Después de años de especulación sobre cómo desarrollar el deteriorado teatro New Mission y el edificio adyacente Giant Value, dos promotoras inmobiliarias con mucho dinero han creado un plan.

El promotor inmibiliario Oyster Development de San Francisco, fundado por un grupo canadiense de inversión, planea transformar el edificio de Giant Value en el 2558 de la calle Misión en 95 unidades de vivienda al precio de mercado  así como 14,000 pies cuadrados de espacio comercial.

A lado, Tim League, de 42 años de edad, el propietario de los cines Alamo Drafthouse con base en Texas, planea construir un cine de 600 butacas y tres pantallas en el sitio del Teatro New Mission.

Las propiedades, las cuales están en el mismo lote, se encuentran actualmente bajo revisión medio ambiental. Si todo sale de acuerdo al plan, la Comisión de Urbanismo de San Francisco —la oficina a cargo de aprobar dichos proyectos­— escuchará ambos planes en noviembre, y ambos abrirían para la navidad de 2014, declaró Víctor Márquez, abogado de uso de suelo en representación de las inmobiliarios.

El empresario local Gus Murad es el dueño del terreno, el cual compró a la Universidad Comunitaria por $4.3 millones de dólares en 2005. Sus planes iniciales de construir vivienda a precio de mercado en el sitio de Giant Value, y un antro nocturno en el sitio del Teatro New Mission se desmoronaron después de que la economía se estancó en 2008.

La semana pasada, las inmobiliarias presentaron sus planes ante un público más solidario de más de 100 personas que se reunieron en el Teatro New Mission. Entre los presentes se encontraba Murad, personal de la oficina del Supervisor David Campos, propietarios de negocios, caseros, asesores y otros cabilderos de la Misión.

Santiago Ruíz, director ejecutivo del Centro del Barrio de la Misión, se encontraba entre los que apoyan el desarrollo.

“Nunca pensé que esta comunidad podría algún día encontrar a un inversionista que estaría dispuesto a invertir el tipo de financiamiento que esto necesitaría para poder rehabilitarlo”, dijo Ruiz. “Creí que nos íbamos a quedar varados con este lugar y que sería un engendro durante décadas”.

No es como si no hubiera personas interesadas.

Según Roberto Hernández, enlace comunitario de las promotoras inmobiliarias y residente desde hace tiempo de la Misión, varias compañías han expresado interés en el sitio, incluyendo a Walgreen’s y Facebook.

A fin de cuentas, Hernández quedó convencido con los planes de las inmobiliarias, dijo, debido a los beneficios sin precedentes que recibirá la comunidad.

Dichos beneficios incluyen un posible subsidio de $500,000 para financiar una plaza en la calle Bartlett; un terreno dedicado a la ciudad para poder construir hasta 40 unidades de vivienda asequible; $1 millón de dólares para rehabilitar el Teatro New Mission, el cual se considera un hito histórico; y alrededor de $800,000 en financiamiento para grupos de la comunidad.

Distribución Sin Precedente de Terrenos en la Misión

Para cumplir con el requisito de vivienda asequible de la ciudad, las compañías inmobiliarias le darán a la oficina encargada de vivienda del alcalde un terreno en la Misión en donde podrán construir hasta 40 unidades de vivienda asequible, según Márquez, el abogado.

Tradicionalmente, las inmobiliarias se ven obligadas por ley a dedicar el quince por ciento de las unidades a vivienda de integración o pagar un 20 por ciento que, una vez que se termine el proyecto, se destinará a financiar vivienda asequible en otro lado.

“Esta es la primera vez [que una dedicación de suelo] que se ha hecho en San Francisco”, dijo Hernández. “Se convertirá en el modelo para otras comunidades en San Francisco”.

La información sobre el valor exacto y la ubicación del terreno dedicado no se hicieron del conocimiento general inmediatamente. La oficina del alcalde no contestó a las repetidas llamadas telefónicas en busca de comentarios.

Los organizadores de la comunidad prefieren la distribución de suelo porque irá más allá para mejorar la vivienda asequible en la Misión, dijo Márquez.

“Eso es porque la comunidad quería más unidades de ahí”, dijo Márquez. “En el sitio hubiera habido no más de 17; fuera del sitio, se obtiene el doble”.

Asimismo, los grupos del barrio adquirieron alrededor de $800,000 de las inmobiliarias.

Al principio de la reunión de la semana pasada, Márquez leyó de una lista de organizaciones que se beneficiarán de las contribuciones financieras hechas por la inmobiliaria. Dichas incluyen al Museo Mexicano, Servicios para la Comunidad de la Calle Dolores, Gente Organizada para Exigir Derechos Económicos y Medio Ambientales, el Centro de Recursos Centroamericanos, Centros del Barrio de la Misión y La Raza Centro Legal.

“Es darle de regreso a la comunidad y ser parte de la comunidad”, dijo Márquez.

El Centro del Barrio de la Misión, por ejemplo, recibirá alrededor de $150,000 de las inmobiliarias para ayudar a financiar un desarrollo de un centro para la comunidad y vivienda para personas de la tercera edad en las calles 24 y Harrison mejor conocida como Casa de la Misión.

Los grupos de la comunidad también apoyan dichos proyectos porque la inmobiliaria los ha incluido en el proceso, dijo Ruiz y otros organizadores de la comunidad.

El hecho de que muchas organizaciones que han estado mucho tiempo en la comunidad —algunos de los cuales se oponen al plan original de Murad de construir vivienda a precio del mercado— concuerdan con que el proyecto apunta a un cambio en la actitud del barrio, precisaron organizadores.

“Si echa un vistazo al nuevo desarrollo que se ha hecho en las calles Misión y 15, eso ha sido una gran construcción que por años, por años, y debido a la oposición de la comunidad era una ampolla visual, y eso ahora ha cambiado”, dijo Ruiz. “Eso es parte de la cambiante comunidad. La actitud es que necesitamos trabajos que sean sindicalizados”.

Además de ofrecer trabajos de construcción sindicalizados, Alama Drafthouse declaró que contratará el 50 por ciento de su equipo laboral del barrio.

En la reunión de la semana pasada, la propuesta de construcción fue un claro ganador.

Márquez le dijo al público que si Alamo Drafthouse no construye el sitio del teatro, seguramente será un antro nocturno. “¿Quién quiere un antro nocturno?” preguntó.

Una persona levantó la mano.

Cuando Márquez preguntó quién quería un complejo de cines, el resto del público levantó la mano al unísono.

El periodista Noah Arroyo contribuyó con el reportaje para este artículo.