ACTUALIZACIÓN a las 11:48a.m.: Mission Local informó previamente que el incendio había desplazado a 26 personas, de acuerdo con un informe inicial del departamento de bomberos. El informe más reciente indica que la cifra de personas desplazadas es de 11. Los daños calculados al edificio quemado son de $50,000 a la propiedad y $100,000 en contenido. En cuanto al edificio expuesto, los daños calculados son de $25,000 a la propiedad y de $10,000 en contenido. La causa del incendio todavía está bajo investigación.
Un incendio de segunda categoría durante la madrugada del jueves dañó dos edificios al incendiarse un edificio de tres pisos en el 3477 de la calle 22, cerca de la calle Dolores. El incendio desplazó a 11 residentes, según informes recientes del Departamento de Bomberos de San Francisco.
Los bomberos llegaron al edificio de ocho unidades a la 1:06 de la madrugada. El incendio estuvo bajo control para la 1:54 de la madrugada. Asimismo, es posible que el humo haya afectado a un tercer edificio en el 3483-3489 de la calle 22, según la teniente Mindy Talmadge, vocera del departamento de bomberos.
Los vecinos presentes en el lugar de los hechos el jueves por la mañana declararon que parecía que el incendio se originó en la escalera y que la causa aparentaba ser eléctrica, aunque no se ha confirmado.
Se llamó a la Cruz Roja para que asistiera a los residentes desplazados. También se envió a la unidad contraincendios para investigar, según el departamento de bomberos.
No hubo denuncias de lesionados.
Lisa, una residente que no quiso dar su apellido, se mostró abatida por el incendio. De pie y a lado de una pila de artículos quemados provenientes de su departamento, Lisa le dijo a Mission Local que vivía en uno de los departamentos afectados con su novio y su perro.
A lado de Lisa estaba su hija, quien vive en las calles 22 y Folsom, quien no estuvo al tanto del incendio hasta que se despertó por la mañana y se dio cuenta de varias llamadas perdidas en su teléfono celular.
Un vecino, Max Schaefer, declaró que “me desperté a la 1:30 de la madrugada por el olor a humo en el callejón. Se podían ver las llamaradas ondeando hacia las otras casas”.
Teresa Calle, quien vive cerca en el 3475 de la calle 22, se despertó cuando los vecinos tocaron el timbre y la apuraron a salir de su casa. Su unidad de almacenamiento, sala de lavado y clósets padecieron daño a causa del agua y humo.
“Parece ser que el incendio venía por las escaleras hacia el sótano, pero quién sabe”, dijo. Mientras los bomberos trabajaban para apagar el incendio, Calle estaba de pie del otro lado de la calle observando las llamas. Calle vio a los bomberos entrar a la unidad 3458 y abrir un hueco en el techo para poder contener el incendio. “Fue un incendio muy fuerte. Se prendió muy rápido; en cinco minutos estaba todo envuelto en llamas”, dijo.
Según Calle, la Cruz Roja llegó inmediatamente y repartió trípticos con información, tarjetas de crédito pre-pagadas con $75 dólares, cobijas, café y comida. Los residentes desplazados permanecieron en un autobús Muni estacionado en las calles Dolores y 22. Se le ofreció a las víctimas del incendio una estadía de tres noches en un hotel en el centro de la ciudad.
Calle declaró que planea quedarse con amistades y hacer uso de las provisiones que la Cruz Roja le dio. Su casero, John Smith, le dijo esta mañana que trabajará con equipos de limpieza para asegurarse que no haya moho en las unidades una vez que el incendio fue extinguido.
“Los buenos vecinos hacen una diferencia”, dijo Calle de los vecinos que le dieron agua y cobijas.
Calle, quien ha vivido en su departamento desde hace 22 años, declaró que no fue a trabajar ya que desea “poderse recuperar y tomarse un día a la vez”.


