, las Cestas Populares para DREAMers es el primer programa de su especie, dijo José Quiñonez, director ejecutivo del Mission Asset Fund. Otras organizaciones ayudan a gente con las complejidades del proceso de solicitud y con el papeleo, pero nadie ha adoptado el modelo de las cestas populares para financiar el cargo de la solicitud.
“Básicamente lo que estamos haciendo no es nada más ayudarles a financiar la solicitud, sino que estamos usando su propio dinero para hacerlo, y lo hacemos de una forma que es muy común y tradicional en nuestras comunidades”, dijo Quiñonez en referencia a los sistemas similares de préstamo mejor conocidos como tandas y que son comunes en Latinoamérica.
“No estamos diciendo que inventamos la idea”, dijo Alejandra Guillen, directora del programa de las Cestas Populares para DREAMers. “Solo estamos tomando algo con lo que la gente está familiarizada y lo formalizamos para el sistema financiero de Estados Unidos”.
Parece ser que está retribuyendo: en tan solo siete meses, el programa ha tenido 140 participantes. Además, Quiñonez agregó que el programa tiene un índice de retribución del 100 por ciento.
Aunque los participantes no han terminado el ciclo completo porque los que están más avanzados solo van en el séptimo mes de que devuelven lo que se les prestó hay alrededor de 10 personas que, como Itzel, han presentado sus solicitudes y recibido autorizaciones laborales.
Para Itzel, la verdadera recompensa llegó la semana pasada cuando trabajó su primer trabajo: servicio de banquetes para una boda en Lafayette.
“Fue genial”, se apresuró a decir. “Hubo un momento en el que tuvimos que llenar nuestras tarjetas de horas y anotar el número de seguro social. Y me pareció muy bueno; tengo un número de seguro social y lo anoté. Me siento como si fuera normal, ¿sabes?”


Soy menor de edad y Quiciera saber como hacer para lograr entrar ala acción diferida?
Antonio: es posible que en el artículo encuentres información sobre las agencias u organizaciones que se dedican a ayudar a menores indocumentados a través del programa DACA. El Mission Asset Fund es una de ellas. Nuestro sitio de noticias contiene artículos que pueden ayudarte a saber más, pero tendrás que ponerte en contacto con las organizaciones o grupos de manera directa. A continuación, te ofrezco algunos enlaces relacionados con el tema en cuestión.
http://bit.ly/OY4NNP
http://bit.ly/TUI75a
http://bit.ly/11qboaT
http://bit.ly/R81oNS
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Andrea