Algunos padres de familia han expresado preocupación entorno a la recién inaugurada área de juegos Helen Diller en el Parque Dolores porque carece de una cerca que mantenga a los perros afuera, los cuales pueden espantar, perseguir o lastimar a los niños.

Andre Kellerman, una vecina que vive en el lado opuesto al parque, declaró haber visto hace poco a un pit bull rondando por el área de juegos.

“Estaba corriendo sin dirección alguna por entre el área de juegos y tiró a un niño al pasar”, dijo.

Aunque el encuentro no dejó ninguna secuela, Kellerman precisó que la ausencia de una cerca le permite a cualquiera de los perros sin correa en el área que entren. “Un incidente que no termina muy bien es porque va a volver a suceder”, dijo.

Jana Thompson, otra vecina que vive cerca del Parque Dolores, también vio el incidente. Para ella, se siente como si “los perros hayan sentado precedente por encima de los niños” en el Parque Dolores. Varios vecinos le han escrito tanto al Departamento de Parques y Recreación de San Francisco como al supervisor distrital Scott Wiener.

Connie Chan, asistente directiva de asistencia al público en Parques y Recreación, declaró que el área de juegos nunca ha tenido una cerca y que el diseño actual fue el resultado de un largo debate entre residentes, diseñadores y autoridades.

Al final, dijo, los participantes decidieron que sería mejor usar plantas como una forma de obstrucción en lugar de poner una cerca entorno al área de juegos. “El diseño de la cerca de plantas crearía una barrera natural para evitar que los perros llegaran corriendo”, dijo.

Asimismo, Chan declaró que la decisión se produjo a causa de una inquietud práctica de acomodar a los usuarios del parque para que se puedan sentar y disfrutar de la vista, en especial en eventos especiales.

Robert Brust, cofundador de Dolores Park Works, estuvo de acuerdo con Chan al subrayar la importancia de mantener espacios grandes al aire libre para que el parque permanezca completamente accesible al público.

“Los grandes pastos son necesarios para el uso del parque como lugar cívico”, dijo.

Wiener declaró haber recibido unas “varias docenas” de mensajes de los residentes preocupados. No obstante, Wiener apoya la decisión de no poner una cerca en el área. El área de juegos, dijo, “es un bien para el parque”, y “cambiar de manera radical su diseño” sería inapropiado.

Wiener declaró que el otro factor en la decisión de no colocar una cerca fue el deseo de acomodar a una población más grande de niños en el área de juegos. “Helen Diller no es sólo para niños pequeños”, dijo. “Es también para niños más grandes, y creemos que colocar una cerca los decepcionaría”.

Nancy González Madynski, una residente desde hace tiempo de la Misión que tomó parte en el debate de urbanismo, declaró que “no es ningún descuido” que la cerca se haya excluido del diseño final. Para ella, parecía injusto el aislar a los niños detrás de una cerca.

“El Parque Dolores es un área mezclada en donde todo mundo es bienvenido”, dijo. “No tiene sentido segregar de ninguna forma”.

No obstante, los funcionarios municipales son sensibles a las preocupaciones de los padres de familia.

Brust declaró que el director de Parques y Recreación Eric Andersen, quien no respondió a las llamadas telefónicas de Mission Loc@l, quiere “mantener la opción de colocar una cerca”.

“Una cerca pequeña, baja y ornamental entorno al lado norte del área de juegos podría ser una buena idea”, agregó Brust.