Denise Gonzáles apenas y acababa de abrir su tienda de regalos y antigüedades, Luz de Luna, hacía tres años cuando la visitó Anabelle Bolaños, una voluntaria de la Asociación de Comerciantes y Vecinos del Corredor Inferior de la Calle 24.

Bolaños pensó que Gonzáles debería reubicarse a la calle 24, en donde tendría más clientes. “Yo dije: no puedo hacer eso”, dijo Gonzáles, y agregó que no creía estar lista. Pero cuando vio que el espacio de venta al por menor estaba disponible en la calle 24, aprovechó la oportunidad.

Hoy día abrirá el negocio en un espacio de 1,200 pies cuadrados en el 3182 de la calle 24 —casi tres veces el tamaño del local anterior.

“¡Es grandísimo!”, dijo Gonzáles.

La mudanza abrirá nuevas oportunidades, con todo y el acceso a más tránsito peatonal que el que hay en la calle 25. Gonzáles no puede esperar probar los escaparates más grandes, y los clientes ya no tendrán que ser rechazados porque su local es muy pequeño.

Mientras Gonzáles organizaba su mercancía para la inauguración del viernes pasado, su familia se ocupaba de traerle las cajas. Asimismo, le ayudaron a reemplazar el viejo piso de azulejo con duela y a lavar y pintar los muros.

De igual manera, muchas amistades y clientes aprovecharon la oportunidad de ayudar a Gonzáles a abrir su local. El artista del área Elliott C. Nathan pintó a mano el letrero del local. Inicialmente era un cliente, pero ahora le vende billeteras y cerillos de su propio diseño a Luz de Luna.

Laura Campos, quien pintó el mural a lo largo del exterior del local, y Denisse Ogata, quien pintó el altar cristiano en la parte de atrás del local, también conocieron a Gonzáles cuando estaban de compras en su local.

“Denisse llegó a comprarme Budas; se fue rápido a la casa por dinero en efectivo, pero cuando regresó sólo compró la joyería”, recordó Gonzáles con una sonrisa.

Al observar los muros rojos y naranjas del interior del local, con azules celestes en el altar cristiano, Gonzáles parecía estar feliz.

“Me encantan los colores. Todo fluye de manera agradable”, dijo.

Gonzáles trabajó en la profesión médica durante 16 años y era asistente de enfermería en la pista de carreras Bay Meadows. Cuando la pista cerró, supo que necesitaba un cambio. A través de Luz de Luna, combinó sus dos pasiones: ayudarle a la gente y coleccionar antigüedades.

Las antigüedades religiosas son sus favoritas. En el interior de Luz de Luna, es bastante obvio que así es.

En su nueva ubicación, ha instalado estantes en la parte trasera del local con figurines de la Virgen María así como con pinturas pequeñas y detalladas de Jesús. A lado, Gonzáles construyó un altar cristiano y otro budista porque los clientes se lo pidieron.

González espera poder ofrecer algo único en la calle 24, la cual cree que se encuentra actualmente en proceso.

“Veo que conviven más culturas diferentes aquí”, dijo y señaló a Chilli Cha Cha, restaurante tailandés y el nuevo deli judío Wise Sons entre la gran población hispana.

Luz de Luna tuvo su inauguración el pasado 15 de junio a las 5p.m., con refrigerios y música en vivo del grupo local cubano Santos Perdidos.

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