Los anclajes para bicicletas —espacios en la calle con múltiples perchas para bicicletas que han reemplazado espacios para estacionar automóviles— están desapareciendo en la ciudad, pero en la Misión están floreciendo.

Desde 2010, cuando la corte superior de San Francisco levantó por completo el mandato judicial a una nueva infraestructura para bicicletas, los negocios de San Francisco apoyaron de manera consistente el convertir el estacionamiento cercano para automóviles en estacionamiento para bicicletas.

A nivel municipal, la cifra de anclajes para bicicletas comenzó a aumentar en 2010 y tuvo su mejor momento en 2011 cuando la ciudad colocó 15. Hoy día existen 26 anclajes visibles en el mapa de la ciudad. Aunque el más grande, cerca de la sucursal principal de la biblioteca pública de San Francisco, soporta 38 bicicletas la mayor parte de los anclajes tienen espacio para alrededor de 10 bicicletas.

La mitad de los anclajes para bicicletas de San Francisco se encuentran en el Distrito de la Misión.

“Cada vez más y más estamos viendo que los negocios y los grupos de la comunidad desean anclajes para bicicletas en la calle”, dijo Leah Shahum, directora ejecutiva de la Coalición de Bicicletas de San Francisco. “Es una nueva tendencia, y la estamos viendo cada vez más y más en la Misión”.

Shahum afirma que los negocios están empezando a darse cuenta de “los verdaderos beneficios positivos en términos de accesibilidad” tanto a clientes como a empleados.

Mitch McCartney, gerente de la heladería Bi-Rite que está cerca del parque Dolores, declaró que el local obtuvo su anclaje para bicicletas en 2011 después de que clientes y empleados se quejaron sobre la escasez de estacionamiento para bicicletas en el área.

McCartney declaró que muchos empleados de la heladería usan el anclaje para bicicletas, el cual está a menos de una cuadra de distancia del mercado. Bi-Rite tiene espacio asegurado en el interior del local para sólo 10 bicicletas de empleados, así que “si no va a abrir, entonces seguramente no podrá guardarla en el negocio”, dijo.

Antes de que se instalará el anclaje, los empleados del mercado tenían que usar las dos perchas para bicicletas de enfrente y cualquier otra cosa en la que pudieran poner su candado en forma de U. Algunas veces eso significaba poner la bicicleta en el poste del letrero de no estacionar que se encuentra enfrente del área de carga y descarga para los camiones.

Cuando el camión de entregas se estacionaba en ese espacio tan pequeño, las cosas se podían poner un poco complicadas. “Mi bicicleta se ha dañado una o dos veces”, dijo entre risas McCartney.

Las bicicletas estacionadas en el anclaje no sufren daños ni robos. El personal de la heladería Bi-Rite, la cual permanece abierta más tarde que el mercado, vigila el anclaje después de que el mercado cierra para evitar que haya rateros.

Según un informe de 2011 de la Oficina de Transporte Municipal de San Francisco, la cual conduce conteos anuales de ciclistas que pasan en las calles, la cifra de ciclistas a nivel nacional ha aumentado un 71% desde el primer conteo que se realizó en 2006.

Durante el mismo periodo, la intersección de las calles 17 y Valencia en la Misión ha percibido un aumento del 95%.

Shahum declaró que la llanura del barrio, la céntrica ubicación en la ciudad y las opciones de acceso a tránsporte como BART y Caltrain explican el aumento constante de ciclistas y anclajes para bicicletas en la Misión.

Los negocios de la Misión instalaron cinco anclajes para bicicletas en 2000 y seis al año siguiente. Un tercio de todas las solicitudes pendientes para anclajes para bicicletas provienen de negocios de la Misión, y si se aprueban todas las solicitudes el barrio agregará ocho anclajes para bicicletas este año.

Tom Radulovich, director ejecutivo de la organización local sin fines de lucro Livable City, declaró que la ciudad está alejándose de la cultura del automóvil de los últimos 30 años hacia un medio ambiente más amistoso para ciclistas. No obstante, el cambio no ha finalizado y algunas veces las dos culturas chocan —literalmente.

Aunque los anclajes para bicicletas en la calle dejan más espacio para los peatones que su contraparte en las aceras, también hacen que las bicicletas sean más vulnerables a los autos. El 15 de julio, un auto chocó contra un anclaje para bicicletas enfrente del bar Zeitgeist en Valencia y Duboce habiendo dañado múltiples bicicletas y fracturado la pierna a un señor.

Sin embargo, Radulovich culpa el choque al tránsito de la calle Duboce en lugar de la ubicación del anclaje.

“Necesitamos lidiar con la calle Duboce. Tal vez en aquellas áreas donde el tráfico realmente va a alta velocidad podríamos tomar en consideración que haya extensiones en las aceras”, dijo.

“Hemos tenido una especie de remodelación [de la Misión] para dar lugar a la forma en que la gente quiere vivir aquí en este momento. Es un barrio muy orientado hacia el ciclismo”.

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